¿Para quién será Morena Zacatecas?

Agenda Política

Gabriel Contreras Velázquez

David MonrealZacatecas, Zac.-Pareciera que la candidatura del senador David Monreal (del extinto Partido del Trabajo) para la gubernatura en Zacatecas se sostiene con alfileres, al menos dentro del Movimiento de Regeneración Local en su vertiente local.

La renovación de su dirigencia estatal da señales de un movimiento de estructuras para evitar el empoderamiento de la familia Monreal en este partido, pese al total respaldo que deriva del Consejo Político Nacional, empujado -nada más y nada menos que- por el líder moral Andrés Manuel López Obrador.

Y es que al “Mesías Tropical” no sólo le salió el tiro por la culata ahora en Zacatecas. La semana pasada el incesante y creciente abucheo que resonó en la Torre Académica de la Universidad Autónoma de Sinaloa, lo obligó a abandonar el recinto donde realizaba una asamblea local donde nombraría a otro promotor de la soberanía en aquella entidad, Jesús Estrada Ferreiro.

¿El método de elección? Las tales encuestas, como las que colocaron a David Monreal mejor posicionado para representar ese nombramiento pero en Zacatecas.

La incongruencia asoma de manera grave en el régimen político que impone la “guía moral” del tabasqueño. El resultado -justo como lo vaticinara días atrás el ahora ex dirigente estatal, Luis Medina: David Monreal podrá ser Promotor de la Soberanía Nacional, pero ello “no tiene conexión alguna con el control de las estructuras partidistas”. En los hechos así fue.

El escenario para el senador Monreal parece ir más cuesta arriba que antes, y con menos fuerza para transitar el trecho hacia 2016. Es necesario preguntar hoy si David aceptaría con resignación la candidatura en un partido donde las estructuras no responderán necesariamente a su liderazgo. ¿La militancia de Morena estaría de acuerdo con la candidatura que respalda su dirigente incondicional, López Obrador? ¿Las estructuras en Morena son lo suficientemente competitivas para pelear por la gubernatura local? ¿López Obrador reconsiderará la apertura de Morena hacia una coalición de partidos de izquierda? ¿La nueva estructura local del partido la aceptaría?

La situación es completamente desfavorable para el Movimiento de Regeneración Nacional y sus posibles candidatos, ahora que la militancia dio apertura a un nuevo escenario donde David no fuera el único que compita por la gubernatura, pero ante ello la unidad (paradoja priista) prevalezca.

Pero el asunto no termina ahí. La militancia además debe mostrar su capacidad de organización frente a la muy probable imposición de David por parte de Andrés Manuel. ¿Hasta dónde lo permitirán y hasta dónde podrán negociar con un político carismático poco inclinado a tolerar la negativa hacia sus directrices?

El respaldo a la figura de López Obrador es tal ante la opinión pública, que no se les ve generando autocrítica hacia la figura del líder único. Pero a la hora del asalto a la dirigencia local la militancia refleja un rotundo ¡no! a la forma de hacer política partidista del ex perredista. Poco a poco las contradicciones parecen resolverse en el seno de esa supuesta “única esperanza” de México.

Otro posible escenario, un tanto mediocre para las estructuras de “la esperanza de México”, es que la nueva correlación de fuerzas sea una mera antesala hacia la repartición de candidaturas a cargos de elección popular, teniendo como eje central de las negociaciones a David Monreal como la figura electoral (inamovible) para la gubernatura.

En el peor de los casos, y tomando como serio ese escenario, quienes pierden más ahí son los militantes que resisten a las presiones de los Monreal (apoyadas por el jefe tabasqueño), puesto que dejarían una parte de la operación electoral a los grupos con quienes los fresnillenses hayan creado coaliciones de facto para la elección que está en puerta.

Es ahí cuando toma completa relevancia la capacidad de aterrizar su tan despachada “democracia interna”. Ya mostraron su poca fianza a cualquier intento de acaparar el partido por la camada monrealista. Se acerca también el momento en que deberán exhibir su poder competitivo a la capacidad de operación electoral con que los ex petistas colocaron a su ex partido como segunda fuerza electoral en 2013, en Zacatecas.

Una vez que terminen de dar respuesta a cada una de las interrogantes anteriores, vendrá el momento en que Morena, como fuerza estatal, compruebe que va más allá de los 34 mil votos que obtuvo en la pasada elección de Junio, frente a los casi 200 mil que obtuvo la coalición PRI-PVEM, a quien están obligados a competir.

Ello como tarea obligada si es que quieren darle un papel medianamente digno (en cuanto a acopio de votos) a su máximo dirigente, en la presidencial del 2018. López Obrador ya no contará con el PT, ni con Movimiento Ciudadano para las próximas federales. Esto le resta dinero, tiempo en radio y televisión, y confiaría su campaña al voto de los indecisos.

¿Se acerca el ocaso?

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