LA GESTIӓN DE DESASTRES NATURALES

Por: Juan Antonio Caldera Alaniz / Comandantes del Departamento de Bomberos del Estado de Zacatecas

En los últimos años, ha ido aumentando la conciencia en relación con la necesidad de incrementar los esfuerzos, tanto a nivel nacional como internacional, orientados a la gestión de desastres naturales, en concreto a su prevención y mitigación. Como objetivo “reducir mediante la acción internacional, especialmente en los paí­ses en desarrollo, la pérdida de vidas, los daños a la ropiedad, la perturbación social y económica causados por los desastres naturales…” Para ello, los gobiernos formulan programas especí­ficos para mitigar el impacto de los desastres naturales, participar en una acción internacional concertada para reducir o mitigar el efecto destructivo de los desastres, establecer comités nacionales en cooperación con la comunidad cientí­fica, estimular los sectores público y privado, proporcionen el apoyo adecuado y tomar medidas para incrementar la conciencia pública sobre el potencial de riesgo de daños y sobre el valor de las medidas de prevención y mitigación.

Se ha conseguido una mayor sensibilidad internacional y una mayor atención en el campo académico, que se ha plasmado en la celebración de diversas conferencias sobre el tema, la publicación de números estudios y la creación de organismos. La principal responsabilidad de la gestión de los desastres en un paí­s, incluidos los paí­ses pobres más propensos a sufrirlos, corresponde a los propios gobiernos nacionales. Casi todos ellos han establecido mecanismos orientados a la prevención o a la respuesta a los desastres. En cualquier caso, tanto los
gobiernos nacionales como los locales suelen afrontar en los paí­ses en desarrollo una escasez de medios materiales y técnicos que les hace necesitar en buena medida de la cooperación para el desarrollo internacional, en la cual la gestión de desastres ha ido adquiriendo una creciente relevancia.

La prevención de desastres, son actividades diseñadas para proporcionar una protección permanente ante los desastres, impidiendo la
aparición de una catástrofe desencadenante y/o reduciendo su intensidad a fin de evitar que cause daños, desestructuración y ví­ctimas. La preparación ante desastres, consiste en la creación de diversos mecanismos que permiten tanto la predicción de los desastres como una respuesta rápida y efectiva cuando éstos se desencadenan, de forma que puedan minimizar sus daños humanos y materiales,
facilitando además las posteriores intervenciones de rehabilitación. Entre ellos figuran los sistemas de alerta temprana, los planes de contingencia o los mapas de vulnerabilidad.

La mitigación, consiste en las medidas que se ejecutan cuando comienza a gestarse un desastre concreto, para aminorar su posible
impacto. Concepto genérico que engloba a todas las acciones realizadas en cualquier momento con vistas a un desastre potencial, incluyendo las de preparación y de prevención a largo plazo.

La ayuda de emergencia, son medidas excepcionales para buscar y rescatar a los sobrevivientes y satisfacer sus necesidades básicas
(abrigo, agua, alimentos, cuidados médicos, etc.). En la fase de emergencia, en el perí­odo inmediatamente posterior a un desastre repentino (por ejemplo, inundaciones), o bien en la última y más grave etapa de un desastre de gestación lenta (la sequí­a), cuando las capacidades de la población se ven más desbordadas y las vidas están más amenazadas. En los actuales desastres derivados de conflictos civiles, además de la provisión de tales bienes y servicios de subsistencia, es igualmente precisa la protección de los derechos de las ví­ctimas, en cuyo caso hablamos no sólo de ayuda de emergencia sino de acción humanitaria.

La rehabilitación, está conformada por las actuaciones y decisiones tomadas tras el desastre, de cara a la recuperación de las condiciones de vida de la población, con actuaciones en numerosos frentes (económico, social, institucional, etc.), al tiempo que se facilitan los
ajustes necesarios a los cambios producidos por un desastre y se sientan las bases para el desarrollo futuro.

La reconstrucción, son las acciones tomadas para restablecer plenamente una comunidad tras un perí­odo de rehabilitación posterior a un
desastre. Las acciones incluirí­an la construcción de viviendas definitivas, la restauración de todos los servicios y la completa recuperación del estado previo al desastre. Para quienes así­ piensan, las intervenciones de reconstrucción se prolongarí­an durante meses e incluso años, mientras que las de rehabilitación sólo durante semanas o meses. El concepto reconstrucción con el de rehabilitación, no estableciendo tal diferencia cronológica y de objetivos entre ambas.

De esta forma, para la toma de decisiones y la planificación de la respuesta al desastre es imprescindible llevar a cabo la denominación o estimulación del desastre. í‰sta debe realizarse en todas las fases del desastre, tanto en la situación de emergencia donde prima el salvar
vidas, como en el perí­odo de rehabilitación posterior, siendo en cada caso necesarias unas estrategias de recopilación de datos ajustadas a las
circunstancias.

Definir los recursos. Anticipar los problemas probables en un futuro próximo. Identificar las acciones prioritarias que tienen que iniciarse rápidamente, llevarlas a cabo y evaluar sus efectos a fin de comprobar qué funciona y qué no, para diseñar a continuación planes más
amplios.

El objetivo  del desastre natural, debe consistir en recoger la información precisa para una respuesta efectiva. La participación de los afectados y la movilización de sus propios recursos. Estos recursos (conocimientos, técnicas, medios materiales, mano de obra, etc.), pueden ser de gran utilidad para los programas, al tiempo que pueden restaurarles a aquéllos cierto nivel de esperanza, confianza y dignidad.

La población como ví­ctima y receptores pasivos e incapaces pueden dar lugar al conocido como sí­ndrome de dependencia de ayuda, que incrementa su vulnerabilidad al tiempo que dificulta el desarrollo.

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