La salida autoritaria

Agenda Política

Gabriel Contreras Velázquez

Foto: MIsael Camarillo / MIRADOR

Foto: MIsael Camarillo / MIRADOR

Zacatecas, Zac.-Andrés Manuel López Obrador presentó hace unos días, durante su visita a Zacatecas, su próxima gira por los 58 municipios de la entidad, llamada “Sí hay salida”. El recorrido, que iniciará en menos de un mes, pretende aprovechar su figura de presidente del Consejo Nacional de su partido, Morena, para realizar proselitismo con miras a la elección local del próximo año.

Sin embargo, en términos prácticos, la “salida” que ofrece López Obrador, más allá de su retórica populista (llena de tufo sospechosista), evidencia la tendencia autoritaria y dogmática que caracteriza todos los proyectos políticos que emprende el tabasqueño desde hace ya algunos años.

Su visión del mundo reducida al: si estás conmigo eres un ciudadano ejemplar, si no estás conmigo eres un peón retrograda más de la mafia en el poder, ya anticipó que las decisiones en Morena se deben de tomar siempre en consenso con el líder ortodoxo de esa corriente de la izquierda radical y despótica.

Coincido con quienes vieron la participación de Luis Medina Lizalde -líder formal de Morena en Zacatecas- en la conferencia de prensa de AMLO como una obligación más que un gusto y convicción que lo caracterizan. Su lenguaje corporal, sus expresiones y su poco entusiasmo ante la visita del político que defiende a capa y espada, al parecer le dejaron una lección amarga de la realidad de la izquierda en la que milita.

La preferencia sobre los Monreal quedó muy clara: David será el candidato (de facto) de aquella corriente en el proceso electoral que está por iniciar en Zacatecas.

¿“Sí hay salida”? Claro que la hay, dependiendo del humor y los intereses que abrigue el oriundo de Macuspana.

Cuando así conviene se eligen candidatos por el “método” (por decirlo así) de la tómbola. Cuando así no conviene, entonces se invitan a algunos “líderes locales” (por no llamarlos “amigos”) a encabezar las candidaturas. Cuando tampoco se ajusta el acuerdo a esos “estándares”, es cuando las encuestas (que tanto critican cuando quieren, pero que le dieron la candidatura a AMLO en 2012) son el elemento “democrático”, generado por un “comité de encuestas” en su partido, integrado por técnicos que y “no empresas que hacen encuestas a la medida”, que define a quienes deben de “representar los intereses del pueblo”.

O séase que, si hoy López Obrador quiere colocar a un candidato aquí, allá o acullá, sólo necesita hacerse mano de cualquier instrumento de elección, embalarlo con su venia y justificar que dicho instrumento no es como el que usan los de la mafia en el poder, aunque a final del día sea el mismo.

Así las cosas con “la esperanza de México”.

Las respuestas en la estructura interna no se han hecho esperar. Algunos grupos han amenazado con “hacer vacío” al “Mesías Tropical” de seguir esta tendencia impositiva (lleva años, por cierto).

¡Vaya forma de abrirle los ojos a sus más fieles seguidores! Está por verse la capacidad de autocrítica y autoexaminación al interior de ese partido. Apuesto a que sus diestros dirigentes y militantes respalden la imposición, pues sería la muerte local para Morena una temprana desbandada, teniendo la vía independiente abierta de par en par.

Tienen razón al lastimarse de una anticipada, y nada consultada, elección de candidato. Para una panacea que pretendía curar todos los males del viejo régimen, el golpe fue un retroceso a los años más verticales del mismo régimen del que vienen huyendo. Dependerá de ellos legitimar o no la vía autócrata que representa López Obrador, pero, insisto, se ven lejos de separarse de su líder incondicional.

De ser así, a Morena le queda de partido lo que López Obrador aguante de “líder moral”.

Aunque por ahora, me parece, será cuestión de unas cuantas giras en municipios de Zacatecas del carismático déspota para que buena parte de sus cercanos caigan nuevamente en su discurso simplón de “la mafia en el poder” y la “salvación del pueblo”. Inconfundible práctica de partidos políticos fundados en el dogma y las premisas incuestionables (como la candidatura de David Monreal).

Ahora bien, Morena en Zacatecas necesita de un candidato que asegure buena cantidad de votos para la elección de 2018. El tabasqueño vaticinó en su misma visita que “la tercera es la vencida”. Ese es el objetivo primordial del partido en el corto plazo.

David Monreal es garantía, frente a ningún rival ni propuesta alternativa en las izquierdas de Zacatecas por ahora (aclaro), de un buen acopio de votos. Ya en la intermedia estatal de 2013 el Partido del Trabajo pudo sostenerse como segunda fuerza electoral. Quienes le garantizan un buen piso de votos al tabasqueño para la próxima presidencial, son los Monreal. Luis Medina, antes que nadie, debía de saberlo.

Y es que a la hora de los consensos, hasta la izquierda radical se ajusta a la imposición.

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