¿No están dando visas?

migrantesPor: J. Gustavo Castañón C.

Zacatecas, Zac.–Te digo que es verdad que no están dando visas ahorita- Es la frase que alcancé a oír de la bocina del celular del pasajero sentado en la parte de atrás. Algo contestó él en voz baja. Continuó el viaje. Cerca de las 7:30 de la mañana, el clima era fresco y esas avenidas tan clásicas de Guadalajara se iban poblando paulatinamente de bullicio y autos. En avenida de La Paz ya habían cuatro autobuses estacionados en las inmediaciones del Consulado Americano. Habían también sprintersurban y vehículos particulares con placas de Aguascalientes, CDMX, Colima, Michoacán, Guanajuato, Estado de México, Zacatecas y otros estados vecinos. Bajaba gente que se enfilaba pensativa y nerviosa, hacia la calle Progreso, a la espera de su cita para saber si un oficial consular les iba a otorgar la visa americana.

Una larga fila de solicitantes presagiaba que ese día habría más de dos mil aplicaciones. Conforme salía la gente por la puerta verde del consulado, un rumor se esparcía entre molestias, tristezas y sollozos. ¡No están dando visas! se escuchaba por aquí y por allá. En un negocito de tacos, se arremolinaban señoras, señores, jóvenes se miraban y se preguntaban entre sí cómo les había ido. La mayoría decía que mal. –Andan muy durosNi siquiera te preguntan algo y te dicen que no- Argüían. Personas que llevaban sus expedientes en bolsas de plástico, otros en redes de mandado con logotipos y lemas de campañas políticas pasadas. Otros más los llevaban en carpetas que simulaban piel o cartapacios de marca reconocida. Diversos atuendos desfilaban, desde trajes negros, corbatas rojas, faldas, rebozos, zapatos de tacón, piso o botas vaqueras. Todo tipo de vestimenta se dejaba ver y las que democráticamente se unían por una causa similar.

Frente al consulado, una señora de tenis y cabello descuidado caminaba de un lado para otro. Un celular y una tablita para detener hojas la acompañaban. Uno se preguntaba si su desesperación y abatimiento era por algún familiar o pariente al que esperaba. Luego nos dimos cuenta que era coordinadora para una de esas agencias que tanto abundan para estos trámites, y traía con sí un grupo de personas que estaba solicitando la visa ese día. Venían de Aguascalientes, si mal no recuerdo, y su preocupación, supimos después, era porque según su gente, les habían cobrado más de cinco mil pesos por persona para el viaje y les habían casi asegurado ese documento. De su grupo ya habían entrado y ya habían salido todos. De los 17 solicitantes, sólo 2 calificaron. La molestia iba in crecendo.

Unos y otros a la voz –Nos hubieran dicho que no estaban dando visas- reprochaban y manoteaban. ¿Explíqueme qué pasó señora? – le infería un señor de aproximadamente 45 años y de mediana estampa a la compungida coordinadora. Historia de todos los días.

Fue un día difícil. Cuánta gente estrelló su ilusión en la ventanilla 3, 4, 8, 1 o 9 dentro de la sección de visas del Consulado. Algunos tramitaban por gusto. La mayoría por necesidad.

El porcentaje de negación ese día fue más elevado de lo normal, cierto. Aún y los perfiles más “apegados” a la ley fueron rechazados, cierto también. Parecía que ni siquiera la famosa suerte había llegado. Pasó de largo rumbo a Vallarta.

Pero aún sostenemos que si bien, porcentualmente hablando, el índice de negación creció. Las estadísticas se siguieron manifestando. ¿Qué queremos decir con esto? Que la mayoría de las negaciones se endurecieron con aquellos con antecedentes en los EU. Aún y con aquellos que ya tuvieran más de 10 años en México. Se endureció con aquellos que no presentaron lazos económicos, familiares o laborales fuertes.

Verdad que en otro tipo de perfiles, que por lo general sufrían menos para calificar una visa, también se notó incremento en su negación. Pero siguió siendo el sector poblacional menos afectado.

Eso no quita, ni en un ápice, lo frustrante que en ocasiones le resulta al aspirante de visa, una negación que consideran infundada. Y más doloroso aún, para aquellos que desafortunadamente depositaron su confianza en lugares que en muchas ocasiones son de dudosa calidad y honestidad.

Ni que decir de ese otro grupo, que aparte fue estafado y desprovisto de 15,000 o 20,000 pesos por documentos asegurados. Cuan lastimero ha de ser.

La aseveración ¡no están dando visa! nos parece desproporcionada y rotundamente fuera de la realidad. Una mentira. No tomar en cuenta que existen factores externos que influyen en el incremento de negaciones también sería ingenuo.

Factores como: Una nueva visión de política migratoria concebida y emanada desde Washington; la existencia de elementos puramente administrativos; el ajuste del marco normativo. Incluso, considerar que es temporada alta, el cambio de turno entre oficiales. Entre otros, también tiene su influencia sin duda.

Por ello, nuestra reflexión ante esto, sigue siendo la misma que en nuestras otras colaboraciones. Sólo la información y educación migrante, permitirá al solicitante de este documento una decisión personal, libre y reflexionada sobre la pertinencia de este trámite. Conociendo y tomando en cuenta todos estos factores arriba enunciados.

Centro de Apoyo al Migrante “Zacatecas”

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