Investigación ganadora del Premio Wiezmann 2017 profundiza en el conocimiento del trabajo de parto

Forma de colocación de los electrodos en el abdomen materno y dispositivo MONICA para gestaciones mayores a 33 semanas, el cual permite calcular la actividad eléctrica cardíaca de la madre, del producto y la uterina.   (Imagen: tomada de la tesis “Asociación de una respuesta inflamatoria con la dinámica de las fluctuaciones de la frecuencia cardiaca durante el trabajo de parto a término y de bajo riesgo”, del doctor José Javier Reyes Lago.)

Zacatecas, Zac.-Una de las complicaciones que se presentan durante la gestación es el nacimiento prematuro. En el 50% de las veces se debe a que se desencadena el trabajo de parto antes de la semana 37 de gestación, lo que hace necesario entender los mecanismos fisiológicos involucrados durante las últimas fases del embarazo y el trabajo de parto, aspectos que no son conocidos en su totalidad.

En el cuerpo de la mujer gestante se producen diversos cambios tanto hormonales como en el sistema inmune y circulatorio, lo que en ocasiones puede llevar a que se presenten alteraciones en la madre y en el feto, provocando un parto prematuro, explica José Javier Reyes Lagos, quien realizó su tesis doctoral en la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa.

Para tratar de identificar cuáles son los mecanismos precisos del inicio del trabajo de parto, el investigador estudió, como parte de la tesis doctoral titulada Asociación de una respuesta inflamatoria con la dinámica de las fluctuaciones de la frecuencia cardíaca durante el trabajo de parto a término y de bajo riesgo, los marcadores inflamatorios asociados con la dinámica del ritmo cardiaco —en específico con parámetros lineales y no lineales de las variaciones o fluctuaciones de la frecuencia cardiaca, al final de la gestación y durante el trabajo de parto—,con el objetivo de tener un pronóstico y un diagnóstico del bienestar materno-infantil.

Lo primero que se hizo fue validar en un modelo experimental en roedores si a través de diversos parámetros de las fluctuaciones de la frecuencia cardiaca se puede identificar un proceso de inflamación sistémico. Después exploró en este modelo experimental los posibles efectos antiinflamatorios de la oxitocina (una hormona presente durante el trabajo de parto) en la dinámica cardiaca, a través del análisis de las fluctuaciones de la frecuencia cardiaca y la respiración derivada del electrocardiograma, que se basa en la observación de que las posiciones de los electrodos en la superficie del tórax se mueven con relación al corazón.

Otra parte del estudio que realizó el ganador de uno de los Premios Weizmann 2017 a las mejores tesis doctorales realizadas en México en el área de ingeniería y tecnología, consistió en el monitoreó de un grupo de mujeres durante el último trimestre de gestación y durante el trabajo de parto, utilizando el dispositivo portátil MONICA, que permite, a partir de cinco electrodos colocados en el abdomen materno, calcular la actividad eléctrica cardiaca de la madre, del producto y la uterina.

Al mismo tiempo se tomaron muestras sanguíneas para medir marcadores inflamatorios (en este caso de 37 citoquinas, que son pequeñas proteínas) a través de pruebas de diagnóstico denominadas inmunoensayos, ya que, de acuerdo con la tesis del doctor en ciencias con especialidad en ingeniería biomédica, algunos estudios en humanos han destacado el papel que juegan las citoquinas en el inicio y mantenimiento del trabajo de parto, ya que las han relacionado como parte de un proceso inflamatorio.

Con estos inmunoensayos se buscaron correlaciones entre parámetros de las fluctuaciones de la frecuencia cardiaca y los marcadores inmunológicos, además se implementaron herramientas de reconocimiento de patrones para futuras aplicaciones diagnósticas como la clasificación automática de partos prematuros usando señales fisiológicas.

De manera general, Reyes Lagos concluyó que el trabajo de parto es un proceso inflamatorio y algunos de sus resultados sugieren que la reducción sistémica de algunos miembros de la familia de las citoquinas IL-10 podrían estar relacionadas con la activación de las células lisas miometriales (asociadas con las contracciones uterinas), y con la promoción de un estado proinflamatorio durante el trabajo de parto activo.

Entre las contribuciones de esta tesis, de la cual se han derivado cinco artículos de investigación, los hallazgos indican que a través del análisis de la actividad eléctrico-uterina será posible predecir desde el inicio del trabajo de parto si este será vaginal o por cesárea, lo que podría evitar que la madre tenga dolor innecesario durante horas en espera del nacimiento.

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