¡La visa americana es una suerte!

Por: J. Gustavo Castañon C.

Zacatecas, Zac.- Quién no ha escuchado esta frase al pedir un consejo, ya sea a un familiar, un amigo o un vecino, en el momento que se tiene el interés de tramitar la visa americana. – Usted no se preocupe. Eso de la visa es pura suerte. – Parecen haberse puesto de acuerdo al tratar de orientarnos.

En los últimos tres años hemos podido impartir un Taller mensual gratuito sobre procesos migratorios en diferentes municipios de Zacatecas donde nos han invitado. Eso nos deja en 36 talleres con un promedio de asistencia de 40 familias por taller.

Durante estos Talleres, abiertos a la población en general, cuando llegamos al punto del trámite de la visa americana es realmente impresionante darnos cuenta del elevado número de gente que considera que la calificación de visa es una suerte.

Fácilmente, el 80 por ciento de los asistentes levantan la mano ante la pregunta de si creen que la adjudicación de este documento depende más de un factor de fortuna que de un perfil determinado del solicitante.

Algunos arguyen que basan su juicio en la certeza de que conocen al primo de un amigo, alias el “yuyo”, quién la tramitó un par de semanas atrás y que a pesar de ya haber estado indocumentado en Texas, de no tener estudios ni nada por que regresar a México, el oficial consular le autorizó la visa sin problemas.

Del mismo modo, otros manifiestan conocer a un maestro, arquitecto, ingeniero o abogado que en la entrevista le negaron este documento. Sin razón aparente. Comentan con sorpresa: – Se la negaron con todo y su “título profesional”. Con todo y su salario. Con todo y su traje-

Ante estos argumentos, si que resulta complejo convencer a la audiencia de que son ejemplos que constituyen una excepción más no la regla. Tan sólo imaginar al oficial consular con una moneda de un cuarto de dólar en su diestra y empleando este método en las entrevistas para decidir a quién sí o a quién no autorizar la visa es surrealista.

Cierto es que todos conocemos a ese “yuyo” que deambula con visa por las calles de la ciudad, como cierto es que todos conocemos al “abogado” desventurado a quien le tocó la de malas y al que el “volado” decidió su negación.

Es entonces que apelamos a los números, total, “las matemáticas son el lenguaje en que Dios escribió el universo” decía Galileo Galilei. Las estadísticas son claras y necesarias para explicar nuestro punto. Verdad es que no hay sistema de migración infalible. Verdad es, que a pesar de todo, la suerte emerge como la mejor explicación para entender ciertas decisiones que a los ojos del simple solicitante parecen ilógicas.

Pero al final, los números cuadran. Si usted fuera un oficial consular ¿a cuál, de los siguientes dos casos hipotéticos, le autorizaría la visa? Por un lado tiene a una familia cuyo padre es trabajador de la Comisión Federal de Electricidad del Gobierno Federal desde hace 30 años, no cuenta antecedentes negativos en los Estados Unidos. Su esposa es docente con 26 años de antigüedad. Su hijo mayor, estudiante de Medicina a un año de egresar. El menor de sus hijos es estudiante de licenciatura en Leyes. Van de vacaciones con un hermano de la maestra, ciudadano americano.

Por otro lado, una joven dama de 22 años de edad, quien abandonó la escuela en el segundo semestre de preparatoria. Presenta en la cita consular dos pequeños hijos de 4 y 2 años de edad. Se dedica al hogar y su esposo se encuentra en EU de manera indocumentada, al cual intentará ocultar diciendo que están separados. No cuenta con seguro social y vive con sus suegros.

Nada está escrito. Todo puede suceder. Pero las estadísticas son claras. Las secciones de la Ley de Inmigración son claras. Es a discreción de cada oficial consular, cierto. Pero ¿Cuántas veces un oficial consular podrá equivocarse?

El famoso ¡La visa es una suerte! Podría no ser nuestro mejor aliado al momento de tramitar una visa. Dejar en esta frase nuestras esperanzas podría ser contraproducentes. Tanta ilusión y dinero depositados en estas palabras, podría ser demasiado riesgo. Sobre todo, si nuestra intención es ver familia después de tantos años, abrazar hijos o nietos.

La información es una gran herramienta. La educación migrante es un derecho que nos permite, al final, una decisión meditada y una preparación a conciencia. Dejemos en aquella frase bíblica un extraordinario resumen de este debate. Al César lo que es del César .. A Dios lo que es de Dios.

Centro de Apoyo al Migrante Zacatecas

www.apoyoalmigrantezacatecas.com

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