UN PRI PROBABLEMENTE ENDEBLE

Análisis Polí­tico

Gabriel Contreras Velázquez

“Estoy convencido de que hay más una intención de chantaje que una verdadera razón jurí­dica o un agravio legí­timo que pudiera traducirse en un debate de fondo”, asegura  el representante del PRI ante el IFE, Sebastián Lerdo de Tejada cuando reconoce la posibilidad de haber perdido la batalla poselectoral en los medios de comunicación.

Subraya la diferencia de la conducción jurí­dica con la que se ha mantenido el Revolucionario Institucional, posterior al 1° de Julio; mientras que asegura que las izquierdas buscan desprestigiar y desacreditar, antes que conducir un proceso institucional.

Dos cosas son claras en las palabras de Lerdo de Tejada: la coyuntura electoral no se ha agotado, y será un proceso polí­tico que encuentre puntos álgidos en las presiones que se generen alrededor del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, antes del 6 de Septiembre del presente año que se declare la validez de la elección.

El segundo punto que manifiestan sus palabras, es lo que algunos medios han tratado como “la agenda poselectoral en manos de la izquierda”. Para bien o para mal, las acusaciones de López Obrador han mantenido en foco la atención pública. Hasta el momento, dichas acciones mediáticas han logrado que la coyuntura electoral no genere nuevos puntos de inflexión a favor del virtual candidato ganador de la presidencia.

Como habí­a advertido con anterioridad en este espacio, la elección presidencial no representa un “retroceso” de 70 años. Los hechos son claros cuando tenemos a un Revolucionario Institucional gravemente alejado de la agenda pública. Aquel “poder hegemónico” que los ciudadanos temí­an ver de regreso muestra su verdadero rostro presente.

Las relaciones de poder y la toma de decisiones ya no se agotan única y exclusivamente en las cúpulas partidistas. Las autoridades electorales han puesto un pie de por medio en la correlación de fuerzas, para resguardar el endeble régimen democrático mexicano, del cual el ciudadano promedio mantiene una percepción apenas cercana de lo que es y para qué sirve.

De regreso de las semanas de asueto en que se encuentra una buena parte de los mexicanos, la tensión precisamente se dirigirá al TEPJF, en donde habrán de pertrecharse algunas modificaciones y consensos, previo a declarar la validez de la pasada elección federal.

Hay que hacerlo notar: no existen las condiciones polí­ticas y sociales suficientes para que la autoridad electoral de un viraje de 180 grados, al recusar una elección presidencial. El estallido social juvenil (quienes marchan nuevamente en todo el paí­s mientras se escribe esta columna) ha concretado una válvula de escape de la frustración ciudadana, más no representa una amenaza real al poder del Estado y sus instituciones.

Esta misma semana, en la Bolsa Mexicana de Valores los pronósticos de inversión para nuestro paí­s se mantení­an optimistas. Mejor indicador, consecuente con la información privilegiada y el análisis polí­tico que llevan los grandes consorcios monetarios alrededor del mundo para las condiciones financieras de cada paí­s y región, no hay.

Hasta el momento, y tratándose de instancias jurí­dicas, la revisión que logrará el Tribunal Electoral Federal impondrá al Revolucionario Institucional una marca indeleble con la cual habrá de comenzar el sexenio Enrique Peña Nieto. El PRD y el PAN lo saben, y por ello apuestan al desgaste mediático del PRI manteniendo el tema del fraude a tono cada dos o tres dí­as.

Lo que causa extrañeza ahora es la tranquilidad con la que se ha mostrado el partido que se perfila como virtual ganador de la contienda. Hasta hace unas semanas el potencial ganador Enrique Peña Nieto salió a los medios a presentar a su equipo de transición, y apenas unos dí­as atrás nos enteramos de su reunión con mandatario Felipe Calderón.

Calderón por un lado busca que el cambio de gobierno se logre de manera tersa. De hecho necesita que las condiciones se mantengan en el consenso, más que en la disputa. í‰l es quien más pierde al dejar Los Pinos. Y a la par de generar esas condiciones de cordialidad, como ejemplar polí­tico pragmático, por un lado habla de la inequidad de la contienda electoral, y en otro mete mano en la designación del próximo Secretario de la Defensa Nacional (el caso de los generales militares investigados por la SIEDO no deja lugar a dudas).

 Ahora bien, el Revolucionario Institucional parece que sabe que las correlaciones le favorecen. De hecho no ha puesto mucho empeño en que la coyuntura electoral se resuelva a su favor. Hay una tensa calma en donde prefieren dejar que el tabasqueño se sature de su propio discurso… Pensarí­amos todo ello, sino es que ahora Pedro Joaquí­n Coldwell y Sebastian Lerdo han salido a intentar retomar la agenda pública de la que se separó EPN después del 1° de Julio. ¿Confianza o falta de pericia? Ambas de cuidado.

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