Yo me llamo Alberto, porque Juan Gabriel es el que canta

Javier Acuña RubioFoto: Misael Camarillo / MIRADOR

Zacatecas, Zac.-El zacatecano Javier Acuña Rubio, promotor artístico que estuviera muy cerca del Divo de Juárez, Juan Gabriel, abre este día su caja de recuerdos para comentar algunas de sus experiencias y anécdotas sobre el ser humano, el amigo y el compañero. Alberto Aguilera Valadez, quien falleciera hace ya algunos días, quedará en la memoria de los mexicanos por su música, sus composiciones y su gran valor como persona.

“Tuve la oportunidad de trabajar en dos ocasiones con él, tampoco fueron muchas, pero él era siempre un artista que viajaba un día o hasta dos días antes, a la ciudad donde se iba a presentar”. Eso permitió que estuviera en contacto, y al ser yo el vínculo de todo lo que necesitaba, tuve la oportunidad de conocer una la persona sencilla cuando no estaba en el escenario.

Tenía muy dividido lo que era el divo de Juárez, Juan Gabriel, y lo que era como persona, pues cuando estaba tras el escenario “él decía que no era Juan Gabriel, sino Alberto Aguilera”. Si llegabas a tener contacto con él, no a través de su mánager, no le gustaba que le dijeras Juan Gabriel: “yo me llamo Alberto, porque Juan Gabriel es el que canta, y Alberto es con quien estás platicando ahorita”, comenta Acuña Rubio refiriéndose a la forma en que había que dirigirse al cantautor mexicano.

Era un gran ser humano, agrega el promotor artístico. En una ocasión, la última vez que vino al palenque a Zacatecas, y estando remodelando su casa en Cancún, expresó el amor tan grande que tenía por Zacatecas porque el señor por el que se puso “Juan”, era de Plateros, de manera que siempre vio de forma diferente a Zacatecas. Además, le gustaba mucho la cantera, y en esa ocasión “le acompañé a un taller de cantera que está camino a Ciudad Gobierno, y los señores estaban muy emocionados, pues no es lo mismo que la gente te compre cualquier cosa a que la compre Juan Gabriel”.

Para mí, advierte Javier Acuña, fue una gran experiencia porque aprendí al trabajar con su equipo el hacerlo con un grupo muy consolidado. “Cuando yo trabajé con él, ya tenía el señor más de 40 años de trayectoria, por lo que ya era un grande, aunque desde muy joven se volvió muy famoso porque”.

Cuando me enteré de su muerte, pensé en su familia y en su equipo de trabajo, ya que “se va un ser humano, como cuando perdemos a alguien de nuestra familia; fue uno de los compositores más famosos, por no decir el más famoso que existe en nuestro país, pues hace años que ya no está José Alfredo Jiménez, y desde el año pasado, Joan Sebastian”.

Además, en muchos idiomas grabaron sus canciones y muchos artistas son famosos por Juan Gabriel, ya que grabaron algunas de sus canciones.

Hablando del tema laboral, Juan Gabriel “era un hombre muy exigente, perfeccionista y quería que todo estuviera súper bien”. Buscaba que el sonido fuera impecable, que se oyera y que estuviera al 100, y por lo tanto su gente sabía que no podía cometer ningún error. Quien cometiera un error ya no podía ser parte de su equipo, porque ahí ya era el artista. Consideraba el Divo de Juárez que el público era el mismo si estaban en el Auditorio o en un palenque, y la calidad debía ser exactamente la misma. Nunca aprobaba que el equipo estuviera al 100 hasta que estaba realmente al 100, expuso Acuña rubio. “si lo apruebo y no está al 100, el primero que se va a quedar sin trabajo soy yo”, argumentaba Juan Gabriel.

Además, al cantautor no le gustaba que hubiera tatos guaruras o que la gente estuviera tan retirada, como con otros artistas, aunque sí le gustaba tener la seguridad de su integridad, tonto de su persona como del lugar donde se presentaba. Sin embargo, no le gustaba que la gente se bajara a “estropear” su espectáculo, pues había ciertos momentos en que los fans podían acercarse a entregarle, por ejemplo, un ramo de flores o a tomarse una foto, pero había canciones que interpretaba y que no le gustaba que le interrumpieran: “estoy concentrado y dando mi máximo”, decía, y la gente que lo cuidaba ya tenía muy claro el tema. Si alguien se llegaba a pasar cuando no debía, se molestaba muchísimo.

