LA TRAGEDIA DE ZACATECAS Y HACE UN Aí‘O…

REFERENTE PERIODíSTICO…

Por Gerardo DE íVILA (*)

La semana pasada tuve la oportunidad de charlar algunos unos minutos con el Notario Público 30, Jaime Santoyo Castro, priista de corazón, priista de toda la vida, vinculado al grupo polí­tico de Genaro Borrego Estrada. Hablamos de todo y de todos, aunque la conversación se centró en la tragedia que vive Zacatecas.

De nuestra conversación predominaron las coincidencias, aunque las diferencias no faltaron, pero siempre en el marco del respeto. A reserva de equivocarme, pero creemos que el notario Santoyo es de los pocos zacatecanos que ha trabajado para los tres poderes del Estado: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial.

Pero usted fino lector se preguntará ¿cuál es esa tragedia que vive Zacatecas? La respuesta es sencilla: el pleito personal que han sostenido los ex gobernadores con sus sucesores tienen hundido al estado en el atraso y la marginación.

Aunque de manera somera, pero el propósito de esta entrega, no es otro que reflexionar, alentar el debate y explicar el por qué Zacatecas se ha detenido, el por qué la pobreza y la desigualdad social no se han abatido, el por qué el Estado se ha quedado atrás con respecto a los estados vecinos.

Entonces valdrí­a las siguientes interrogantes: ¿qué pasa con Zacatecas? ¿qué le ocurre a sus gobiernos y gobernantes? ¿Quién está fallando? ¿La sociedad en su conjunto tiene culpa?

Evidentemente, la distante relación entre los gobernantes en turno con sus sucesores, es tan sólo una parte de la tragedia que vive Zacatecas. Desde luego, hay otros factores como el cacicazgo, la ineficacia y la improvisación que han parado el crecimiento.

Sin embargo, también considero que existen algunas honrosas excepciones de ex gobernadores que optaron por emigrar y ser respetuosos del sexenio ajeno, a pesar de sus diferencias polí­ticas e ideológicas que mantení­an y mantienen con quienes los sucedieron en el cargo.

La tragedia de Zacatecas

Por ejemplo, José Isabel Rodrí­guez Elí­as mantuvo un pleito casado con Pedro Ruiz González. Eran los tiempos férreos de los gobiernos priistas que terminaron con la caí­da de Arturo Romo Gutiérrez de manos de otro priista Ricardo Monreal.

Fernando Pámanes Escobedo no quiso problemas y mejor mantuvo una relación de respeto con su antecesor. Finalmente, el orden y la disciplina del general lo llevaron a transitar en su gobierno con otro tipo de dificultades, pero no con las que el sucesor le imponí­a.

El gobierno de José Guadalupe Cervantes Corona, por cierto, hoy ex priista tuvo sus encontronazos, pero colocó al Estado en una posición inmejorable, aunque si alguien tuvo pleitos con otros sectores de la sociedad ese fue don Guadalupe.

Genaro Borrego Estrada, con relaciones de primer nivel en el centro del paí­s trató de llevarla bien con sus antecesores, aunque las diferencias no faltaron. Pero todo quedó ahí­.

En resumen, la tragedia mayúscula para Zacatecas viene cuando Arturo Romo Gutiérrez le entrega a Ricardo Monreal ívila el poder, hubo pleito. Luego, el polí­tico de Fresnillo le entrega a Amalia Dolores Garcí­a Medina y hay pleito, y el colmo es la ciudadana de a pie (Amalia) se pelea tanto con Ricardo Monreal como con el ahora gobernador Miguel Alonso Reyes.

La pregunta es: ¿Miguel Alonso Reyes seguirá la tradición de pelearse con sus antecesores o mejor determina olvidarlos y comenzar con la transformación de Zacatecas?

En suma, la gran tragedia que vive Zacatecas, en buena medida se debe a los pleitos personales que han sostenidos los gobernadores en turno con sus antecesores, esa es la verdad, amén de otras situaciones. De ahí­ la pobreza, la desigualdad, el atraso y lo todo lo demás.

Hace un año…

Primero hubo silencio sepulcral de Enrique Laviada ante una petición que le hice ví­a electrónica. Entendí­ perfectamente que estaba valorando una respuesta antes de dármela a conocer. Así­ lo entendí­, este servidor hubiera hecho lo mismo.

