CIENEGUILLAS, EL REFERENTE

Análisis Polí­tico

Por: Gabriel Contreras Velázquez

Zacatecas, Zac.-El pasado jueves 18 de octubre, donde fueron dados a conocer los primeros datos de una “riña” al interior del Centro de Readaptación Social en Cieneguillas, muestra el estado en que se encuentra el desarrollo de la pugna entre grupos de la delincuencia organizada en Zacatecas.

Las autoridades lo confirmaron el viernes pasado, cuando se reunió el Gabinete de Seguridad -ese dí­a compuesto por el gobernador, el secretario general de Gobierno, el secretario de Seguridad Pública, el procurador general de Justicia del estado, el secretario ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública, el subsecretario de Inteligencia y Polí­tica Criminal de la Secretarí­a de Seguridad Pública, el director de la Policí­a Estatal Preventiva y el asesor de seguridad del Gobierno del Estado- para hacer un análisis de las condiciones y resultados de la pugna de la que se nos habí­a informado un dí­a antes.

Los datos que manejan las autoridades estatales, desde el nivel de gobierno, nos muestran la visión que tienen las instituciones de lo que sucedió en el penal. En esa reunión se declaró que el origen de los conflictos se cierne a las “diferencias” entre “grupos antagónicos”, los cuales corresponden a los reos procesados por delitos del orden federal.

El mensaje es claro. Existen dos o más grupos antagónicos al interior del penal, que bien pueden ser identificados, por su tipificación, como células del crimen organizado, las cuales disputan el poder al interior de la penitenciarí­a. A qué grupos de la delincuencia organizada pertenecí­an los que se enfrentaron con puntas, palos y piedras (como se informó después de la reunión), o si se enfrentaron grupos antagónicos con reos de procesados por delitos del fuero común, fueron datos que las autoridades omitieron.

Sin embargo, existen otros indicadores que se suma a los hechos relacionados previos a la “riña” en Cieneguillas y que surgieron el mismo dí­a jueves. Las autoridades confirmaron que fue encontrada, dentro de una hielera, una cabeza humana. El hallazgo fue realizado cerca de las inmediaciones del penal de Cieneguillas, donde las condiciones de seguridad se mantení­an aun bajo alerta como lo declararí­a el secretario general de gobierno, después de la reunión del gabinete de seguridad que dio como resultado la atención permanente de la Policí­a Estatal ante cualquier anomalí­a: “En un minuto a otro se puede desatar la violencia por las condiciones que imperan al interior del Cereso.”

Tal como sucede convencionalmente en los delitos de este tipo, fue encontrado junto con la cabeza un mensaje que explicaba el motivo por el cual se realizó el homicidio de la persona aun no identificada. La autorí­a pertenece al “CDG” (o Cártel del Golfo), y a grandes rasgos el recado explica el intento de ese “grupo antagónico” por restablecer el orden y control territorial en la “plaza” que pertenece al Estado de Zacatecas. Al mismo tiempo amenaza al otro “grupo antagónico” conocido a nivel nacional como “los zetas”, e intenta mostrar la debilidad que ha caracterizado a éstos últimos desde que las autoridades federales dieran a conocer datos sobre la muerte de Heriberto Lazcano Lazcano (quien fungiera como lí­der al interior de la organización) y la lucha por el poder conducida por Miguel íngel Treviño Morales para instalarse como nuevo “jefe” del núcleo delincuencial.

El otro hecho relacionado también se desarrolla en aquella madrugada, después de varias horas de la lucha entre reos, y las autoridades lo reportaron como un “intento de homicidio”. Nuevamente, muy cerca del penal, a la altura de la carretera que traslada al aeropuerto en Calera, se dieron a conocer datos del intento de robo y homicidio a tiros, a dos hombres que viajaban en esa vialidad. La pareja fue auxiliada por elementos de la Armada de México, quienes no pudieron ubicar más tarde a los tiradores en la zona referida por las ví­ctimas del asalto armado.

Por las caracterí­sticas de los hechos ocurridos aquella noche, y las declaraciones de las autoridades, es probable que, como se comenta a nivel nacional, Zacatecas sea otro de los estados que esté atravesando por el periodo de interregno que se manifiesta al interior de la organización delincuencial conocida como “los zetas”. Mientras se acomoda el reparto de poder al interior de este “grupo antagónico”, lo que ocurrió el jueves pasado evidencia que las instituciones se encuentran temporalmente amenazadas, y por lo tanto, no está a su alcance el intervenir en los conflictos intestinos de la delincuencia organizada, sino ser, en veces, mero espectador.

El mensaje del secretario general de Gobierno no es menor, ya que asume que la seguridad se encuentra en una especie de “tensa calma”, donde se toman medidas necesarias únicamente para evitar que los choques entre “grupos antagónicos” afecten a la población zacatecana. Lo más complejo es que se da el mismo mensaje a la ciudadaní­a que al delincuente.

A toda acción… Múltiples reacciones.

La madrugada del Martes 23 de octubre nuevamente la inseguridad deja estragos en la población. La información que obtuvo Periódico Mirador con respecto al enfrentamiento que se estaba realizando a esas horas, en la zona centro de Guadalupe, más tarde se convertirí­a en noticia a nivel nacional, en el programa radiofónico de Joaquí­n López Dóriga.

Las declaraciones del secretario general de Gobierno fueron ratificadas en los hechos, cuando supuestamente, versiones en el diario electrónico de Proceso comenzaron y circular y señalaban que dentro de los 7 muertos resultado de ese enfrentamiento entre marinos y células de un “grupo antagónico” se encontraba algún familiar cercano de Miguel íngel Treviño Morales (conocido como Z-40). Y en otros de los casos incluso se decí­a que era el mismo Treviño quien habí­a muerto en la operación.

Las especulaciones son delicadas si pensamos que el operativo fue realizado por la Fuerza Armada de México (o “La Marina”), quienes han sido los protagonistas de la caí­da de personajes claves dentro de los “grupos antagónicos” en nuestro paí­s; la más reciente fue la de Heriberto Lazcano.

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