Doloroso ver que aumenta la violencia: Noriega Barceló

 

ObispoZacatecas, Zac.-A propósito de la celebración, este domingo de la Constitución Mexicana, documento que consagra las garantías individuales de los ciudadanos en el país, el obispo de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló señaló que se trata de una fecha significativa, que no solo nos hace pensar lo que ha sido nuestro país los últimos 100 años, sino que también nos hace repensar el presente.

Es conveniente revisar qué tanto se cumple la constitución y los principios que le dan cohesión y gobernabilidad a la nación, en el sentido más profundo del término. Además, va definiendo la patria. Ha habido evolución, por lo que se han tenido muchas modificaciones. Si desde 1917 conserváramos la misma visión estaríamos fuera de este mundo, dijo.

Lo que falta es el cumplimiento, hablando de garantías y de derechos humanos, y que se conozcan de verdad estos derechos. “Lo que ha faltado también es relacionar derechos con responsabilidades”, pues si nos quedados solamente con los derechos, esto se queda a la mitad.

En el campo de la Iglesia, aseveró, tendríamos que seguir avanzando en lo que se refiere a la libertad religiosa y la libertad de conciencia, pues aunque ya está ahí, está definida de una manera muy genérica. La libertad de creencias no es lo mismo que la libertad religiosa, y faltaría avanzar en esa profundización, y lo que se está urgiendo de parte del episcopado mexicano es la reglamentación o las leyes secundarias a cerca de la libertad religiosa y de la libertad de conciencia. La constitución sigue siendo necesaria, y hay que rehacerla en algunos puntos.

Ante la escalada de violencia en Zacatecas, donde se registra de 2.5 a 3 personas muertas diariamente, sostuvo el prelado que “la violencia siempre es una mala noticia, y aunque se expresa de diversas formas, la que más nos cuestiona es cuando hay muertos”. Es muy doloroso ver que ha aumentado la violencia, y lo que se debe hacer es un despertar de la sociedad.

No es cuestión solamente de las autoridades y de las personas directamente involucradas, sino que es cuestión ya de la sociedad en general. Hay que despertar y hacer nuestra parte. Tiene que ser un trabajo en distintos momentos, comenzando por la contención, pues “no podemos dejar que nos matemos, pero sobre todo en el campo de la prevención”.

Aseveró que tiene conocimiento de que se están echando a andar algunos programas que van tocando directamente al adolescente y al joven, que es el sector que está más involucrado, y que tocan también a la familia.

Expuso que a estas acciones hay que añadirle lo que llamó “Operación Escuela” y la “Operación Sociedad”. La Operación Mochila Segura puede servir como algo coyuntural, de momento, pero esto no resuelve de fondo la posibilidad de violencia que puede anidar en las escuelas. “No se trata únicamente de llevar un arma, sino que hay otras muchas formas de violencia como el bullying y el desprecio que se le puede hacer a las mismas personas”.

La problemática no es cuestión de doctrina, afirmó al ser cuestionado en cuanto si la Iglesia Católica ha fallado en cuanto a la enseñanza de los valores, sino que es cuestión de asimilar los valores de Evangelio.

“Hemos fallado como creyentes, pues si contabilizamos a la gente más directamente involucrada vamos a descubrir que hay gente que un día recibe el bautismo, pero qué pasó después con ese sacramento?”

Como Iglesia también tenemos responsabilidad, pues quizá no hemos evangelizado como debiéramos ni hemos acompañado a la gente desde el nacimiento hasta la muerte. Es una llamada fuerte de atención para nosotros para revisar lo que estamos haciendo, si tenemos los medios adecuados o nos hemos quedado con los medios todavía de principios del siglo pasado, agregó.

Por otro lado, al conocerse el hecho de que a nivel de secundaria se está dando la prostitución, dijo que el hecho ha causado desconcierto. “Yo personalmente no esperaba que se diera a esos niveles”. Puntualizó Noriega Barceló que no se debe generalizar, pero un caso, dos o tres que se den ya son una alerta para todos, escuelas, familias y todas las instituciones. “Algo malo está pasando, algo no hemos hecho bien”.

Manifestó el obispo que los jovencitos tienen muchos vacíos, los cuales tratan de llenar no de la forma adecuada, y el mensaje es poner atención a todas estas situaciones por parte der la misma familia, los planteles educativos y otras instituciones como las iglesias. Estos son puntos clave para decir que una sociedad puede estar sanando o puede tener un futuro mejor.

Insistió en que algo no estamos haciendo bien desde casa, pues es donde se deben reforzar los valores, de manera que hizo el llamado a realizar un examen de conciencia desde la propia familia, ya que se dan casos de menores de edad que ya se dedican al secuestro.

Informó que en un estudio que se le presentó recientemente se da a conocer que una de las quejas más recurrentes de los adolescentes es que no se les toma en cuenta, tal vez porque nosotros como adultos “traemos otro rollo”, pero no los tomamos en cuenta en sus necesidades y aspiraciones.

“Yo no veo automáticamente en un adolescente a alguien malo; al contrario, trato de ver una persona con muchas posibilidades, pero si el ambiente no es el adecuado, si la sociedad en general y las familias en particular no estamos escuchando a estas creaturas, le van a buscar por otro lado, y no siempre de manera constructiva”, subrayó.

Es tiempo de despertar y organizar mejor el modelo educativo de la familia y de la escuela, lo mismo que el de la Iglesia Católica.

Concluyó sus comentarios el obispo advirtiendo que esta semana hubo muy malas noticias, que tocan a un segmento de la población muy sensible, como son los jóvenes. Se refirió al caso de la jovencita de Jerez que fue encontrada sin vida en la presa de Susticacán, y que al parecer se debió a conflictos amorosos.

Exhortó a la población a que abra los ojos, pues “no todo está bien en nuestra sociedad; hay que buscar las causas y que se elabore un diagnóstico bien hecho del porqué están sucediendo todas estas cosas”.

“¿Por qué con tanta facilidad, a sangre fría, asesinar a alguien por cuestiones de tipo amoroso o por otro tipo de cuestiones, cualquiera que sea?” La vida no vale para mucha gente, así como tampoco vale el respeto, y en una sociedad permisiva como la nuestra nos puede llevar esto a situaciones negativas que van a dificultar mucho el que podamos construir la paz.

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