El sonido de las palas…

Inundaciones Valparaiso3 copyFotos: Misael Camarillo / MIRADOR 

Zacatecas, Zac.- Justo en la esquina de las calles González Ortega, y Mártires, en el corazón de Valparaíso, la solidaridad, hermandad, y union, se hicieron presentes. Basto un par de horas de lluvia para que la gente sacara lo mejor de sí, lo mejor de todos. Una tromba fue la causa y los pobladores el efecto.

Saquen a Doña Mary, era los gritos desesperados de la gente que, atando una añeja herrería a la defensa de una vetusta camioneta, animaban al conductor a tirar recio, a desprender la ventana, pa’ sacar a la dueña de la casa, que quedó atrapada y con el agua, en toda a la extensión de la palabra, al cuello. Eran las nueve de la noche, una de las más larga de sus vidas. La que los unió de una buena vez y para siempre.

El Gobernador Alejandro Tello, se enteró minutos después. Tenemos qué ir a ver a esa gente, necesita ayuda y para eso estamos. El sonido de las palas era tremendo, anunciaba tragedia y al mismo tiempo esperanza, anunciaba apoyo verdad, sin poses y sin malos entendidos.

Tello ValparaisoCuando llegó la primera Brigada de Protección Civil, la gente ya estaba organizada, con el lodo hasta la cintura, pero con el corazón entero. El sonido de la fuerza del ríoque baja de Atotonilco, y desemboca al Valparaíso, hacía las veces de película de terror. Y los actores centrales eran los pobladores que, brazo a brazo, palada a palada, aguantaban estoicos las embestidas de la fría noche.

Luego de horas de lluvia del cielo, apareció la lluvia de oraciones y parabienes terrenales. Cuando el Gobernador llegó al lugar, sólo atinó a decir… qué mal le fue a nuestra gente. Apretó fuerte la mano de su esposa, y ambos encabezaron la caminata por la zona de desastre.

Aplausos, peticiones y trabajo colectivo campeaba la ocasión.

Cientos de improvisados brigadistas hacían lo propio para limpiarle el rostro a su casa, a su local, a su municipio. ¿En qué podemos ayudar? cuestionaba desde Alejandro Tello, hasta alumnos del Colegio de Bachilleres, y del Colegio Simón Bolívar. Que hace cosa de meses, a punto estaban de enfrentarse a golpes en un baile popular, pero ahora mismo son uno mismo y comparten palas, escobas y esperanzas.

¡Hoy todos somos Valparaíso!

Visitando locales, viviendas y calles dañadas; el Gobernador se ponía siempre a las órdenes de los pobladores: “no están solos, para estamos acá, para ayudarlos en todo”. La mirada no miente como en ocasiones las palabras. Y la mirada de Alejandro Tello, su esposa y su equipo de trabajo; era de verdad y de compromiso. De zacatecano bien nacido.

Valpa copyFlanqueando todo momento las escenas, elementos del Ejército Mexicano. La gente lo saluda comas parte de su entorno, como una extensión de su casa, son un miembro más de la familia. Ellos lo saben y agradecen el gesto, al pasar el Gobernador cerca de ellos, altivos sacan el pecho y sólo atinan a decir… estamos para servir. La piel se enchina, mientras las palas siguen haciendo el mismo sonido de esperanza colectiva.

Doctora, necesitamos que vea cómo quedó mi casa. Dicen a Cristina Rodríguez, esposa del Gobernador y Presidenta del DIF Estatal. Claro que sí, era siempre la respuesta, y no sólo voy a ir a ver, los vamos a ayudar a que se pongan en pie nuevamente, por algo somos mujeres de Zacatecas. De igual manera, la mirada no miente, ni las palabras. Valparaíso tiene el rostro manchado, pero jamás sucio.

Las labores continúan y de a poco la calma llega al lugar, el Gobernador suspira hondo y asegura estar al tanto de todo. De nuevo esa mirada, sin duda lo hará…

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