INDEPENDIENTES, Y SIN PROPUESTA II

Agenda Política

Por: Gabriel Contreras Velázquez

“De antemano, pienso que ésta es la mejor forma para obtener financiamiento duplicado, debido a que no habría alguna limitación previa o limitación en los códigos electorales para obligarlo, por ejemplo, a separarse [los ahora candidatos independientes] del partido [al que pertenecían] con cierto tiempo de anticipación” soltó ante el público el investigador Víctor Alarcón Olguín, presidente de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, durante su conferencia en la Unidad Académica de Ciencias Sociales, apenas la semana pasada.

Dio en un punto neural de una discusión jurídica que se politizó entre el organismo “ciudadano” denominado “Derechos Políticos ¡Ya!” y el Instituto Electoral del Estado de Zacatecas, donde la autoridad electoral, al construir la Reglamentación de las Candidaturas Independientes -que nacieron a partir de una reforma inocua para tal propósito- buscó que mediante una “carta de intención” los candidatos independientes que quisieran participar en la elección, mostraran con anticipación su deseo manifiesto, evitando de esta manera lo que el investigador ahora ve como una real preocupación. En especial cuando contextualiza su comentario al respecto de la posibilidad (a nivel nacional) de que el partido mayoritario en el poder, PRI, permita, a partir de un “modelo”, que algunos de sus militantes participar como “candidatos independientes”.

En el calor del movimiento organizado entre otros por el ex senador Raymundo Cárdenas y el consejero presidente del IEEZ, Francisco Valerio Quintero (ahora miembros de la candidatura independiente de Rogelio Cárdenas), el organismo citado logró mediante impugnación en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación precisamente que esa carta de intención -que debía ser entregada meses previos al inicio de las campañas, evitando que los candidatos excluidos de su procedimiento de selección interno se sumaran a una supuesta “causa ciudadana” de la noche a la mañana- se invalidara.

Ahora el escenario lo dimensiona claramente el investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, al encontrar que no hay mecanismos para evitar la cantidad de ciudadanos que, al no ver favorecidas sus intenciones en una institución política, buscaran un espacio a su medida en las “candidaturas independientes”. En términos sencillos: “no importa si no me eligen en mi partido, al final puedo seguir participando como independiente”.

Como disertaba la semana con respecto al tema, la pregunta central llega en el mejor momento: ¿qué se entiende hoy por Candidaturas Independientes? Ya algunos miembros activos del frente político Derechos Políticos ¡Ya!, han asomado su escasa pericia para mirar el entramado jurídico y político por el que las figuras de participación electoral no vinculadas a un partido, sean apenas una simulación, y no un logro democrático de la sociedad a donde pretenden instalarse.

Dice uno de ellos, dejando ver su sesgo autoritario (raro de un ex senador, quien estuvo en la casa legislativa mayor, donde los acuerdos y disensos se construyen), que hay “jóvenes con mentes viejas”. Apenas un discurso retórico para la campaña que pretende generar de la mano de su hermano, por la capital del Estado. O, en caso contrario, y de mayor gravedad, la cortedad de miras, que no le permite reconocer que hoy en día, con las condiciones políticas existentes, las Candidaturas Independientes representan más simulación que realidades.

No se trata de que al señalar objetivamente que los partidos políticos tengan el monopolio del sistema político contemporáneo se tenga una preferencia por tal o cual partido. Simplemente, como investigador social y analista político que confiere a la labor de este autor, estudiar los fenómenos políticos exige alejarse de la retórica discursiva que sólo provoca ofuscación y negación de la realidad emergente. Incluso en el lenguaje galénico existe aquella máxima que dice: para curarse, primero hay que aceptar que uno padece de una enfermedad.

La enfermedad hoy en día amenaza a las “Candidaturas Independientes” es encontrarse insertas en un sistema político donde carecen de poder, y podrán ser utilizadas (al libre albedrío) por los partidos políticos para extender su plataforma de candidatos, en caso de que los estatutos o los consensos internos no permitan llevar a los aspirantes a participar en el proceso electoral del 7 de Julio. En México fueron los partidos políticos quienes crearon la figura del Candidato Independiente, con la reforma política que promulgara el ex presidente Calderón en el último período de sesiones legislativo donde participara el mandatario.

Las candidaturas independientes no nacieron de una demanda ciudadana, sino, nuevamente, de una concesión de los partidos políticos a los votantes, para lograr empatía electoral y una percepción de “trabajo legislativo a favor de los ciudadanos”. Lo que vemos en algunas candidaturas independientes es eso: viejas estructuras políticas esperando una coyuntura para renacer en el ambiente político. E insisto, la candidatura independiente de Rogelio Cárdenas da una imagen clara del fenómeno político que se manifiesta, con todas sus condiciones… Sus propuestas juzgarán su pertinencia.

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