Rinden buenas cuentas diestros y astados en la segunda de feria

Fotos : Misael Camarillo / MIRADOR

Zacatecas, Zac.- Extraordinaria tarde de toros se vivió la tarde de este martes en el ruedo de la Monumental de Zacatecas, donde el respetable tuvo la fortuna de ver el lucimiento de toros y toreros durante la segunda de feria.

Abrió la tarde el rejoneador Emiliano Gamero, quien sobre sus cabalgaduras enfrentó un señor toro de la ganadería de Mimiahuapan, con 530 kilos, puesto de pitones y con fuerza en la embestida. Aventurero de nombre, supo el astado colocarse a la altura de las exigencias. Había que arrimarse y hacer sentir el riesgo, objetivo cumplido por el encargado de los rejones con extraordinarios quites.

El rejón de muerte fue colocado a lomos de Presagio, bellísimo corcel de tono isabelino, y aunque el acero quedó en buen sitio, no obtuvo recompensa de la autoridad.

En su turno, los Forcados Mazatlecos tuvieron que hacer tres intentos por realizar la pega, y aunque consiguieron de forma temeraria el lance, durante el primer turno resultó herido el forcado de punta, Iram García, quien acabó en el Hospital San José luego de pasar por la enfermería de la plaza. Presentaba una cornada en la cara interna del muslo derecho.

Eulalio López “Zotoluco” (Obispo y oro). Entrega total del diestro mexicano, quien con sendos derechazos de pie y de rodillas arrancó el “oles” de los aficionados, que asistieron en buen número al coso. Sigue con verdaderas ansias de chamaco y pretende seguir figurando como como uno de los primeros espadas en el abanico internacional.

Su primer enemigo, Chaparrosa, con 535 kilos, puestísimo de caja y pitones, supo prender el arte y valor del torero en el ruedo para sacar una buena faena. Obtuvo oreja en su segundo, al cual le supo cuajar fenomenal faena. La experiencia y el gusto por hambre del maestro hicieron juego con la nobleza del bicho.

Octavio García “El Payo” enfrentó con ahínco a su primer toro, Texano, con 491 kilos, con una presencia imponente, el cual, lo mismo que sus hermanos de raza, se entregó con alegría ante los derechazos suaves y atemperados del matador. También obtuvo un apéndice con su segundo astado, Optimista, bestia que le exigió arrimarse y quedarse quieto para que pudiera surgir la melodía de toro y torero, con su nota de tragedia. Está claro que “El Payo” pondrá en todo lo alto el nombre de México durante su próxima vuelta a la Madre Patria.

Por último, el hidrocálido Juan Pablo Sánchez, tuvo que hacer frente al burel de menor presencia del lote. De mínima embestida y pitones, fue protestado en silbatina por el público, en tanto que decidió del diestro despacharlo luego de pocos muletazos.

Poco quiso saber el Juez de Plaza sobre Campirano, de 460 kilos, y no concedió regresarlo a los corrales. Con el segundo e turno, Pensador, entusiasmo y casta volvieron a la vida dentro del diestro y cuajó buena faena por derecha.

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