Paridad: oportunidad para la democracia

ZONA DE REFLEXIÓN

Por: Lucía Lagunes Huerta*

Archivo CIMACFoto | César Martínez López

Archivo CIMACFoto | César Martínez López

Cimacnoticias | México, DF.- En este 2016 nuevamente tenemos la posibilidad de seguir construyendo democracia en México. Trece entidades federativas encararán procesos electorales para renovar legislaciones o gubernaturas. Procesos en los que los partidos políticos, grupos de poder y autoridades electorales deben destapar sus oídos para escuchar las exigencias ciudadanas de transparencia e igualdad.

Exigencias que buscan realmente construir ciudadanía. Ya no se puede seguir el juego político de los pactos secretos, la encuestología y el pragmatismo partidario que ha llevado al poder a uno y otro personaje autoritario y corrupto. La lista la conocemos muy bien y es bastante larga, y las consecuencias las padecemos cada día.

Construir una verdadera democracia es actuar de cara a la sociedad, utilizar los recursos públicos, los de toda la ciudadanía, para el beneficio de toda la población y no del gobernador y sus grupos, dejar de hacer promesas que no se cumplen en la práctica, con todo y notario público, o que se mal cumplen, porque no transforman la condición de desigualdad y marginación en el que vive casi el 80 por ciento de nuestra población. Y si no, veamos en qué quedó la propuesta de Salario Mínimo empujada por Miguel Ángel Mancera.

Democracia implica dejar de excluir, y no me refiero a integrar a una o dos personas de grupos específicos: personas con discapacidad, indígenas, jóvenes, personas de la diversidad sexual, etcétera; me refiero a asumir que hasta ahora el pastel lo ha partido un pequeño grupo que una y otra vez blinda sus privilegios por sobre los derechos de la humanidad.

Democracia es asumir que el mundo está integrado por mujeres y hombres diversos, que deben tener las mismas condiciones, el mismo valor y las mismas responsabilidades en la vida pública como en la privada, es decir ser pares.

Paridad no sólo implica la mitad, que en el caso de la vida pública, es la mitad del poder, implica transformar nuestra lógica, concepciones, ideas y reglas, para garantizar que el juego público y el privado sea sin ases bajo la manga, sin trampas ocultas que lleven a la mitad de la población, que son las mujeres, a seguir impedidas de los espacios públicos y donde la otra mitad, o más bien el 48 por ciento restante, siga ajeno de los espacios privados.

Que la ley se cumpla es un buen camino para la democracia paritaria. Está mandatada desde la Constitución la paridad entre mujeres y hombres, y así debe ser. Todos los partidos políticos, los viejos, los nuevos y los que vengan; los independientes y ciudadanizados, todas las instituciones políticas que decidan contender en la vida electoral deben garantizar la mitad de puestos de elección popular para las mujeres. Pero lugares con oportunidades reales.

No como favor o concesión, sino como el reconocimiento del derecho que tienen a participar en la vida pública, de la cual durante siglos han sido excluidas.

Este 2016 por lo menos mil mujeres tendrán que ser candidatas en estas 13 entidades federativas; se sabe que ya algunos grupillos masculinos buscan y rebuscan cómo escamotear la ley, qué artilugio, argumento discriminatorio y sexista podrán usar para seguir conservando el privilegio por encima del derecho de las mujeres a participar en la política.

Y es ahí donde la sociedad también tiene que dar el salto a la democracia, al reconocimiento del derecho de las mujeres para hacer realidad lo que desde 1953 se les reconoce a las mexicanas, ser electas, con reglas de juego nuevas, reglas que buscan equilibrar las condiciones desiguales en las cuales durante, por lo menos, 62 años han jugado las mexicanas.

Apuntar el derecho a estar en la vida pública ha implicado sin duda una gran labor de mujeres sabias y de autoridades electorales que se han sumado a la paridad, y que este 2016 tendrán que jugar un gran papel para garantizar, con las nuevas reglas de juego, ese piso equilibrado para que las mujeres que así lo deseen, puedan ser electas a cualquier cargo.

Como verán, la apuesta que tenemos para construir y consolidar democracia ya está; de todas y todos depende también que esto se cumpla.

Twitter: @lagunes28

*Periodista y feminista, directora general de CIMAC.

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