Acoso sexual y estrés, pan de cada día entre las trabajadoras: OIT

Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa

Cimacnoticias | México, DMercado-de-mariscosF.- El estrés, la sobrecarga de trabajo, la discriminación, el acoso sexual y la violencia laboral son algunos riesgos psicosociales que afectan principalmente a las mujeres, lo que aumenta su probabilidad de formar parte de las 6 mil 300 personas que mueren a diario por accidentes en el lugar de trabajo o “enfermedades profesionales”.

A propósito del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que desde 2003 se conmemora cada 28 de abril, en un comunicado la Organización Internacional del Trabajo (OIT) llamó a los Estados, empleadores y sindicatos a contribuir para generar ambientes seguros y saludables en el mundo laboral.

Esto porque cada día 6 mil 300 personas mueren en el mundo por accidentes de trabajo o “enfermedades profesionales” (ligadas a una actividad determinada), y cada año 313 millones de personas sufren accidentes o enfermedades no mortales vinculadas con sus ritmos laborales o la falta de políticas públicas para reducir riesgos en el empleo.

Cabe detallar que la OIT no informó el número exacto de mujeres que mueren a diario o cada año por la exposición a riesgos; no obstante, en otras publicaciones el organismo ha señalado que las trabajadoras enfrentan riesgos y padecimientos vinculados con las actividades en sectores feminizados (donde se ocupan más mujeres que hombres, tales como servicios y agricultura), y con las desigualdades sociales de género.

De acuerdo con diversas notas informativas de la OIT y algunas bases de datos consultadas por Cimacnoticias, la población ocupada femenina en el mundo se concentra principalmente en el sector servicios (cuidado de personas), comercio, industria manufacturera y la agricultura.

Los principales riesgos a los que las mujeres están expuestas derivan de actividad física repetitiva (que produce padecimientos a largo plazo, como por ejemplo dolores musculares); exigencias psicosociales (estrés y violencia); ruidos, radiación solar, temperaturas extremas, forzar la vista, espacio insuficiente, control sobre el trabajo, y respiración de sustancias químicas.

En una gráfica la OIT señala que las mujeres perciben mayor exposición a riesgos psicosociales derivados de la violencia y la discriminación (como acoso sexual e impedimento para expresarse).

La OIT no pasó por alto que los riesgos psicosociales son un factor que prevalece entre los 10 principales peligros que enfrentan las mujeres, pero no así en los de los varones.

Los riesgos psicosociales se expresan en la carga de trabajo excesivo, jornadas largas, supervisión y estilos de dirección inadecuados, falta de apoyo social, discriminación, bajos salarios, acoso sexual, violencia laboral y descanso insuficiente, entre otros.

En el caso del acoso sexual, la OIT mostró que en diferentes países de América Latina el porcentaje de mujeres que padecen esta violencia es muy superior al de los varones, a pesar de tener consecuencias para las víctimas, empleadores y la sociedad.

Los riesgos psicosociales suelen acompañar a los físicos, ya que en una tabla de la OIT que desglosa las ocupaciones más comunes de las mujeres se describe que aquellas que se dedican a profesiones sanitarias, por ejemplo, se exponen a riesgos físicos por la manipulación manual y posturas forzadas, y al mismo tiempo realizan trabajo nocturno y son violentadas por los pacientes.

Lo mismo ocurre en las guarderías, con las trabajadoras del hogar, en el sector turístico, la industria textil y manufacturera, las peluquerías, la agricultura y otras actividades que realizan principalmente las mujeres.

Según los reportes de la OIT, por años las mujeres han realizado las mismas actividades en los sectores donde la mano de obra está “feminizada”, se reproducen los roles de género tradicionales, y son precarios o informales.

Esto fomenta la exposición múltiple a los mismos riesgos, la debilidad organizativa y dificulta las estrategias de protección de la salud y el trabajo.

Por eso la OIT señaló que la perspectiva de género debe integrarse en las políticas nacionales de salud y seguridad en el trabajo, al mismo tiempo de que se deben desarrollar medidas preventivas que fomenten el apoyo y buen trato entre trabajadoras, compañeros y superiores.

Y en el caso de las trabajadoras del sector informal, el organismo propuso informar a toda la población sobre medidas y estrategias de bajo costo para reducir la exposición a riesgos en el trabajo.

La OIT llamó a invertir recursos en la prevención de riesgos laborales, ya que 4 por ciento del Producto Interno Bruto mundial va a parar cada año a sufragar los gastos relativos a la pérdida de tiempo de trabajo, los cortes de producción, el tratamiento médico, la rehabilitación y las indemnizaciones.

En el caso de México, cuya población está conformada por 52 por ciento de mujeres, los datos más recientes sobre seguridad y salud en el trabajo son de 2008 y ninguno de ellos está desagregado por sexo.

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