Despensas a falta de argumentos

Foto cortesía Guillermo Moreno

Foto cortesía Guillermo Moreno

Gabriel Contreras Velázquez

El debate entre candidatos a gobernador tuvo una vida breve. No hubo seguimiento de los planteamientos y señalamientos entre los participantes. La guerra de denuncias sobre hallazgos de bodegas repletas con despensas y electrodomésticos para su presunto usufructo electoral, acaparó los reflectores de los medios de comunicación durante la semana recién concluida.

Y es que no podía ofrecer mucho un debate donde los candidatos a ejercer el gobierno estatal se conformaron con repetir el contenido de sus spots y el de su publicidad en redes sociales y mítines. Como se apuntó en una entrega anterior, la idea de debate ha degenerado hacia los contrastes extremados y las propuestas facsímiles.

De lo que nos han intentado convencer los candidatos con sus posturas políticas es que entre ellos existen diferencias firmemente retratadas, aunque en el fondo la solución a las problemáticas públicas deban transigir por la misma ruta: la indubitable aplicación de la ley y la diligencia en la obtención de recursos extraordinarios.

Por ello mismo el terreno político, apenas unos días después de esta herramienta democrática y parte fundamental de los procesos electorales, mutó sus condiciones hacia la persecución entre unos y otros. Pensaron que mientras más bodegas encontraban y mientras más rápido denunciaran éstas, obtendrían lo que en el debate no alcanzaron a mostrar: legitimidad para abordar los retos que implica el gobierno de Zacatecas.

No. El papel estelar lo obtenía quien lograra despertar más emociones de rechazo hacia su contrincante con la vieja historia de las despensas. Pero no podía ser de otra forma por la manera en cómo se han llevado las campañas políticas: ¿quién es más mafioso?, ¿quién es más corrupto?, ¿quién es más criminal?, ¿quién ha vivido más tiempo de los cargos públicos?, ¿quién es más cómplice?, ¿quién tolera más la ilegalidad?

Como interrogante morbosa en este embrollo del “despensa gate” adhiero: ¿por qué los encargados de trasladar los productos no perecederos no contaban con la acreditación suficiente para respaldar que la mercancía que almacenaban era propiedad de las dependencias del gobierno estatal, en el momento en que fueron increpados por los de oposición?

Pero dejo a un lado ésta muy conocida trama para regresar al tema: el debate se agotó por no ver en él un espacio de potencialidad, sino minutos en vivo de radio y televisión para vender la marca de cada candidato. Eso pasa por dejar en manos de los consultores de Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México la estrategia de una guerra, antes que la táctica de una batalla.

Lo que nos queda para las últimas semanas de este proceso electoral es el último caudal de la cascada de desprendimientos de actores políticos desde sus respectivos partidos para ir a abanderar ya sea la candidatura de David Monreal o la de Alejandro Tello, punteros de las preferencias de votación.

Pedro de León depositó su capital político líquido en apoyo a quien fuera su contrincante de partido: Alejandro Tello. Aún no regresa formalmente al hogar del que salió despotricando por permitir una imposición, pero sus piezas están ahí apostadas. Discretamente -pero evidente en los hechos- Pedro de León se reintegraría al Revolucionario Institucional de darse la oportunidad.

Queda por ver si Rafael Flores, en consenso con Arturo Ortiz (ahí sí han caminado juntos) daría su apoyo para alguno de los dos candidatos arriba en las encuestas. Su medición publicitaria hecha por Mendoza Blanco y Asociados es un blofeo para abrirse margen en la negocia de levantar la mano a algún contrincante.

En Morena aseguran que Flores es un gambito del PRI. Afirman que ha negociado una senaduría en la elección del 2018 y la presidencia municipal de Guadalupe para su hermano, mientras logra restar votos a los Monreal.

Sin embargo, Rafael Flores puede ofrecerle condiciones similares de negociación a David Monreal para que sea la pieza que lo lleve a liquidar las aspiraciones de Alejandro Tello. El perredista juega a ganar-ganar. Ya sea que logre el consenso de uno u otro lado, la coalición PAN-PRD hoy se cotiza como clave para una derrota fulminante (la de David), o una derrota poco esperada (la de Tello).

O bien, Rafael Flores puede perder su momentum por encarecer su posición y conformarse con acopiar la representatividad necesaria de su coalición en el Congreso. En política nada queda del todo escrito.

Este último movimiento definirá el sentido en que se muevan las estructuras partidistas (el voto duro) el próximo 5 de junio. Ya sea en esta semana, o en los primeros días de la próxima, tendrá vigencia alguno de estos tres escenarios.

Para el ciudadano de a pie el desencanto no abandona. Bien sabido es que los rompecabezas no se arman con velocidad sino con paciencia y comprensión. Ninguna de estas dos cualidades hemos visto para Zacatecas en esta elección.

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