Exhorta obispo de Zacatecas a precandidatos a hacerse “un examen de conciencia a fondo”

Obispo zacatecas copiaZacatecas, Zac.- La Iglesia es católica, universal, y lo que se marca para este tiempo de Cuaresma está contenido en la liturgia. Cuaresma son los 40 días de preparación para la gran fiesta de la Pascual, la cual no cabe en un día, sino en 50 días. En el inter está la Semana Santa, y en ella hay tres días que son los más importantes, viernes, sábado y domingo.

Así se manifestó el obispo de la diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, quien agregó que a partir del Viernes Santo por la tarde comienza lo que se la conoce como el Triduo, conmemoración central del año.

Todas las actividades se centran en campos, uno el volver a Dios, que Él vuelva a ser el centro de nuestras vidas. Para ello están los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación. El segundo es el prójimo, parte más visible de las conmemoraciones, y este año se recalca por parte del Papa Francisco el hacer de este tiempo una oportunidad para vencer la indiferencia hacia los demás. Hay mucha gente necesitada en el mundo y las nuevas culturas nos van haciendo perder la sensibilidad, y debemos comprender que Cristo nos lleva al prójimo, dijo.

El tercer campo, consecuencia de los dos anteriores, es la persona de cada creyente, de manera que cada uno debe darse un “buen baño interior”. Todos necesitamos este tipo de ejercicio, y en Cuaresma se convoca a ello por medio del sacrificio y el ayuno.

Así, señaló el prelado, hay muchas actividades como procesiones, actos litúrgicos, y más, destacando que en lo que se refiere a la demarcación territorial de esta diócesis casi en cada parroquia y templo existe una figura del Cristo Sufriente, símbolo de lo arraigado de estas conmemoraciones.

Es un hecho que en este tiempo es cuando más gente acude a los templos, comenzando por este Miércoles de Ceniza, donde hay muchas filas de personas.

Por otro lado, señaló el obispo que ya desde el domingo pasado lanzó un exhorto a los precandidatos y candidatos a hacer un buen examen de conciencia para descubrir qué es lo que se busca luego de obtener el puesto público deseado. Evidentemente, dijo, para un buen cristiano tiene que ser una oportunidad de servicio, y como cristianos somos ciudadanos también, lo que representa una buena oportunidad para ir al fondo.

Se preguntó Noriega Barceló de dónde nace la corrupción, indicando que surge de un corazón que está desviado, pervertido y que se ha alejado de Dios y del prójimo.

Si los cristianos aprovechamos este tiempo para cambiar desde el interior, señaló, sería, además, una magnífica oportunidad para que nuestro país tuviera también mejores condiciones de vida, un ambiente social más sano y amigable. Se necesita que podamos apostarle a la confianza, que está tan deteriorada, y no sólo hacia las autoridades, sino en todas las relaciones humanas.

Estos 40 días deben ser una inversión para la esperanza en un México más digno, agregó. No hay duda que la verdad hay que buscarla siempre, comentó, no sólo como un valor, sino como un estilo permanente de vida. “Yo no veo la transparencia solamente como vemos un vidrio, sino como una necesidad que tenemos de vivir la verdad en nosotros mismos y en nuestras relaciones”.

En otro tema, señaló que durante los dos primeros días de esta semana se dieron algunos cambios de sacerdotes en algunas parroquias, cuatro en esta ocasión, indicando, precisamente a quienes llegan a una nueva responsabilidad, que el tema de la transparencia esté presente en todos sus actos, ya que los bienes que se manejan no son de los sacerdotes, sino de todas las personas.

Agregó que por el momento no se tiene previsto ordenar a nuevos sacerdotes, pero tal vez para el mes de julio se pueda tener una ceremonia de este tipo. Por ahora se tiene preparado lo que son los Ministerios, Lectorado y Acolitado, para algunos seminaristas.

La ceniza, desde el tiempo de los antiguos hebreos, añadió el obispo, ha significado una señal de penitencia. Lo que hacían los que consideraban que habían pecado era bañarse con ceniza. Además, la gente se ponía ropa de sacrificio, y en nuestro tiempo tiene un doble significado, por un lado, volver al origen, pues somos polvo y al él volveremos, y por otro lado como una invitación a la conversión, volver a Jesús para tener una vida nueva.

Foto: Misael Camarillo / Mirador

 

 

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