El Conacyt no debe dirigir la divulgación de la ciencia sino apoyarla: Fernando del Río

280314

México, D.F.-La difusión de la ciencia al público fue una actividad que se empezó a desarrollar intensivamente en nuestro país a partir de la segunda mitad del siglo pasado con la creación de la revista Física en 1968, que después cambió su nombre a Naturaleza (1970-1984), convirtiéndose en una de las primeras revistas de divulgación científica de México, en ese entonces bajo la dirección del doctor Luis Estrada Martínez, quien es considerado pionero en este campo.

En entrevista, Fernando del Río, profesor emérito de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa (UAM-I) y ex presidente de la Academia Mexicana de Ciencias, señaló que uno de los objetivos de la revista era romper mitos en torno a la ciencia, como por ejemplo “que los conocimientos científicos o los dictados de la ciencia son inamovibles”, ese pensamiento es tan nocivo como descalificarla en automático, dijo y agregó que en temas de ciencia “es sano mantenerse escéptico, al mismo tiempo uno tiene que combinarlo con un sano respeto por las cosas que dentro de la ciencia y dentro de ese escepticismo están bien hechas”.

Sobre los motivos que tuvo para iniciarse en la divulgación de la ciencia y continuar en esa labor, dijo: “A mí lo que más me mueve al hacer divulgación, es que la ciencia es una fabulosa creación humana que llevó mucho tiempo a la humanidad realizarla. Entre esas complicaciones está que si la gente no tiene un mínimo entrenamiento científico no la puede disfrutar, ni percatarse de su belleza y su valor, independientemente de sus aplicaciones, de su valor per se”.

La nueva legislación

A raíz de la adición de un segundo párrafo a la fracción XI del artículo 2 de la Ley Orgánica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología  (Conacyt) en materia de divulgación de la ciencia y la tecnología, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 19 de marzo, el doctor Fernando del Río consideró que “el Conacyt no debe dirigir la divulgación de la ciencia, sino apoyarla”.

El segundo párrafo adicionado establece: “Apoyar la generación, difusión y aplicación de conocimientos científicos y tecnológicos. Para ello, el Conacyt deberá emprender acciones que fomenten y fortalezcan las actividades de divulgación científica entre los investigadores del país y las organizaciones de la sociedad civil. De igual forma, deberá incentivar la vinculación entre estos actores y las instituciones del sistema educativo nacional a fin de fortalecer la capacitación de los educadores en materia de cultura científica y tecnológica”.

El investigador adscrito al Departamento de Física de la UAM-I añadió al respecto que no cree que el Conacyt deba dirigir la ciencia ni su divulgación, sino que “la debe encausar y establecer cuál es la política del gobierno en el tema. Además, debe quedar claro saber cuál es la ciencia y la divulgación científica que le interesa al gobierno y, para establecer dichos criterios, es prioritario que tome en cuenta a la comunidad de científicos y a otros sectores de la sociedad”.

Es la primera vez que queda establecido un lineamiento oficial relacionado con la divulgación de la ciencia en México.

La ciencia, una fabulosa creación humana

Si una persona puede apreciar una obra de arte también puede apreciar a la ciencia sea un científico o no. El especialista en mecánica estadística y termodinámica, consideró como un efecto positivo que observa a más de 40 años de distancia, que la actividad de divulgación abarque prácticamente todos los medios: radio, televisión, periódicos, revistas, exposiciones, etcétera, y que se ha profesionalizado y formalizado; sin embargo, en su opinión se ha dejado de lado a la ciencia.

“Hay muy buenos soldados pero faltan generales de la divulgación de la ciencia y a estas alturas ya deberíamos tener varios. Me gustaría que surgieran algunos campeones de la divulgación científica con trabajos muy relevantes. Yo no me preocuparía porque creciera más la comunidad de divulgadores sino por la calidad de lo que hacen”, comentó.

El doctor Fernando del Río Haza es autor del libro En pocas palabras, el cual aborda los errores de redacción más comunes al momento de elaborar textos científicos y técnicos. Este libro fue el resultado de su experiencia en Naturaleza; asimismo, es coautor del libro Cosas de la ciencia de la colección “La Ciencia para Todos”, que edita el Fondo de Cultura Económica.

Noticias relacionadas

Top