AL SER MINORÍA CON VIH, LAS MUJERES SON DISCRIMINADAS

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Inequidad de género en prevención y tratamiento: Censida

Por Lizbeth Ortiz Acevedo

México, DF.(Cimacnoticias).- Al no ser una de las poblaciones con más casos de VIH/Sida en México, las mujeres afrontan una situación de desigualdad en materia de prevención y tratamiento de la enfermedad en comparación con los varones, advirtió Patricia Uribe, directora del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/Sida (Censida).

Durante el seminario internacional “Perspectiva de igualdad de género en salud en el marco de los Derechos Humanos”, la funcionaria precisó que las mexicanas representan el 26 por ciento del total de casos de VIH, por lo que los hombres son el grupo mayoritario.

Uribe detalló que las mujeres con el padecimiento pertenecen a los estratos socioeconómicos más bajos y con menor escolaridad, tienen una pareja estable –por lo que nunca pensaron que adquirirían el virus–, y sus diagnósticos médicos son tardíos.

También apuntó que las mujeres tienen mayor riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS) y VIH por su exposición a la violencia, el poco control en la prevención, escasa información sobre estos males, y el hecho de que sus parejas usualmente tengan más experiencia sexual.

La directora de Censida señaló que se ha detectado que la mayoría de ellas retrasa su atención y diagnóstico, el cual realizan cuando los síntomas de la infección son evidentes. Abundó que los 25 años es la edad promedio en que las mujeres adquieren el VIH.

Por ello, Patricia Uribe urgió a terminar con la “invisibilización” de la infección en las mujeres y dar una atención con perspectiva de género en materia de VIH/Sida.

En su turno, Ana Amuchástegui, investigadora de la UAM Xochimilco, dijo que el 95 por ciento de las infecciones por VIH en las mexicanas es por transmisión heterosexual con una pareja estable.

La académica entrevistó a mujeres con VIH que tenían entre dos y 20 años con el diagnóstico, máximo tres compañeros sexuales en toda su vida, y que además manifestaron no ser “trabajadoras sexuales”.

Amuchástegui afirmó que con estos resultados “se rompe el mito” de que la incidencia de VIH en mujeres se debe a la “promiscuidad femenina”, ya que quienes contrajeron el virus eran monógamas.

La especialista explicó que tras ser diagnosticadas con el virus, estas mujeres comenzaron un cuidado de sí mismas al solicitar la utilización del condón masculino a sus parejas a fin de prevenir ésa y otras ITS.

La investigadora remarcó que las encuestadas denunciaron “trato discriminatorio” por parte del personal sanitario al juzgarlas por sus prácticas sexuales durante el proceso de diagnóstico y tratamiento.

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