POSTURA DE ORGANIZACIONES FEMINISTAS SOBRE LA REFORMA AL ARTíCULO 26 CONSTITUCIONAL

AL PUEBLO DE ZACATECAS
AL PODER LEGISLATIVO
AL PODER EJECUTIVO
AL PODER JUDICIAL
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIӓN

“La Justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno (o una) su derecho”.
JUSTINIANO

“Los derechos se toman, no se piden”.
JOSí‰ MARTí

En la historia la edad media es conocida como una época oscura, sumida en el retroceso intelectual y cultural y en un aletargamiento social y económico; es un periodo dominado por la ignorancia, la teocracia, la superstición y el miedo alimentado por la violencia y la brutalidad de las guerras. En teorí­a, concluye con el inicio de la denominada “ilustración”, “edad moderna” y “el renacimiento”.
Lo anterior nos sirve como preámbulo para señalar que nos manifestamos el dí­a de hoy, para reivindicar nuestro derecho a la igualdad, a disfrutar de la garantí­a a la no discriminación y a vivir una vida libre de violencia, de frente al estado fallido en el que se ha convertido México como producto de la corrupción de las instituciones, la confrontación estéril y sin resultados contra la delincuencia organizada y al permitir una reedición de la lucha por la separación Iglesia-Estado.
Nos pronunciamos porque se hagan realidad los postulados constitucionales, que como producto de la historia de nuestro paí­s y de reiteradas guerras alcanzamos en 1917 y sus posteriores reformas legales. De ellas destacamos los derechos individuales, sociales y colectivos, que han costado vidas y no han sido graciosas concesiones; como nuestro derecho a la salud, a la educación, a la igualdad, a la no discriminación, a votar y ser votadas y obviamente a tener una vida en paz y con calidad donde podamos disfrutar plenamente de todos nuestros derechos; ni uno menos.
Y si en el entorno nacional nos encontramos en franco retroceso en todos los derechos y garantí­as ganados, en Zacatecas no es menor la situación: existen evidencias internacionales que evalúan a nuestra entidad en materia de avance en los derechos de las mujeres y la cultura de equidad entre los géneros como un estado de vanguardia; hecho que se corresponde con la historia de las zacatecanas, en donde a decir de la Dra. Patricia Galeana (destacada historiadora mexicana) desde 1824, en el naciente estado mexicano fueron ellas las primeras en solicitar su derecho a votar; así­ mismo, en la historia reciente del estado el activismo de las mujeres desde la sociedad civil ha contribuido en la construcción de mecanismos institucionales, polí­ticas públicas y presupuestos sensibles al género, así­ como a la institucionalización de fechas emblemáticas de la lucha por nuestros derechos desde antes del sexenio pasado, que para nosotras es un parteaguas por los avances alcanzados. Sin embargo, estamos conscientes de que estos han entrado no solo en un estado de aletargamiento, sino en un completo y demostrable retroceso, que se complementa, en nuestro detrimento con la violencia de estado, con la persecución y con la eliminación del proceso democrático en materia de equidad entre los géneros y paridad polí­tica.
Esto sirve de gérmen para una nueva tropelí­a a nuestros derechos, pues en dí­as pasados se presentó una iniciativa ante la Legislatura del Estado, la cual pretende reformar el Artí­culo 26 de la Constitución, al agregar un párrafo al texto de dicho artí­culo con la finalidad de proteger la vida desde el momento de la fecundación; ante ello manifestamos lo siguiente:

