Mediatismo predecible y aburrido

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Gabriel Contreras Velázquez

Por “ser Patrimonio Cultural de la Humanidad”, por “su valiosa red de Festivales Culturales en el año”, y por “su notable crecimiento en afluencia turística”, Zacatecas ha tenido la “deferencia” de la monarquía española de ser elegida como uno de los destinos turísticos para la visitación protocolaria de sus nuevos reyes.

Una visita de Estado que se antoja como festín mediático para el sexenio que transcurre, y nada más. Se dirá que con ello se “abona” a la consolidación” de las relaciones entre el estado y el país ibérico, con quien se tiene una amplia coincidencia histórica y cultural -como las otras 31 entidades del país.

Buenmomento para preguntarse por el lugar que ocupa Zacatecas en las relaciones al exterior, si es que existen agendas bilaterales o multilaterales, la falta de cuidado, diplomacia y oficio político para escuchar las peticiones que en su momento los Estados Unidos hizo a sus ciudadanos para no viajar a nuestro estado por obvias condiciones de inseguridad (aunque el gabinete se empeñe en retratar una imagen contraria, que termina por ser contradictoria), el tema migratorio y la reciente negativa de los partidos políticos (con el consentimiento del gobierno en turno) por abrir el ejercicio del voto de los zacatecanos en el extranjero en la próxima elección, y la proyección de la economía local con preferencia por la inversión de potencias asiáticas y empresas globales para la extracción de minerales.

Por encima, ahí van algunos de los temas actuales que competen a una visión hacia afuera, donde Zacatecas ya no sólo participa como espectador sino como huésped de cadenas productivas globalizadas, garante de la seguridad de turistas y desarrolladores de inversiones, (supuesto) promovente y protector de los derechos humanos y ciudadanos de una gruesa capa de población migrante, administrador de recursos específicos para el mantenimiento del Patrimonio de la Humanidad local, y (pretendido) potenciador de la economía del turismo.

Pero no. Nada de ello resulta parte medular de la agenda de Miguel Alonso, nicho de gobierno donde se ha decidido que todos los temas caigan, como la tradición virreinal lo estipuló hace cuatro siglos. En cambio, sí forman parte las visitas “protocolarias” del gobernador a los clubes de migrantes en el país vecino del norte, la visita “cultural” al Vaticano, la “búsqueda de inversiones” en Italia, Alemania, China y Japón, y las que nos falten.

El saldo al corte de estas aventuras sexenales: ¿zacatecanos más católicos?, y pocas empresas que fomentan pocos empleos mal remunerados (en promedio se paga a un profesionista 8 mil pesos mensuales). En 2014, utilizando números conservadores, académicos del estado señalaban que por año hay un déficit de 5 mil empleos en el estado. Datos que trivializan y frivolizan los recorridos turísticos que realizan secretarios de gabinete y gobernadores de los últimos tres sexenios.

¿Es bueno que los gobernadores y su entourage sepan tener proyección hacia las oportunidades que ofrece el clima de inversiones e intercambio en el extranjero? Sí. Lo que no es tan bueno es que la agenda de temas bilaterales y multilaterales en Zacatecas sea un lugar común que exista únicamente cada que los mandatarios salen de viaje.

No se han articulado los temas de trascendencia para el Estado, y los últimos de mayor relevancia fueron tratados con indiferencia y recelo, sólo porque los datos con los que contaba el gobierno de los Estados Unidos en materia de seguridad, no coincidían con los que guardaba el ex secretario de gobierno, ahora diputado federal, Francisco Escobedo.

Dice mucho del tema migrante en este sexenio que se haya tenido las reservas (sin sustento real) para no colaborar con la autoridad electoral nacional, no se diga con la local, y con ello asentar un diagnóstico concreto y objetivo hacia la implementación del derecho de sufragio de los connacionales. ¿Dónde está la justificación para tal omisión? ¿Despreocupa al gobierno estatal que las reformas se apliquen por partes y cuando convenga –léase: de acuerdo al dinero de “su presupuesto” que quiera destinar para dicho fin?

Evidentemente, a comparación de todo ello, la visita del Rey Juan Carlos de Borbón, y la reina Sofía, es un evento de alto impacto en imagen, insisto, y nada más.

Ahorabien, en el juego mediático este sexenio no ha escatimado. Incluso los opositores prefieren acusar, la mayoría de veces sin sustento, porque algo quieren obtener. Viven en la lógica de pasar como cierta la propaganda política. Claro, venimos de un proceso electoral donde dicha propaganda se asimiló cual sinónimo de denuncia. La información tenía como fin escandalizar y, curiosamente, las elecciones con mayor impacto se vivieron donde el tema central en la opinión pública fue la mancuerna corrupción-impunidad.

Sin embargo, es muy temprano para madrugar al gobierno de Miguel Alonso, y con declaraciones tan escuetas, los grupos detrás del ruido sólo muestran desesperación.

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