No me apersoné en su oficina porque no habí­a condiciones. Lo hubiera hecho sin problema en otro contexto. Meses atrás, no recuerdo cuántos, tuvimos una diferencia o más bien un mal entendido, de esos que nunca faltan entre la competencia. Quien les escribe aún era director de otro medio impreso.

Sin embargo, esa diferencia quedó en eso. No daba para más, porque no era para tanto. La petición que le formulé fue una sola: la posibilidad de formar parte del equipo de colaboradores del periódico, entonces a su cargo.

Dí­as después, vino una llamada breve, muy breve del director Laviada: “Cómo le va Gerardo, leí­ su petición y quiero decirle que tiene un espacio a partir de esta semana en las páginas de El Diario NTR”. Me asignó los viernes. Su inesperada respuesta fue música para mis oí­dos. Pensé que nunca ocurrirí­a.

Lo comentó porque con esta entrega, hemos cumplido el primer año de colaborar con El Diario NTR. De un año a la fecha, no he faltado al compromiso que asumí­, primero, con Enrique Laviada, a quien le expreso mi infinita gratitud por el espacio y, posteriormente, con Martí­n Carcaño, quien ha respetado el espacio y las colaboraciones por sencillas que éstas sean. Gracias a ambos. A la editora Perla Velasco, igual, por el trato profesional que la ha dado al texto.

Contra lo que se pudiera pensar, cuando uno sale de un periódico o de un medio de comunicación no es fácil contar con un espacio en otro lado, y menos cuando te antecede el hecho de que fuiste director. Lo he vivido y lo sigo viviendo.

Estas lí­neas son pues, para recordar cómo llegamos hace un año a formar parte del equipo de colaboradores de este rotativo y agradecer nuevamente tanto a Laviada Cirerol como al actual director Martí­n Carcaño, la posibilidad de reflexionar semana a semana y no perder el gusto, el orden y la disciplina para escribir sobre temas de interés público como lo hice en otra empresa editorial por 20 años. Con está, van 53 entregas. Ojalá y puedan ser muchas más. Seguimos.

Para el anecdotario:

1) Anote usted amigo el nombre de Jaime Santoyo Castro, quien en una de esas y se registra como precandidato del PRI al Senado. Me parece, que además de un buen polí­tico, es un polí­tico con experiencia en la polí­tica fina y en la misma administración Pública. Si el gobernador Miguel Alonso Reyes valora está parte, serí­a una buena opción para el PRI, pero sobre todo, una forma de respeto hacia los auténticos priistas que siempre se han mantenido fieles.

* Hay trayectoria que no está a discusión.

3) Si la información es como la ha planteado el rector la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), la noble institución no tendrí­a deudas en este momento. Esto es, el ingreso a las arcas universitarias de 200 millones de pesos a final de año ha permitido a la institución saldar las cuentas que ha venido arrastrando. En otras palabras, el doctor Francisco Javier Domí­nguez Garay prepara el terreno para no dejar tantos problemas a su sucesor. ¿Será del grupo polí­tico?

* ¿Quién será ese sucesor: Alfredo, Sergio, Gerardo, Benjamí­n, Rafael u otro?

3) El asalto a rectorí­a de la Universidad Autónoma de Zacatecas fue recordado a mitad de semana por algunos nostálgicos universitarios que alguna participación tuvieron que ver en aquel enero de 1977. Jesús Manuel Dí­az Casas era entonces el rector de la UAZ, aunque el dí­a de los hechos, no se encontraba en la ciudad. El hecho es que la máxima casa de estudios recordó el aniversario 35 de aquel acontecimiento que marcó un antes y un después en la vida interna universitaria.

* ¿Hubo balazos, detenidos, heridos, qué pasó, dónde se fraguó el asalto, quiénes participaron? La duda persiste pero ocurrió el gran asalto. No todo se ha escrito.

4) Entre las cifras del periódico Excélsior sobre la deuda estatal de Zacatecas al dí­a de hoy y las que da el Secretario de Finanzas Alejandro Tello Sánchez, para ser francos ya me perdí­. Si a la confusión anterior le sumamos los lamentables acontecimientos de la tarde noche del miércoles, pues ya no sé por dónde andan las cosas.

* En cualquier escenario la deuda estatal debe ser alta y ahora es momento de justificarla con acciones contundentes. Sólo así­ callarán voces.

Es mi opinión.

(*) Periodista.

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