Compra del voto es un pecado ético y religioso, afirma 

Zacatecas, Zac._El obispo de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, expuso respecto al reciente conflicto vivido por ejidatarios y transportistas ante la minera Peñasquito, en Mazapil, que siempre va a ser discutible el tema de este tipo de empresas, lo mismo que otro tipo de compañías. Por eso en los países hay leyes que son las que tienen que regular.
Este trabajo corresponde a los diputados y senadores, hacer leyes con la aprobación del pueblo. Necesitamos esas empresas, pero no a cualquier costo, dijo, sino que por eso están las leyes y son perfectibles. Mucho se ha avanzado en el tema, para una parte de la riqueza quede aquí.

Respecto a las elecciones extraordinarias en la capital del estado, y sobre la presunta compra de votos entre el electorado, señaló el obispo que no se encuentra peleado lo ético y lo religioso, y esta práctica es un pecado ético y religioso, porque lo que Dios nos pide siempre es la verdad. Se comete por parte del que compra el voto y del que lo vende.

Desafortunadamente, agregó, no siempre se aplican las leyes, pues este instrumento es el que tiene que regular para avanzar como democracia, donde no se dé esa compra de votos en ninguna forma, y mucho menos la compra de conciencia, pues “si se hace sucia la preparación de la elección, va a ser un gobierno sucio”.

Si alguien no respeta la voluntad de la gente antes de las elecciones, no la va a respetar después. En otras palabras, “si yo hago el mal, esto tiene consecuencias después”. Así, hizo el prelado un exhorto a la ciudadanía a participar en las elecciones extraordinarias y “a no ir contra la propia conciencia”, ya que el voto no se compra ni se vende, sino que se gana.

En el plan personal, dijo que siente que va madurando. “Mi visión de la vida y de la vida pastoral es diferente que hace 40 años, por la enseñanza de la gente y de la comunidad misma”. Los retos cada vez más acuciosos que tenemos son una escuela. Antes se pensaba que era todo automático: “ya soy sacerdote. Ahora debemos afirmar: “tengo que hacerme sacerdote en la práctica pastoral”.

Uno de los retos en los que se trabaja es el abordar “los cambios rapidísimos que se están dando en los valores, que son los que hacen una nueva cultura”. No se trata de adecuarse, simplemente, sino ser críticos de la realidad que se vive para poder aportar lo nuestro, que es el evangelio.

En la sociedad hay muchos retos también, como por ejemplo, los niños abandonados, los jóvenes que no tienen un futuro claro o las dificultades que enfrentan las personas adultas para sostener a su familia, aunque ya tienen menos integrantes, así como la situación de los adultos mayores, que tienen muchas limitaciones.

A pregunta expresa de si piensa en su retiro, manifestó que la Iglesia pide que se dé este proceso a los 75 años de edad, independientemente de los años que se tengan ejerciendo el ministerio. Este es otro problema que se tiene en la diócesis, pues hay 42 sacerdotes mayores de 75 años. Son otra generación que no se ha preparado para esto.

Dijo que en la Parroquia de Fátima fue realizado el rezo del rosario por la paz y para hacer conciencia de que somos coprotagonistas de la paz. El tema no es sólo de las autoridades, sino que todos podemos aportar al resolver los conflictos de todo tipo, para que podamos crecer a partir de ellos.

Por último, sobre la inseguridad que priva en la entidad y de que uno de los grupos delincuenciales ha anunciado en redes sociales que atacará a los sacerdotes, sostuvo que las redes tienen cosas muy positivas, pero también negativas. “Hay que poner atención, ser críticos y hacer lo que está de nuestra parte para hacer un mejor ambiente; no se vale lucrar con la inseguridad”.

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