MIGUEL ALONSO REYES… DE SECRETARIO PARTICULAR A GOBERNADOR DE ZACATECAS

Por Pablo González Vargas / www.periodicomirador.com

Antes del proceso electoral de julio de 2010 para elegir gobernador, ayuntamientos y diputados locales en el estado de Zacatecas, Miguel Alonso Reyes por antonomasia, era el personaje mejor situado ante los ojos de la sociedad zacatecana.

A grandes rasgos, su etapa como secretario particular del ex gobernador Ricardo Monreal, una gestión municipal en la capital del estado que la población recuerda con un grato de sabor de boca, aunque sus detractores siempre insistieron que sólo hizo obras de relumbrón, un significativo paso por la Secretarí­a de Turismo, la percepción generalizada de un diputado local mesurado y propositivo, lo encumbraron a ser el polí­tico apreciado por la gente y verlo como un auténtico representante que velarí­a por los intereses de Zacatecas, al menos esa era la impresión popular.

Aunque sonaban muchos nombres de gran peso polí­tico, los panistas Felipe Borrego y José Isabel “Chabelo” y Trejo y el novel y también ex alcalde capitalino Cuauhtémoc Calderón, en el PRI los nombres que sonaban no generaban la confianza necesaria para ganar una elección gubernamental, y a lo que aspiraba el tricolor era conservar la mayorí­a del Congreso, de sus ayuntamientos y pasar a ser la segunda fuerza electoral en la tierra del zacate; esto, a decir de los analistas polí­ticos, incluso gente que ya habí­a perdido elecciones figuraba en la cartera; la única novedad en este partido era la cara de Carlos Puente, joven polí­tico de una gran trayectoria en el plano nacional, que por una alianza entre PRI – PVEM llegarí­a a la candidatura, el punto débil era que todas las maravillas hechas por el joven eran fuera de Zacatecas.

Dentro del propio partido en que militaba Miguel, el experimentado Tomás Torres, un pujante Javier Calzada, el icono izquierdista Raymundo Cárdenas y un tozudo Antonio Mejí­a Haro y de último minuto, José Narro con su FPLZ comenzó hacer ruido, la gran mayorí­a de ellos, hombres de gran cartel, capacidad y oficio polí­tico para ocupar la primera silla estatal, sin embargo en la entidad, Alonso Reyes siempre encabezó la lista.

Para nadie es un secreto que Alonso Reyes abandonó el PRI en el movimiento de 1998 con el ya célebre “monrelazo” y al emigrar a las huestes del PRD portó los colores del sol azteca de forma ejemplar.

Miguel Alonso Reyes, estaba conciente de su capital polí­tico y olfateó la posibilidad precisa de ocupar la primera magistratura de Zacatecas y se fue por todas las canicas.

Lo que nunca contó el posible candidato del perredismo, que la entonces gobernadora se reunirí­a en una cafeterí­a con los cuatro fuertes aspirantes a la gubernatura y les abrió la puerta para que entre ellos ganaran la candidatura, y sorpresivamente, Alonso estaba siendo sacado de la jugada.

Después de 10 años y meses de militar en el PRD, Alonso Reyes renuncia a aquel partido y se declara diputado independiente, dando así­ el primer golpe al perredismo, ya que otros congresistas lo siguieron y el PRI tomó la primera fuerza en el parlamento local.

Alonso Reyes quedó en la incertidumbre a falta de la figura de candidatura ciudadana. Alonso tuvo acercamiento con varios partidos polí­ticos, pero necesitaba uno con la suficiente fuerza y movilidad electoral.  El PT con la dinastí­a Monreal parecí­a el más viable, casi casi consumado, el PAN parece que todo quedó en acercamientos, el PRI se antojaba imposible, después de ser uno de los principales actores del descalabro del 98´ lo último que iba a hacer el prIÓ­smo era ofrecerle una silla y una botellita de agua purificada, se le cobrarí­a caro el retorno a uno de los discí­pulos más avanzados del monrealismo, sin embargo, algún gurú experto en números vislumbró que era tiempo de perdonar a Alonso y traerlo de regreso al tricolor.

