EL TINTERO (RE-CARGADO)

¡LOTERíA!

EDUARDO VALENCIA BARRERA*

Es lamentable que la percepción al interior del (des)gobierno estatal -reitero, al interior del (des)gobierno estatal- sea que pareciese que transitamos por los últimos siete meses de la administración y no por los siete primeros. ¡Ups!

Ni hablar, el nivel de la expectativa es el tamaño de la decepción. O séase: traen un desorden bien organizado: Titulares pelados con sus administrativos; titulares que se asoman a los números y no le hallan la cuadratura al cí­rculo.

Funcionarios de primerí­simo nivel que prefieren andar de loquitos, jugando en el Facebook, que darle la seriedad debida a los asuntos o, mejor, poner a chambear a la bola de holgazanes ligados con el área de la comunicación gubernamental. Traen un desmadre, pues.

Imagí­nense que algo que tiene fecha de caducidad para seis años, en tan sólo siete meses ya está descompuesto. ¡Chale! Y a quién se le reclama de lo malo que salió el producto. Es pregunta.

Empero, en lugar de corregir el rumbo, intentar limpiar la porquerí­a que traen, pues a algún “sesudo” se le ocurrió que, para evitar la fatiga, en lugar de lavar el deterioro que traen al interior, prefirieron soltar lana a los medios de “comunicación” proclives a la genuflexión para atacar a la oposición. Clap, clap, clap. (Son aplausos).

Es de dar risa que, una dizque administración gubernamental, prefiera entrarle a la confrontación ví­a letra de molde, a la grilla, en lugar de de ir al debate real o, mí­nimamente, cumplir con su obligación de brindar satisfactores a la población. ¡Mí­nimamente!

Claro, es preferible pagar planas y planas, onde las planas soy muy planas y las voces siempre están al servicio del cliente, que desempeñar una real y contundente polí­tica social y comunicacional. No pos qué gí¼eva, preferible pagar que pensar, ¿no?

Resulta que ahora buscan quién les pague sus torpezas, juar, juar, juar, pues seguramente las pagarán ellos mismos. Al tiempo.

Como que ese rollito de: intereses obscuros impiden… fuerzas del mal… agoreros del desastre… chale, no la hagan; definitivamente no pueden llorar como nenitas o nenitos lo que no han sabido resolver como gobernantes. ¡No!

Ojalá algún dí­a (espero sea antes del 2016) Miguelito se baje de su nube y platique con la gente, con la raza al interior, pues. Estoy cierto que le van a adoctrinar mucho más que la bola de aduladores, inoperantes y obsoletos que le acarician los oí­dos, polí­ticamente hablando.

Ningún gobierno puede andar por la vida aventando dinero a ciertos medios de comunicación, cuando ni siquiera se ve estrategia alguna. Tal parece que anda como borracho armado en 15 de septiembre: tirando a lo pendejo.

Y luego hasta medrosos, taimados, timoratos porque avientan la piedra y esconden la mano. O sea, Crónicas sin firma, pooor favooor, ¡uy!, qué analí­ticos; qué despilfarrados; qué sagaces; qué duros; qué valientes.

¡Mmm! No nos vayan a salir con que es el gobierno de la Loterí­a: El Valiente, la dama, el catrí­n, el borracho, el diablito, el gallito… ¡el payaso! ¡Loterí­a! (cada cual que agarre su carta).

Siete meses… con una con otra y otra, (adaptación al Tony) porque no establecen un real plan operativo para el campo, educación, salud, cuando ya están metidos en otro embrollo de seguridad o una mala pretensión mediática o prefieren desestimar el temor, el pavor ciudadano que se palpó el pasado viernes santo. Una tras otra. (La Chimoltrufia, dixit).

Ni hablar, es una verdadera lástima que los problemas, la inoperancia, el desgano, el exceso de confianza y los propios “colaboradores” se estén comiendo a Miguelito con todo y zapatos… ¡y hasta sin despeinarlo!

Reitero: A siete meses… del “arranque”, no del final… Ay san Peña Nieto, olvida los abucheos e ilumina a Miguelito… ¡Ay qué… bonitos!

*Comunicólogo.

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