El influyentismo de Rafael Tovar y de Teresa

Código Político

Por  Juan Gómez

Director general de Pórtico Online

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RafaelZacatecas, Zac.-El director del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa, enfrenta un proceso jurídico en su contra, cuyo origen se ubica en la posesión de una casa que fuera propiedad de su hermano Guillermo en Zacatecas y que la adquiera en 1992, motivado por las relaciones de amistad y admiración por esta ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El autor de “La Ciudad de los Palacios” cultivó una franca amistad con Don Federico Sesscosse, el principal defensor de la originalidad del casco histórico de esta bizarra capital y también con su sobrino Álvaro Ortiz Pesquera, un entusiasta promotor de la cultura en el estado y quien fuera, con el auspicio del entonces gobernador Genaro Borrego Estrada, el iniciador del Festival Cultural de Zacatecas.

La finca adquirida es parte de la fachada del ahora Hotel Mesón de Jobito, una antigua vecindad que fuera adquirida por la familia Sescosse que la convirtió en hotel, pero debido a problemas de carácter financiero lo vendieron al gobierno de Ricardo Monreal, quien pagó la operación de compraventa con recursos del Instituto de Seguridad Social y Servicios para los Trabajadores al Servicio del Estado de Zacatecas (ISSSTEZAC), el organismo responsable de las jubilaciones y las pensiones de los burócratas zacatecanos.

A la muerte del historiador Guillermo Tovar y de Teresa en la ciudad de México el 11 de noviembre de 2013, sus hermanos Rafael y Fernando iniciaron al mes siguiente de ese año, un proceso de sucesión intestamentario para integrar una albacea que acopiara las propiedades de quien fuera cronista de la ciudad de México y un defensor del patrimonio cultural de México.

Al año siguiente Rafael Tovar y de Teresa le pidió al director del Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde” (2014), Gustavo Salinas Íñiguez, fuera el mediador para la recuperación de la finca en mención que por 23 años estuvo bajo el cuidado, resguardo y mantenimiento de la familia Ortiz Fava.

La facultad de posesión del inmueble no fue solo de palabra, sino mediante acuerdo firmado por Guillermo Tovar y de Teresa en el que le otorga Poder Notarial con amplias facultades al arquitecto Álvaro Ortiz Pesquera. A la muerte de este promotor cultural zacatecano se transfieren dichas facultades a su hijo Álvaro Ortiz Fava.

Sin embargo hasta el momento el director general de Conaculta no ha entablado una comunicación directa con los legítimos posesionarios del bien inmueble, sino que utilizó los oficios del director de IZC para obtener el inmueble, sin ofrecer una cantidad específica por los servicios prestados durante más de cuatro lustros.

El 26 de noviembre de 2014 Rafael Tovar y de Teresa llegó a la ciudad de Zacatecas para encabezar con el gobernador del estado, Miguel Alonso Reyes, la inauguración del museo Manuel M. Ponce y aprovechó la estancia para “abrir” la casa de su hermano, pero como no tenía las llaves para hacerlo y molesto porque los posesionarios del inmueble no se la proporcionaban, le llamó al entonces procurador Arturo Nahle García, para que le facilitara la apertura de la casa.

El problema fue que en la acción se presentaron con un cerrajero sin una orden judicial y bajo la complacencia de un agente del Ministerio Público, así como del coordinador administrativo del Instituto Zacatecano de Cultura, Héctor Galaviz, lo que generó  que se entablara una demanda por despojo en contra de Rafael Tovar y de Teresa.

Lo anterior generó una diligencia en contra del director general de Conaculta en la ciudad de México, en donde se ha intentado notificarle e individualizar la acción jurídica pero sin resultado alguno, por lo que con motivo de la visita del funcionario a la ciudad de Zacatecas, durante el arribo de los reyes de España, a la que asistió también el presidente Enrique Peña Nieto, elementos de la Policía Ministerial intentaron notificarle la acción en su contra en una comida, precisamente en el hotel Mesón de Jobito, pero molesto se negó a recibirla.

Independientemente de la acción legal que se dirime en juzgados de la ciudad de México y en Zacatecas, se observa un evidente tráfico de influencia por parte del director de Conaculta, quien utiliza el poder de la federación para violentar la acción de un proceso legal en el que median contratos notariales y un juicio sucesorio testamental que debería ser revisado por las autoridades competentes.

Rafael Tovar y de Teresa es egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y de acuerdo a su ficha informativa después continuó sus estudios en la Universidad de la Sorbona y en la Escuela de Ciencias Políticas de París, pero carece del grado de doctor pese a que en una de las páginas oficiales de la Secretaría de Educación Pública,  a cargo de Emilio Cuayfet, se indica que posee dicho título académico. (http://www.sinembargo.mx/22-10-2014/1148973).

Con una larga trayectoria en el sector público y en el servicio exterior mexicano, Rafael Tovar y de Teresa muestra no solo el carácter autoritario y déspota, sino la utilización del aparato  gubernamental, el tráfico de influencia y lo que es peor, el uso de recursos públicos para dirimir una controversia de carácter personal.

¿Cómo separar al funcionario, al hombre público responsable de la administración de la cultura del país con el ciudadano, con  la persona que debe respetar los procesos sociales o jurídicos que se le presenten?

Un personaje de su estatura pública y cultural muestra el cobre en una entidad a la que su hermano admiró por su historia, conformación virreinal arquitectónica y sobre todo, por la entrañable amistad que hizo con amigos zacatecanos con quienes compartió el ideal de la defensa del patrimonio cultural del país y de esta tierra.

Se observa que a Rafael Tovar y de Teresa no le interesa la memoria de su hermano Guillermo sino sus bienes; que no respeta las reglas del sistema jurídico y que utiliza la influencia del cargo público para obtener el favor de un gobierno que no se atreve a negarle la petición, por temor a recibir menos recursos para promover la cultura.

El director general del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes del gobierno mexicano no exhibe muestras de respeto, ni a las personas ni a los procesos jurisdiccionales del país.

Habrá que esperar cuál es la respuesta que dan los responsables de impartir la justicia en México, sobre el litigio de la casa del Mesón de Jobito en Zacatecas.

Al tiempo.

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