Sólo Dios y los polí­ticos saben cómo se tejen sus telarañas, la alianza con el partido de la estrella se vino abajo, el novato Calderón le ganó la interna a Trejo en el blanquiazul, Alonso fue el candidato prIÓ­sta. Debido a los candados partidistas, la candidatura se consiguió por una Alianza. Puente declinó para que Miguel ocupara la candidatura y la alianza la completó el PANAL.

Mejí­a Haro llegó a ser candidato ante la inconformidad de muchos amarillos también con una alianza, PRD-Convergencia. David Monreal fue solo con el PT.

La campaña se resumió en guerra de números, internet y redes sociales, eventos masivos uno tras otro, inverosí­miles anuncios de desbandadas de un partido a otro, incluso, en municipios donde a duras penas habí­a comité municipal se anunciaban deserciones de cantidades exorbitantes de militantes, lo que si sorprendió a muchos que personalidades como Tomás Torres y Raymundo Cárdenas entre otros tantos dejaron el PRD y se unieron a la campaña alonsista.

Se dieron la visitas de polí­ticos de la primera plana nacional, Marcelo Ebrard, Enrique Peña, Santiago Creel y muchos, muchos, entre semana y fin de semana, en mí­tines, conferencias de prensa, en el dí­a, a media mañana, nocturnos, nunca faltó un renombrado polí­tico que viniera con su matraca a echar porras, se volvió asunto cotidiano las denuncias por desvió de recursos materiales, económicos y humanos.

Sobresalió la acusación de parte del gobierno estatal de que la flotilla de automóviles del candidato aliancista eran robados. Ante los reclamos de un empresario regiomontano que presentó documentación que acreditaba la propiedad y renta de los motrices, el entonces Procurador, Ambrosio Romero, tuvo que devolver las unidades a los pocos dí­as.

También hay que rescatar la realización de dos debates, uno efectuado el 27 de abril de 2010 por el Instituto Tecnológico de Monterrey, al que no acudió el llamado “Tigre Toño” ni el Joven Calderón, y con la presencia de dos candidatos el acto perdió interés de los medios y de la sociedad, fue hasta el 5 de junio que asistieron todos los candidatos, Antonio Mejí­a siempre hizo hincapié en ser el candidato con mayor preparación académica, a veces mesurado, trató de ser propositivo pero se le fue el tiempo en atacar a Miguel Alonso, Cuatehémoc Calderón subió con los guantes puestos y repartió a diestra y siniestra unas veces sobre quien él llamaba “candidato oficial” – Antonio Mejí­a – y se ensañó sobre la figura de Miguel Alonso y sacó a relucir un asunto de unos terrenos malbaratados para venderlos a una empresa en la exclusiva zona de Tahona en la Zona Conurbada Zacatecas Guadalupe. Miguel Alonso, se vio nervioso y se notaba que leí­a y que esperaba indicaciones, en cambio David Monreal cambió el tono manejado de su campaña enfocado a descalificar a los dos candidatos punteros, más bien realizó un discurso propio de la izquierda muy apegado a la defensa del pueblo, fue prudente y diplomático. Al finalizar el evento los comités de prensa de Mejí­a, Alonso y Calderón emitieron comunicados donde cada cual declaraba a su candidato como ganador, Monreal consiente de su posición en las encuestas se anunció como la única alternativa con propuesta.

Con incidentes menores, un dí­a nublado con intervalos lluviosos en la mayorí­a del estado, se efectuó la elección y Miguel Alejandro Alonso Reyes fue el aspirante que más boletas consiguió cruzar a su favor y ganó con un margen mayor a los 14 puntos porcentuales sobre su más cercano competidor Antonio Mejí­a Haro y Cuauhtémoc Calderón, lo que se pensaba será la aplanadora perredista perdió ayuntamientos y escaños legislativos, sin sorpresas el PT fue último lugar, pese a ello, salió bien librado al ganar el Municipio de Fresnillo y otros municipios donde no tení­a presencia y algunas curules en distritos considerados claves.

A grandes rasgos así­ recordamos en Periódico Mirador los 365 que el actual gobernador fue declarado Ganador virtual de la elección por el IEEZ.

 

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