Había canciones que interpretaba de una manera especial, ya que las respetaba mucho por su mamá. Por su equipo de trabajo, expuso Acuña Rubio, llegué a escuchar que creció sin su madre, y a pesar de ello, la amaba siempre. El tema especial era “Amor eterno”, y con éste perdonó todos los problemas que pudo haber tenido con ella.

Por otro lado, era sencillo como cualquier ser humano y trataba de pasar desapercibido, a pesar de que no era posible. Parte de su modo de pensar es que él era como el doctor que da consulta o la persona que hace el aseo, sólo que él era el que se dedicaba a cantar.

Trataba de ser amable y agradecido; hubo mucha gente a la que apoyó como forma de corresponder al apoyo que recibió cuando lo necesitó.

La última vez que vino a Zacatecas ya casi no le gustaba salir por problemas de salud y por su peso. “Sólo comía en el hotel, y viajaba una persona con él para prepararle sus alimentos. Decía que esa señora era su nana porque tenía muchos años de trabajar con él, y le preparaba jugos, ensaladas y mangos”. Dentro de los requerimientos que tenía cuando se contrataba, es que se le tenía que proveer de todas esas cosas, de manera que se le compraban frescas en el mercado o el súper.

Ese día se dispuso todo para cenar en el hotel, y como le gustaba mucho viajar con artistas, vino Mariana Seoane también. Viajaba en un avión privado y le gustaba disfrutar de la compañía de muchos artistas.

Saliendo del palenque, a eso de las 3 de la mañana, se cambió de ropa “como si fueran las 8 de la noche, cenamos y dijo que estaba cansado; cenó una ensalada y se comió un mango partido, no ingería alcohol, y se fue a dormir”. Siempre le gustaba hacer como una especie de fiesta después de sus espectáculos con sus amigos. No comentaba sobre el show durante las cenas, ya que posteriormente se realizaba una junta de trabajo para hacer un análisis preciso. La última vez que vino fue el 8 de septiembre de 2012, y la vez anterior que se presentó fue en la coronación de la reina, dos años antes, en el estadio Francisco Villa, cuando la ex gobernadora Amalia García entregó el poder, apuntó el propio promotor.

Añadió que llegó a ver en un par de ocasiones al artista, invitado por Jesús Salas, de la oficina del Divo, lo invitó a verlo el año pasado con su familia. Esto fue el año pasado, y “yo lo vi bien”, a pesar de que estuvo muy delicado hace un par de años.

Consideró que Juan Gabriel se sentía bien, ya que tenía más de 20 presentaciones programadas para los próximos meses tanto en Estados unidos como en diversas plazas de la República mexicana.

También tenía previsto realizar un evento masivo con muchos artistas para compartir el escenario. Ya no era un hombre que tuviera la necesidad de trabajar, como mucha gente lo tenemos que hacer para vivir día a día, sino que lo hacía porque le gustaba estar con su público y disfrutarlo.

Su muerte fue realmente repentina, ya que un par de días antes estuvo en una presentación en Los Ángeles, y un día después grabó una canción para su disco de duetos número tres, y se veía bien.

Expuso Javier Acuña que su sentir es que Juan Gabriel nunca hubiera querido fallecer fuera de México, y sabía que estaba en otro país. Nadie se imaginaba su muerte, porque hay ocasiones en que alguien fallece luego de estar enfermo, pero su muerte sobrevino, al parecer, de un infarto que fue fulminante.

Finalmente, manifestó que nada tuvo que ver con la organización de un evento que se realizaría hace aproximadamente un año en la ciudad de Zacatecas, que al final de cuentas no se llevó a cabo. Dijo que se trataba de un empresario que no era de aquí y que había comprado muchas fechas de la gira.

“A mi nada más Jesús Salas me llamó y me preguntó si había publicidad en la ciudad de que va a estar Juan Gabriel cantando, y le dije que sí había”; respondió que iba muy baja la venta y que había algunos problemas. Le solicitó, además, que le informara sobre cualquier cosa que supiera. Posteriormente el propio Salas le llamó para notificarle que el show se cancelaría.

“Juan Gabriel dejó una huella y un legado en este mundo, y qué orgullo que haya sido un mexicano”, concluyó el promotor.

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