Violentadas 184 mujeres periodistas en México en la última década; 11 asesinadas: Lucía Lagunes

Por: Rosy Quiñónez /  MIRADOR

Foto: Misael Camarillo / MIRADOR

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Zacatecas, Zac.-Lucía Lagunes Huerta, directora general de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), señaló que de 2002 a 2013 han sido violentadas en México 184 periodistas mujeres, cifra de la cual, se desprenden 11 feminicidios. Veracruz es el estado más violento y peligroso en cuanto a seguridad y vulnerabilidad de las trabajadoras de la información.

Dijo también, en entrevista con Mirador, que se encuentra latente un tema de género, pero también tiene que ver con la libertad de expresión, es decir, a las periodistas las están asesinando por el trabajo que están haciendo. Es decir, que la violencia  de género está siendo usada contra las periodistas para poder silenciar y limitar el desarrollo de su profesión.

La mayoría de las comunicadoras que han sido violentadas en México cubrían la fuente política, estaban siguiendo  temas de corrupción o crimen organizado, de migrantes, y 60% de los agresores son funcionarios públicos, es decir, agentes del gobierno como presidentes municipales agentes de migración o la misma policía, señaló la periodista.

Agregó que en los últimos dos años, la Ciudad de México, que antes no aparecía como un lugar peligroso para ejercer el periodismo se ha convertido en la segunda más peligrosa, después de Veracruz, para ejercer esta profesión.

La mayoría de periodistas violentadas tiene que ver con el momento de cubrir manifestaciones o protestas sociales. Hay una actitud sistemática de la policía para agredir a los periodistas en general.

En el caso de las periodistas, comentó, lo que se tiene reportado es que los policías, además de quitarles el equipo (cámaras o grabadoras) y romperlo, también aprovechan para tocar a las mujeres, quitarles la blusa y exhibirles el cuerpo como un acto prepotente. Hemos visto que cuando los elementos de las corporaciones están sofocando alguna manifestación, es cuando se vuelven más violentos y hacen la exhibición del cuerpo de las reporteras.

También se realiza como una forma de agredirlas por su trabajo y les dicen que qué es lo que hacen ahí, que se regresen a sus casas, que eso les pasa por revoltosas y una serie de epítetos que no sólo son violencia física y sexual, sino también violencia verbal que tiene que ver en el dónde tendríamos que estar las mujeres y por qué no deben estar ocupando espacios públicos.

“Es también una especie de venganza contra las mujeres por no permanecer en sus hogares y quedarse a cargo de las familias y los hijos e hijas”, dijo.

Desde CIMAC, expuso, se realiza junto con otras organizaciones, un colectivo para estar en alerta, por ejemplo, en circunstancias especiales como en periodo electoral. “Nos importa muchísimo la seguridad de las reporteras y se ha estado hablando con  ellas para establecer ciertos mecanismos de comunicación, de manera que se pueda dar la alarma si algo ocurre”.

Algo que funciona bien es que cuando las reporteras son agredidas se saca a la luz pública, se hace visible, lo que las fortalece y las recubre. Tenemos ya una alianza con otras organizaciones como Artículo 19, Reporteros sin frontera y periodistas de a pie, además de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, con quienes se sacan alertas, es decir, si hay una violencia contra una mujer se describe lo que pasó y se exige a las autoridades que garanticen la seguridad de la víctima, dependiendo de la agresividad del atentado, dijo.

Hemos empujado mucho para que el mecanismo de protección federal incluya la perspectiva de género y se haga una lectura en el análisis de riesgo desde la perspectiva de género, pero que se vuelva también en un mecanismo para dotar de protección a las periodistas de manera integral, advirtió.

Hace falta mucho empeño para que ese mecanismo funcione, explicó, ya que no hay una verdadera voluntad política. En breve se tendrá una reunión con el secretario de Derechos Humanos, Campa Cifrián, y esperamos retomar el tema de cómo está funcionando el mecanismo. Se tiene que tomar el tema porque hay un recurso público que está se otorgando, producto de una ley para proteger a periodistas.

Así, no puede ser un espacio que se use de manera discrecional para aparentar que se está cumpliendo con una serie de recomendaciones internacionales que se han dado a México por lo alarmante que es la violencia contra periodistas.

Hay muchos frentes en el tema, muchas rutas que se siguen  para poder garantizarles a las periodistas y también a los periodistas que van a hacer su trabajo de manera segura.

Por otro lado, la sociedad se tiene que dar cuenta que cuando se agrede a las mensajeras y mensajeros  no se debe quedar en silencio. Nuestras reporteras y reporteros son el primer eslabón para poder construir una información necesaria para la sociedad y que se sepa lo que sucede en el país, en el estado y en nuestras comunidades, señaló Lucía Lagunes.

Si la colectividad no se adueña de la importancia de mantener a salvo a periodistas, los poderes van a seguir actuando por encima de nosotros y cuando la sociedad, como en el caso de Carmen Aristegui, hacen valer su voz, también el poder se frena.

La directora de CIMAC compartió que hace unos días veía una entrevista que le hizo la cadena CNN a Carmen Aristegui en donde se le preguntaba si temía por su vida, a lo que la periodista respondió que no quería pensar en eso, porque si pensaba se paralizaba, y no lo quería hacer. Sin embargo, admitió que es una posibilidad, aunque no la quisiera pensar. Pensaría más bien en que regresaría al aire.

Una parte de Carmen, dijo Lagunes Huerta, tiene que ver con que hay una gran cantidad de ciudadanos indignados  por su salida del aire y que han manifestado a través de las plazas públicas su solidaridad y su indignación. La presidencia mide el tamaño y eso nos protege, y si la comunidad hace lo mismo con cada periodista, “por supuesto que nos protege”, concluyó.

 

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