180 dí­as: ¿Habrá cambios?

In memoria de Javier Agí¼iñaga Garcí­a.

Un Hombre que murió como vivió: congruente

Por Gerardo DE íVILA (*)

Con algunos claroscuros, pero los 180 dí­as que se auto impuso el señor gobernador Miguel Alejandro Alonso Reyes en su toma de protesta (el 12 de septiembre de 2010) para evaluar a sus funcionarios del gabinete legal y ampliado están a unas horas de cumplirse, aunque también, el -gobierno de la esperanza- está ante una gran oportunidad histórica de hacer un buen gobierno, en comparación al de Ricardo Monreal ívila y Amalia Dolores Garcí­a Medina.

Para ser exactos este martes 12 de marzo (mañana) el nuevo gobierno arriba a sus primeros seis meses de administración con varios compromisos a cuestas por cumplir, más por la falta de recursos económicos que dejó la “señora de los amparos” que de voluntad del mandatario. El discurso oficial eso nos dice, mientras la sociedad lo que quiere son resultados tangibles.

Ante este escenario, me surgen tres preguntas que trataré de responder en las lí­neas subsecuentes: ¿Habrá cambios en el gabinete? ¿180 dí­as es tiempo suficiente para evaluar? ¿Bajo qué parámetros se avaluarí­a?

Me parece, que a estas alturas, el jefe del Ejecutivo debe tener claro quiénes son buenos servidores públicos, quiénes no, quiénes son leales y quiénes institucionales. Si no hay cambios, ajustes o enroques en el equipo cercano del gobernador en los dí­as venideros será porque aún tiene dudas sobre su trabajo o bien porque requiere de más tiempo para poderlos evaluar.

A seis meses de gobierno considero que Alonso Reyes debe tener clara la radiografí­a sobre quién o quiénes le han dado ya los primeros resultados. Al menos en los cargos de los llamados de primer nivel no hay un funcionario que esté brillando sobre los demás. Hay esfuerzos por hacer bien las cosas pero la percepción ciudadana es que Zacatecas no ha iniciado su despegue.

Hasta ahora pacientemente la propia sociedad ha esperado que lleguen las grandes acciones del nuevo gobierno que venga a terminar con los males que aquejan a las y los zacatecanos, como la inseguridad, el desempleo, el desarrollo económico, la educación de calidad, la reactivación del campo, entre otras. Entonces valdrí­a otra pregunta más: ¿Seis meses será poco tiempo para que vengan los resultados esperados por una sociedad que votó por el cambio?

A 180 DíAS QUí‰â€¦

Se han ido pues los primeros seis meses del -gobierno de la esperanza- y ahora debe venir la etapa de darle rumbo, dirección y certidumbre al Estado. El tiempo para el aprendizaje del jefe de las instituciones también entró en su recta final.

Ya con un presupuesto propio cercano a los 21 mil millones de pesos, -nuevamente histórico-, quien manda en Zacatecas debe, por lo menos, cumplir los cinco ejes rectores contemplados en el Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016 (PED): Un Zacatecas productivo, un Zacatecas justo, un Zacatecas moderno, un Zacatecas seguro y un Zacatecas unido.

Cumplir los cinco ejes rectores es un compromiso inaplazable que asumió el mandatario. Todos son importantes para aspirar como sociedad a un Estado progresista, justo y democrático.

Las y los zacatecanos siguen esperando mucho de este gobierno, pero hasta el momento, son más las dudas que las respuestas a los grandes problemas que tienen parcialmente paralizado el Estado. Seis meses han transcurrido desde aquel 12 de septiembre y es momento que el gobernador apure el paso, con este gabinete o de ser necesario con otro corregido y aumentado.

De lo anterior se desprende, que es muy probable que el señor gobernador no haga cambios en lo inmediato, pero a partir de los180 dí­as, que se cumple el 12 de marzo, las evaluaciones a los funcionarios van más en serio. Ahora, que si los hace será porque hay la convicción de fortalecer las polí­ticas públicas en todas las áreas de la administración.

El servidor que cumpla no tendrá problemas en ser ratificado en el cargo, pero aquel que no de resultados bajo los parámetros rí­gidos de una evaluación, necesariamente saldrá del primer equipo y para eso ha llegado recientemente un nuevo funcionario.

EL NUEVO FUNCIONARIO…

Por más que le doy vuelta a la argumentación del reciente nombramiento, sigo sin encontrarle la cuadratura al cí­rculo del arribo de Rafael Sescosse Soto como secretario ejecutivo del gabinete. Me refiero al servidor público, porque la persona es tan respetable como cualquier de los bien nacidos en Zacatecas.

Más allá si la creación de la figura es legal, me parece, que el señor gobernador debió optar pues por un hombre o una mujer con un mejor perfil, capaz de traer a raya al gabinete legal y ampliado, con amplios conocimientos de las necesidades de Zacatecas y no creo que está encomienda sea una virtud del nuevo funcionario en mención.

En lo que sí­ veo lógica, es que Miguel Alejandro Alonso Reyes requiere de una persona que le esté dando seguimiento puntual al trabajo de los Secretarios, a los proyectos que hay, a los programas. El prototipo de funcionario del que hablamos debe tener amplios conocimientos en administración pública y no es precisamente Sesccose Soto la persona que tenga ese perfil. En suma, que le ayude para que nadie le mienta en su responsabilidad, pero sobre todo, para que nadie ande por la libre.

Si el “ronco” Sescosse da o no resultados, pronto, pero muy pronto lo conoceremos, pues, su pasado como administrador no es algo como para presumir dentro de su currí­culum. Y estamos hablando desde antes de que trabajara para Ricardo Monreal ívila y Amalia Dolores Garcí­a Medina.

En resumidas cuentas, estamos a pocas horas de que se cumplan los 180 dí­as de gobierno y ahora no nos queda de otra más que esperar las decisiones que tome el gobernador. En cuanto al secretario ejecutivo, como todos, tiene el beneficio de la duda, aunque ya cometió su primera desafortunada declaración.

PARA EL ANECDOTARIO:

Irritación, malestar y hasta repudio causó entre las mujeres zacatecanas las sui géneris declaraciones del nuevo funcionario Rafael Sescosse: Mira que señalar que las “mujeres no dan el ancho”. Y es el secretario ejecutivo del despacho del señor gobernador. ¡Qué barbaridad!

Es mi opinión.

  • Periodista

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