La sordera que llevó el talento de un hombre a la genialidad

cyd-110515-portada01-gMéxico, D.F.-Un tema intensamente debatido por los musicólogos es si algunas composiciones musicales reflejan los padecimientos físicos de grandes maestros de la música clásica, como la sordera de Ludwig van Beethoven, que el doctor Adolfo Martínez Palomo retomó a partir de algunas investigaciones que analizan las diversas facetas del compositor para probar cómo influyó la pérdida auditiva progresiva en la obra musical de este compositor alemán.

Dividida en tres periodos de creatividad, la obra de Beethoven se enlaza directamente también con la cofosis (sordera total) que sufrió. Martínez Palomo citó el artículo “Beethoven’s deafness and his three styles” -La sordera de Beethoven y sus tres estilos-, publicado en el British Medical Journal en 2011, en el que se reporta el estudio realizado por un grupo de investigadores holandeses liderados por Edoardo Saccenti, quienes analizaron los registros agudos de las partituras de los cuartetos de cuerdas de Beethoven revisando la posible relación con los diferentes estadios de la sordera. La investigación estudió la parte del primer violín de los cuartetos al inicio del primer movimiento de cada cuarteto y determinó el porcentaje de sonidos agudos en relación al resto de la composición.

En el esquema desarrollado por los especialistas holandeses se podía encontrar a manera de línea del tiempo los años de vida del compositor y la evolución de su sordera, desde los primeros síntomas hasta la pérdida de audición, y la relación con sus obras. “El hallazgo importante fue encontrar que en el primer periodo de sordera disminuyó el uso de registros agudos, y después esto se profundizó; cuando llegó a estar completamente sordo volvió a utilizar registros agudos por lo que se concluye que en un inicio Beethoven usaba los sonidos que todavía podía escuchar y estos eran los registros agudos, dejó de usarlos en un inicio de su sordera parcial y al final volvió a utilizarlos pero éstos ya se encontraban en su memoria e imaginación”, indicó Martínez Palomo, especialista en biología celular, del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav).

Estos datos podrían asegurar que la relación entre su creatividad y su sordera fueron de la mano. “Durante la composición musical no se requiere forzosamente escuchar lo que se está creando”, dijo, de hecho Beethoven recomendó a un alumno, ya cuando estaba totalmente sordo a los 51 años, que dejara el piano afuera: “Reclúyete en una habitación a componer música no a escucharla”.

En ausencia de estímulos auditivos ¿cuáles pueden ser las fuentes de inspiración musical?, planteó el doctor Martínez. Para el compositor las imágenes visuales no eran importantes, de hecho, desdeñaba las imágenes musicales como las “4 Estaciones de Vivaldi” en la que se escucha el canto de pájaros; si bien utilizó imágenes en sus escenas pastorales en la Sexta Sinfonía, el compositor nacido en Bonn más bien se inspiraba en la poesía de Goethe y de Schiller.

Escucho sonidos que retumban y suenan en mi cerebro hasta que se presentan frente a mí en forma de notas musicales. “Estos ruidos que oía Beethoven se denominan médicamente tinnitus o acúfenos, un sonido cuya fuente no existe y es descrito a menudo como un zumbido, un pitido, un ruido, y eran estos sonidos los que le impedían concentrarse. Se ha sugerido que ciertos acordes estridentes y reiterantes en el inicio de la Sinfonía no. 3 en mi bemol mayor op. 55, conocida como Eroica (Heroica, es español) hayan estado relacionados con los acúfenos”.

Ante el cierre gradual del contacto auditivo de Beethoven con el mundo, inevitablemente le produjo un sentimiento doloroso de aislamiento, según un texto del estadounidense Maynard Solomon, autor de una de las biografías del célebre músico, pero la sordera no alteró, más bien incrementó sus habilidades como compositor al excluir su capacidad como virtuoso del piano y enfocarla a la composición.

El electrocardiograma de Beethoven

Un título absurdo, calificó Martínez Palomo el título de su conferencia, debido a que el primer electrocardiograma se conoció 68 años después de la muerte del artista alemán, acaecida en 1827. “Registradas las contracciones del corazón a través de la representación gráfica de sus potenciales eléctricos, Beethoven las manifestó en notas musicales: arritmias frecuentes que reflejan un ritmo acelerado del corazón”.

Sobre este tema, hace un año, continuó el miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, apareció el artículo “La música sentida en el corazón de Ludwing van Beethoven”, en la revista de Medicina y Biología de la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins, una de las de mayor prestigio en el en el mundo, donde se ejemplifica, con la Sonata 81, las arritmias que conlleva la composición. La revisión corre a manos de un cardiólogo, un internista y un musicólogo. “Para sorpresa, varias obras reflejan arritmias”.

“Los investigadores estudiaron el patrón musical de varias obras de Beethoven y encontraron cambios súbitos tanto en ritmo como en tonalidad que parecen concordar con los patrones asimétricos de una arritmia cardiaca. En particular, analizaron dos obras: Cuarteto para cuerdas en si bemol mayor op. 130, en la que los investigadores interpretan una arritmia seguida de una opresión; y Sonata para piano número 26 op. 81. Los Adioses interpretada por varios cardiólogos como la representación de las arritmias. A lo largo de la sonata los cambios bruscos de esta obra, que Beethoven compuso a los 39 años de edad, la hacen la más compleja y la más bella, se trata de comprender la naturaleza de las emociones”.

Según los investigadores las obras fueron escritas en un periodo de estrés emocional por la situación bélica entre Francia y Austria -entre 1792 y 1801- motivos suficientes para los cardiólogos para provocar arritmias en un corazón alterado.

“En conclusión, la vida y obra de este gran compositor son un ejemplo de la superación de una discapacidad severa. Es posible que Beethoven llegue a facilitar la comprensión de la discapacidad no como una deficiencia sino como una diferencia, en ese sentido, sus últimas composiciones pueden interpretarse como manifestaciones de su genio absoluto escritas no a pesar de su sordera, si no gracias a ella”, expresó Adolfo Martínez Palomo, como parte del ciclo de conferencias-concierto Música y Medicina, llevado a cabo en abril pasado en el Colegio Nacional, institución de la que es integrante.

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