Mazapil, pobreza y tragedia

Foto: Misael Camarillo / MIRADOR
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Por Juan Gómez

Director general de Pórtico Online

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A las familias de las víctimas de la tragedia

Mazapil es un municipio de altos contrastes y por ende contradicciones: aquí la minera canadiense Peñasquito GoldCorp es la industria extractiva que posee la explotación de oro más grande de América Latina, en un lugar donde la alta marginación y migración son una característica de esta zona del semidesierto zacatecano.

Pueblo minero descubierto por soldados españoles y fundado por Francisco de Ibarra, se caracterizó por el hallazgo en sus tierras de ricos minerales, principalmente plata, que fue el gran atractivo para los ibéricos que combatieron a los indios guachichiles en la región para adueñarse de sus tierras. (http://www.mazapil.8m.com/historia.htm)

Este municipio de apenas 12 kilómetros de extensión y con 15,589  habitantes, es el décimo tercero más grande de la República Mexicana, cuya extensión territorial es proporcionalmente el doble del estado de Aguascalientes, pero con una gran dispersión poblacional (1,29 Hab/Km cuadrado).

El pasado  miércoles 29 de julio, el inicio de sus fiestas patronales que culminan el seis de agosto, en honor al Padre Jesús, sucedió una de las peores tragedias humanas cuando un camión cargado de arena se quedó sin frenos y embistió a decenas de peregrinos, dejando una estela de muerte, dolor, orfandad y miseria.

La tragedia en Mazapil pone la atención a este pueblo que tiene siglos de tradición minera, siglos de explotación a manos de extranjeros que se han llevado la riqueza de las entrañas de la tierra, en medio del abandono y la desolación de los pobladores.

Más allá del impacto ambiental que genera la extracción de metales a cielo abierto y de la explotación de los mantos freáticos para el beneficio de los metales preciosos (oro y plata principalmente) está el abandono de este municipio en donde proliferan los pueblos “fantasmas”, inhabitados, porque sus pobladores se fueron a los Estados Unidos o a Saltillo u otros estados de la República.

Este municipio alejado de la capital del estado posee una tasa de decrecimiento del -2.04% y un proceso de despoblamiento en la mayoría de sus 200 localidades, donde algunas comunidades como “La Alegría”, “Las Ánimas”, “Cerro Blanco”, “Jazminal”, “Las Majadas”, “La Noria del Pico”, “Ojo de Agua”, “La Soledad”, “San Juan de los Charcos”, “Tropezón”, “El Vergel Nuevo” y “La Zorra”, son auténticos pueblos “fantasmas”, donde viven 21, 25, 13, 20, 15, 12, 19, 18, 17, 39, 15 y 21 personas. (http://archivo.eluniversal.com.mx/estados/45984.html).

El pasado jueves 30 de julio el gobernador del estado voló a Mazapil para, junto con la secretaria de Salud, Mercedes Juan López, visitar el lugar de la tragedia y supervisar la atención de los heridos y mostrar la solidaridad con los deudos de los fallecidos.

La doctora Juan López ofreció que posiblemente se construya en ese lugar un centro de salud ampliado, además de garantizar que no se cobrará la hospitalización de los accidentados.

Por su parte el gobernador de Coahuila, Rubén Moreira Valdez, acudió al Hospital del Niño Federico Gómez Santos, para reunirse con los padres de familia de niños afectados por la tragedia. En Saltillo, habitan muchos zacatecanos originarios de Mazapil, así como en el estado de Nuevo León.

Este viernes 31 de julio el gobernador del estado de Zacatecas, Miguel Alonso Reyes, dispuso el izamiento de la bandera a media asta, en memoria de las víctimas del fatal accidente.

No es la primera ocasión que una tragedia enluta a la región. En el año 2003 un camión lleno de peregrinos que iban a las fiestas patronales de Concepción del Oro, se quedó sin frenos y se fue a un barranco. En el accidente murieron diez personas. La festividad popular se canceló.

Ahora nuevamente en Mazapil la tristeza y la tragedia se presentan de manera impactante. En diciembre de 2010 la casa parroquial explotó debido a un accidente en el que murieron los hermanos Gustavo y Luis González Guerrero. El párroco Dionisio Muñoz perdió un ojo por el estallido de la pólvora.

Este  nuevo y lamentable episodio desnuda la realidad del municipio de Mazapil, un lugar rico en oro, en historia, en tradiciones populares, pero abandonado en el norte del estado, en el semidesierto zacatecano, donde la miseria, la marginación y la emigración, despoblan a las comunidades ante la mirada pasiva de los gobiernos en turno.

El presidente Enrique Peña Nieto envío sus condolencias y solidaridad con las familias, al igual que el Papa Francisco sus oraciones y su pesar

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¿Quién podrá generar condiciones de desarrollo en esta región semiárida para que sus habitantes vivan con dignidad?

Al tiempo.

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Goldcorp

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