1. La iniciativa en comento, constituye un acto de barbarie que viene a enrarecer aún más el clima de violencia que nuestra sociedad, conformada por mujeres y hombres padecemos.
2. No se debe legislar y mucho menos por este medio tratar de imponer una visión de moral particular, así­ sea la más extendida Debe ser el derecho lo que nos mida a todas y todos como tabla rasa, respetando la diversidad social y cultural que es la riqueza de todo pueblo y nación. Les queremos recordar que nuestro estado es laico, ajeno a toda doctrina religiosa y así­ debe preservarse como una forma de equilibrio social.
3. Las organizaciones de mujeres que hoy nos manifestamos no somos proabortistas, no promovemos que se tomen decisiones de este tipo, nos sujetamos a los acuerdos emanados de una larga discusión internacional sobre el tema que en el texto de diversos tratados internacionales, que son Ley en nuestro paí­s proponen: la libertad de mujeres y hombres a decidir sobre su cuerpo, a decidir sobre el número y espaciamiento de sus hijas e hijos –si es que los quieren tener-, que reconoce el aborto como un problema de salud pública, que destacan que ninguna mujer se embaraza para abortar y que señalan que el aborto no es un método anticonceptivo, sino la última alternativa de una mujer cuando el entorno social, cultural y económico no le permite el ejercicio de su derecho a la maternidad libre y deseada.
4. Que la decisión sobre la interrupción de un embarazo, debe quedar en el ámbito de una decisión personal, o como se dice en el ámbito teológico como un asunto de consciencia.
5. Que este problema es multifactorial, por lo tanto debe ser atendido a través de polí­ticas públicas desde diversos programas gubernamentales: salud, educación laica (donde el programa de salud sexual y reproductiva este basado en información cientí­fica y enfocado desde el ámbito de los derechos), combate a la pobreza, derecho al empleo y garantí­a de una vida digna.
6. Por último solo nos queda señalar que reprobamos la intervención del Estado Vaticano y de la Secretarí­a de Gobernación para la manipulación de integrantes del Poder Judicial, especí­ficamente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el cual representa el máximo órgano que garantiza el respeto a la norma suprema que nos rige, regresándonos a la edad media, al estado confesional y al autoritarismo familiar, gubernamental y eclesiástico.

DEMANDAMOS:
 Respeto al estado laico desde los poderes que lo forman; al Poder Ejecutivo le solicitamos generar registros confiables para revisar la magnitud del problema y que este se aborde desde el cumplimiento de los derechos elementales de las mujeres para que puedan tomar decisiones libres e informadas; al poder judicial le solicitamos el apego de su ejercicio al derecho y no a dogmas, -aspiramos a que Themis deje de ser ciega y extremadamente dura para juzgar a las mujeres y con conductas relajadas para juzgar a sus agresores o detractores- y al Poder Legislativo, le solicitamos genere las Leyes y los recursos suficientes para garantizarnos primero los postulados que en este momento contiene el Artí­culo 26, que señala: “Todo individuo tiene derecho a la alimentación, la salud, la asistencia social, la vivienda, el descanso y la recreación; la protección de sus bienes, la paz y la seguridad pública”; todos ellos totalmente trasgredidos ahora y sin control por las autoridades federales y locales y discutamos después el incremento de garantí­as para las mujeres que hoy gozan de vida; pero no de derecho a que esta sea de calidad y con dignidad.
 Un ambicioso programas de prevención, que incluya programas educativos que informen cientí­ficamente a las y los jóvenes y a todas las personas en edad reproductiva del ejercicio de su sexualidad sin riesgos, con una amplia difusión de métodos anticonceptivos, con programas de capacitación para prestadores de servicios que generen trato cálido a las y los jóvenes que los soliciten al iniciar su vida sexual y con intensas campañas de prevención de embarazos en adolescentes; es decir, que sea la prevención y no la coerción la que garantice nuestros derechos.
 Que se inicie una intensa discusión sobre la regulación de la fecundidad, ya que en este momento el control de la natalidad se centra en el cuerpo de las mujeres (que solamente somos fértiles 13 veces en un año) y no en el cuerpo de los hombres cuya capacidad de reproducción es de millones en un dí­a; con ello, iremos generando condiciones para el ejercicio de la paternidad responsable y de la corresponsabilidad en el número de embarazos y en la crianza de hijas e hijos en ambientes sanos y libres de violencia, para que dejen de ser presa fácil de la delincuencia organizada.

SOLO NOS RESTA CERRAR CON UNA FRASE QUE HA GENERADO LA ORGANIZACIӓN CATí“LICAS POR EL DERECHO A DECIDIRY QUE SE AJUSTA AL CONTEXTO:

SI A MARíA SE LE CONSULTí“ PARA SER MADRE DE JESíšS; DEBEMOS TENER TODAS LAS MUJERES EL DERECHO A DECIDIR.

A T E N T A M E N T E
Marí­a Luisa Sosa de la Torre
Coordinadora Nacional de la “Coordinación Nacional de Mujeres por un Milenio Feminista”

Ma. Del Carmen Ordaz
Coordinadora Estatal de la “Coordinación Nacional de Mujeres por un Milenio Feminista”

Ma. Elena Ortega Cortés
Representante de la Coordinación Feminista “Olimpia de Gouges” AC

Sara del R. Ortí­z Garcí­a
Presidenta del Colectivo “[email protected] de la Luna”

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