Beltrones: todo o nada

Por: Gabriel Contreras Velázquez

Manlio Fabio BeltronesZacatecas, Zac.- Hasta el medio día de este lunes las especulaciones en torno a una probable renuncia pública de Beltrones a la dirigencia del Revolucionario Institucional apuntalaban la tónica en que se realizaría la reunión de la Comisión Política Permanente entre la clase priista el día de ayer.

El documento de desistimiento al cargo por el que Manlio Fabio luchó de manera intensa hace 10 meses, cuando las condiciones al interior de su partido lo obligaban a remar contracorriente, lo presentó al primer priista del país la semana pasada.

Aunque en el reglamento de la Comisión se privilegie el análisis del partido sobre la situación política, económica y social en México, y como resultado una postura al respecto, fue el mismo responsable del Comité Ejecutivo Nacional quien convocó a una revisión específica de la derrota electoral el pasado 5 de Junio.

Llama la atención el viraje completo en el discurso de Beltrones. Justo el 13 de Junio pasado, en conferencia de prensa el líder político aseguraba que los resultados de la elección no deberían significar una derrota electoral para su partido sino un refrendo a la confianza de la militancia y de la gente a la que gobernaría el Revolucionario Institucional -numéricamente inferior según los votos acopiados.

Durante ese pronunciamiento también minimizó la movilización que la jerarquía católica realizó en 14 entidades del país, días antes de la elección, consecuencia directa del impulso del Ejecutivo Nacional a la propuesta de ley para la legalización de matrimonios igualitarios en todo el país.

Pero en el diagnóstico franco que Beltrones entregó de propia voz a Peña Nieto, según la información que los colaboradores del presidente del Comité Ejecutivo Nacional han filtrado en algunas editoriales nacionales, coinciden las resistencias que encontró a la hora de postular su dirigencia con su debilitada operación electoral.

La repartición de culpas ha estado en la primera línea de defensa del sonorense, aduciendo que el gabinete presidencial decidió en todo momento desfavorecer la tarea para la que estaba encomendado. Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray Caso y el mismo Peña Nieto son los responsables directos, según Manlio Fabio, de la debacle del PRI.

El alza al precio de la gasolina, despidos en PEMEX y la iniciativa de matrimonios igualitarios, días antes de la elección, son los elementos con que el solitario dirigente intenta consensuar con Peña Nieto un solo escenario: su permanencia implica absoluto compromiso del presidente con el Comité Ejecutivo Nacional del partido.

De darse su salida, y como lo han comentado en diversos espacios, sería un acto de congruencia y dignidad, evitando en todo momento un permanencia que significaría más una humillación.

A estas alturas parece complicado que Peña Nieto favorezca la cicatrización entre el gabinete y el CEN del PRI cuando el proceso político hacia el 2018 se encuentra en su máxima expresión. Las intenciones pueden manifestarse en la Comisión Política Permanente pero el juego político no reducirá su belicosidad, especialmente cuando ya se ha visto que a Beltrones se le puede hacer mucho daño con poco desgaste.

Pero tiene un acierto importante al presentar una única condición al presidente Peña: respaldo total significa que el Ejecutivo Nacional deberá encargarse de evitar a toda costa los reveses que tengan como objetivo minar la fortaleza de su homologo priista. Un escenario que ata de manos al poder presidencial para dirigir su sucesión. El tiempo de reflexión le ha favorecido al sonorense.

Frente a este complejo proceso que va más allá de una renuncia, la desconfianza de un importante sector priista hacia la figura de Beltrones no se disolverá fácilmente. Sin embargo, lo peor que le puede pasar al partido es mantener las condiciones de conflicto intactas.

Peña Nieto deberá calibrar la decisión con la trascendencia que tiene la renovación de la dirigencia nacional a unos meses de la elección más importante previa al 2018: el Estado de México. O bien, refrendar el apoyo a Manlio Fabio otorgando total amparo a una nueva fase de dirigencia partidista donde el diálogo constante y la negociación con Peña Nieto sean el punto articulador.

En cualquier escenario, el presidente podrá medir el nivel de convulsión que hay en su relevo sexenal. Si antes favoreció el ambiente de rudeza entre sus colaboradores ahora debe de velar por la prudencia.

Pero para lograr disciplina y entendimiento con Beltrones tiene un espacio de oportunidad inigualable: poner en la mesa su renuncia a la candidatura de 2018 para evitar firmar su renuncia al Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Con ello Peña Nieto dota de estabilidad a la presidencia del partido y retoma el control que el sonorense tiene en mente arrebatarle cuando pide respaldo incondicional.

Es tiempo de mantener completa expectación a la correlación de fuerzas que está por darse al interior del PRI. ¿Qué recuperará de todo esto Alejandro Tello?

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