De la Europa barrocoa a la música norteña‏

02 historia del Bajo Sexto

Zacatecas, Zac.-En el marco del vigésimo noveno Festival Cultural 2015, se presentó la conferencia magistral “El Bajo Sexto” durante el ciclo de conferencias “De la Europa barroca, a la música norteña mexicana: La herencia de la guitarra española, un caso particular”; misma que fue dictada por Luis Díaz Santana, docente investigador de la Unidad Académica de Artes, de la Universidad Autónoma de Zacatecas, en la que relató cómo fue dada la migración del viejo mundo hacia América, con sus costumbres y creencias, fue como se adoptó el bajo sexto en la música popular mexicana, a finales del siglo XIX.

En ese contexto, el investigador habló sobre los antecedentes del bajo sexto, que vio sus inicios con la guitarra renacentista y los usos sociales de los instrumentos musicales, en donde son utilizados para la interpretación de diferentes  piezas musicales.

Describió la evolución de la guitarra y las diferentes propuestas que se han tenido con el paso del tiempo, desde aquellas que cuentan con cinco cuerdas dobles hasta las que tienen una caja mucho más delgada, que dan un sonido especial y que se utilizaron desde el siglo XVI, por la sociedad cortesana europea y luego en el nuevo mundo, haciendo referencia a la “Vihuela”, que fue un instrumento con muchas ornamentaciones.

Se refirió además a la guitarra barroca, que con seis cuerdas era lo que más se acercaba a un bajo sexto. De la misma manera destacó la importancia de este tipo de instrumentos que ya contaban con manuales de interpretación, aunque mientras para el piano existía una serie de distintos y variados manuales, para el bajo sexto o la guitarra barroca sólo existían en el mercado algunos instructivos que se asemejaban a los que ahora conocemos como “guitarra fácil”.

El historiador y además “Premió a la historia de la música mexicana”, Luis Díaz Santana, dijo que la música que interpretaron las bandas y las orquestas típicas así como el ambiente sonoro que popularizaba la flauta de rancho y el clarinete, que fueron comunes hasta el final del siglo XIX; y  acotó que en las zonas rurales del sureste de México, eventualmente fueron reemplazadas por el acordeón de botones y por el bajo sexto, instrumentos  inseparables de los conjuntos norteño y texano “representantes de una hibridación cultural”,  ya que el acordeón era una máquina que –afirmó- “es el verdadero aporte de la cultura europea”, mientras que el bajo sexto era un instrumento mestizo.

Destacó que el dúo se popularizó debido al costo que representaba animar una reunión con una orquesta típica, por lo que entonces se optó por sólo contratar a dos músicos: uno con el acordeón y otro con el bajo sexto. Díaz Santana refirió, que no fue sino hasta 1940 cuando se tiene un registro de esa actividad de manera popular, ya que en la zona de tugurios de Torreón se recurrió a esta estrategia comercial, quedando satisfechos los parroquianos y sus dueños, que tenían que desembolsar una menor cantidad de dinero, al no tener que contratar una orquesta completa.

Finalmente, Luis Díaz Santana explicó, cómo la incorporación del saxofón, de la batería y del tololoche -o posteriormente del bajo eléctrico- fue lo que identificó a los conjuntos norteños, haciendo historia en el ideario colectivo, marcando un rumbo social en México y en las fronteras,  como con el vecino país del norte, todo a partir del bajo sexto, concluyó.

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