Mujeres adultas mayores sin acceso a salud, sin pensiones, se prevé futuro catastrófico

Los asilos ven pasar los últimos años de vida de mujeres y hombres abandonados por su familia.


Redacción

SemMéxico.- Se abre la puerta blanca y al entrar te encuentras con seis personas adultas mayores, dos mujeres y cuatro hombres, descansando en unos sillones y sillas oyendo música del cantante español Raphael. Sobre ellos se lee un cartel que da la bienvenida al asilo “Árbol de vida”, una casa hogar que hace que sus huéspedes se sientan como en familia, y alberga la vida de 18 personas.“Nadie está aquí por su voluntad”, dice María de Lourdes, una de las cuatro mujeres que habita la casa.

Doña Lourdes, como la conocen, pasa sus días sentada en una silla de ruedas observando al perro que tienen como mascota, por momentos se queda dormida en el mismo lugar.

Tiene 83 años y cuatro hijos, quienes tomaron la decisión de llevarla a ese lugar sin platicar con ella. “Cuando me trajeron creí que venía a una consulta, pero no, y si me dejaron aquí es porque estorbo en casa”, dice con lágrimas en los ojos mientras mira sus manos recargadas sobre la falda floreada que lleva puesta.

Los asilos ven pasar los últimos años de vida de mujeres y hombres abandonados por su familia, que no cuentan con una o simplemente no tienen los recursos necesarios para su vejez.

El caso de Lourdes es el de muchas adultas mayores que viven en México, Roberto Pérez, el psicólogo que fundó “Árbol de vida”, dice que el principal problema que observa en las mujeres es la depresión. Para ellas es difícil entender que sus familias ya no las quieren cuidar, de ahí la importancia de las terapias psicológicas y todo el amor posible que se les pueda brindar.

Según datos del Censo de Alojamientos Sociales 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 7 de cada 10 personas que viven en estas residencias son mujeres, es decir, 2 mil 905 mujeres de 4 mil 298 adultos mayores que se tienen registrados en los 160 asilos de la Ciudad de México. Mientras que a nivel nacional hay 22 mil 611 personas mayores que residen en casas hogar.

Mujeres y envejecimiento

El perfil del envejecimiento de la población mexicana es femenino: las mujeres mayores hoy son más de 5 millones, de los 9 millones 455 mil adultos mayores de 65 años.

Patricia Kelly, periodista y experta en el tema explica que las mujeres adultas mayores viven más que los hombres. En promedio llegan a los 75 o hasta los 80 años y ellos llegan en promedio a los 73 o 75 años.

“El problema es que estamos viviendo más en condiciones de pobreza ya que a lo largo de la vida ganamos menos y en la vejez estamos en peores condiciones porque generalmente los varones dejan asegurados primero a sus hijos e hijas antes que a la esposa. Vivimos más, pero en deterioradas condiciones de salud, con una economía deteriorada y no tenemos una mejor calidad de vida. No todas tienen una propiedad y viven en casa de las o los hijos o a veces son víctimas de invasión de sus casas por su propia familia, ya que muchas veces, las mujeres adultas ceden en nombre del amor y de la comprensión” explica Kelly.

Sin embargo, hay otro sector, que es minúsculo, de mujeres adultas mayores que estudiaron una carrera, que consiguieron abrir un negocio y están haciendo lo que más les gusta o han tenido el privilegio de jubilarse.

En términos generales, Patricia Kelly señala que hasta 30 por ciento de las mujeres adultas mayores tienen una pensión o un dinero por su jubilación; 70% restante no tiene nada y, por tanto, se ve en la necesidad de seguir trabajando como cuidadora de la familia.

“Otras pueden conseguir empleo de empacadoras en las tiendas de autoservicio, haciendo una labor que puede ser muy pesada, y viven solo de las propinas. Les ponen a cargar cajas, o a realizar labores de limpieza”.

Para toda la población adulta su situación se agravará, porque en 2030 serán 20.4 millones, según las proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), es decir un cuarto de la población total, con enfermedades degenerativas, sin capital, lo cual significará altas inversiones del Estado en hospitales y cuidado.

La falta de ingresos y de seguridad social complica la vida de muchas adultas mayores, por lo que es importante que las políticas públicas se esfuercen por ofrecer bienestar a este sector. Si la situación es grave -apuntó-, “el futuro será catastrófico”, sobre todo para las mujeres que viven más años y representan a más de la mitad de la población, por lo que “nos situamos ante una inversión demográfica sin precedentes”, subrayó Alejandro Orozco Rubio, extitular del Inapam.

Las mujeres de la tercera edad enfrentan un trinomio perverso: el gasto en servicios privados, no contar con pensión y estar en riesgo de enfermarse, lo que obliga a políticas públicas que ofrezcan un esquema de aseguramiento y financiamiento adecuado, según estableció ese Diagnóstico.

Hay un claro desdén hacia las personas adultas mayores que la sociedad considera que ya no le son útiles y un prejuicio sobre su salud mental no justificado, ya que sus capacidades no merman si se hacen los ejercicios adecuados, salvo si se alcanza una edad cercana o superior a los 90 años y no se tienen enfermedades degenerativas, asegura la psicóloga Gabriela Delgado.

*Información de Suplemento Todas de Inmujeres, 22 de mayo 2017.

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