Una noche negra con humo purpura sobre Zacatecas

Por: Flor Castañeda / MIRADOR

Zacatecas, Zac.-La noche de este miércoles sonó a la más pura esencia del heavy metal, Deep Purple banda formada en Hertford, Reino Unido y que alcanzo el status de banda de culto en los 70’s y que conserva hasta ahora, se presentó en la Monumental Plaza de Toros de nuestra capital.

Alrededor de las 9:30 de la noche, las luces fueron atenuándose poco a poco, dando pie a los gritos y la euforia de un ya inquieto público que esperaba ansioso la salida al escenario de esta legendaria agrupación considerada por mucho, uno de los pilares de la historia del heavy metal y de la música del siglo XX.

Ante cerca de 4 mil espectadores de todas las edades, desde aquellos miembros de la vieja guardia, con sombreros desteñidos, chamarras gastadas y solitarios cigarrillos que seguían el ritmo de las melodías con los pies, los niños inquietos que lucían orgullosos alguna camiseta de la banda notoriamente más grande que ellos, hasta amas de casa y adolescentes, todos en algún momento de este concierto de casi dos horas de duración alzaron las manos y la voces al aire coreando alguno de los verdaderos himnos que esta banda con más de cuarenta años de vigencia y que se encuentra en su última gira, interpreto para los zacatecanos.

La cerveza, el humo de los cigarrillos, las manos cornutas y las melenas fluían al ritmo de la música, algunos con celular en mano tratando de conservar el momento, otros buscando la selfie del recuerdo y unos cuantos más simplemente viviendo, sintiendo cada acorde de Steve Morse, un guitarrista que hizo lujo de su habilidad y que dejo en claro a más de uno que Ritchie Blackmore el guitarrista fundador de la banda no era ya tan extrañado. Varios guitarristas pasaron por esta banda después de la salida de Blackmore cuando este misteriosamente se “harto” del mundo del heavy metal, concretamente detrás de las cuerdas de la banda tenemos el breve paso de Tommi Bolin en sustitución de Blackmore y hasta su muerte a finales de los 70’s y el del mismísimo Joe Satraini seguido por el actual guitarrista Steve Morse.

Ian Gillan, aunque no fue el primer vocalista de Purple, es la voz característica que dio a la banda algunos de sus temas más emblemáticos y que retumbaron bajo cielo zacatecano, hablamos concretamente de Smoke on the water, canción poseedora del riff más tocado en la historia de la música y muy probablemente es la mejor forma que alguien ha encontrado para relatar un incendio, además de que todos nos preguntamos alguna vez ¿Quién fue o que sería de aquel “estúpido” que con una pistola de vengalas incendio al teatro de Montreaux aquel 4 de diciembre de 1971?. No olvidemos que detrás de los micrófonos también estuvo el desafortunadamente muy poco reconocido Jon Lynn Turner y David Coverdale con todo y su melena y ego completamente justificado, pero siempre fue y será Gillan la voz purpura profundo de la banda.

Uno de los momentos más conmovedores y más euforia causo en los asistentes, fue cuando el tecladista Don Airey, quien entro a la agrupación en sustitución de uno de los miembros originales Jon Lord fallecido en 2012, interpreto un buen fragmento de la Marcha de Zacatecas justo después de hacer gala de un impresionante solo de piano con una combinación de la más pura psicodelia setentera matizada con sutiles toques de música barroca y clásica.

Ian Paice, el eterno “Purple” desde aquel 1968 en el que se formó la banda, también tuvo su momento con el público al demostrarnos que un verdadero baterista, un baterista de heavy metal puede tocar, igualar e incluso superar a los virtuosos del jazz, aclarando así que cuando la música se lleva en la sangre, la terminología de los estilos, sale sobrando.

El ritmo de todo el concierto lo marco sin duda, Roger Glover, con un pañuelo rojo profundo y sonrisa amable, otro de los purple de antaño que si bien a mediados de los 70s fue sustituido por el virtuoso Glenn Hughes, Glover volvió a principios de los 80s para reclamar lo que siempre fue suyo. Fue el último en dejar el escenario bajo los cielos de Zacatecas, lanzando plumillas a los fans y su eterno agradecimiento.

“Black Night” de 1970, fue el tema que muy atinadamente cerro el telón de su presentación en nuestra capital y sin duda fue uno de los más coreados y de más cargados de energía que esta magistral banda regalo a su público, que si bien fue escaso en comparación de otros escenarios de la República Mexicana en los que se presentaron, esto no impidió que la euforia se mantuviera constante.

Bien se podría decir que después de ayer, Purple y Zacatecas, ya no son “perfectos extraños”, por unos instantes no hubo “silencio” y fuimos “estrellas en la carretera” y “niños en el tiempo”, cantando y viviendo bajo una “negra noche”, siendo libres, libres para ser nosotros mismos.

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