El paí­s navega sin rumbo: Pedro Joaquí­n Coldwell

El presidente del CEN del PRI, Pedro Joaquí­n Coldwell, afirmó que a unos cuantos meses de que se lleve a cabo la tercera elección presidencial del siglo, México atraviesa por una severa y compleja crisis propiciada por la incapacidad de los panistas para gobernar, por lo cual el paí­s navega sin rumbo y la estabilidad económica que presume el Gobierno es estéril.

Subrayó que al PRI le corresponde ponerle fin a la pesadilla de dolor, violencia, corrupción y pobreza, que el panismo le ha recetado a México a lo largo de estos años. “Nuestras tareas para el paí­s son las responsabilidades públicas, la polí­tica de las causas sociales, la de construir una nueva agenda nacional que ayude a superar los enormes problemas que afectan a los mexicanos”.

Estableció que en tanto la derecha promueve más de lo mismo y la izquierda pasa súbitamente del radicalismo delirante a la “república amorosa”, el PRI, con Enrique Peña Nieto, está del lado del humanismo, de la calidad de vida, de quienes empujan el carro del progreso, de los que tienen la experiencia y la mejor oferta para hombres y mujeres.

SOMOS LíDERES EN POBREZA

En su discurso en la ceremonia conmemorativa del 83 aniversario del PRI, el dirigente nacional aseguró que el régimen de derecha se ha limitado a mantenerlos equilibrios macroeconómicos, y que en la actual década hemos tenido las tasas de crecimiento más bajas en los últimos 70 años.

Además, el desempleo arroja a miles de mexicanos a la economí­a informal, frustra las expectativas de los jóvenes, y vergonzosamente “tenemos los peores í­ndices de comportamiento económico en el continente”.

Somos lí­deres en pobreza, y mientras paí­ses como Brasil, Panamá, Perú, Uruguay, Chile, Paraguay y Argentina lograron disminuirla, México fue el único paí­s latinoamericano en el que la pobreza aumentó.

El lí­der del PRI destacó que la inversión pública en infraestructura ha caí­do drásticamente, y mientras antes en México se construí­an colosales obras “hoy el gobierno gasta cientos de millones de pesos en un monumento a la corrupción, que ofende la memoria de los padres de la Independencia y atenta contra la estética del Paseo de la Reforma en la capital de la República”.

No es extraño entonces que el PRI se haya venido recuperando electoralmente durante los últimos años, pese a las alianzas opositoras que se produjeron en algunos estados, agregó.

EL GOBIERNO FEDERAL HA EMPOBRECIDO LA POLíTICA

El problema, añadió, es que el Gobierno actual ha empobrecido la polí­tica y ha centrado su argumentación casi exclusivamente en los temas de delincuencia organizada, “acciones que no terminan de debilitar a las bandas criminales pero sí­ producen bajas entre civiles inocentes”.

El Poder Ejecutivo Federal reduce su óptica a la represión armada, mientras que el resto de la agenda del paí­s se ha postergado.

La hambruna que padecieron los tarahumaras hace unas semanas exhibió públicamente la ausencia de una auténtica polí­tica social. Los marginados no están en la mira del gobierno de la derecha, y así­ lo muestra la extensión de las colonias proletarias sin servicios y sin esperanza, “donde el delito para quien lo comete y quien lo sufre es la única opción al alcance de la mano”.

El Gobierno Federal dice que tiene voluntad para combatir al crimen organizado, pero obtiene resultados contrarios a lo que proclama, por lo que la descomposición social del paí­s es preocupante, subrayó el dirigente nacional del PRI.

En vez de convocar consensos para combatir a los criminales, las autoridades se esmeran en partidizar el tema, lo utilizan como instrumento para descalificar a otras fuerzas polí­ticas o para denostar a los otros niveles de gobierno, indicó.

Pedro Joaquí­n Coldwell señaló que en tanto hoy se destina más presupuesto que nunca a la seguridad pública, se ha triplicado la incidencia delictiva. El crimen organizado nutrido por el narcotráfico se ha expandido por amplias regiones del territorio nacional y amenaza con penetrar las instituciones del Estado.

Mencionó que hoy que las obsesiones electorales han contaminado la lucha contra el flagelo de la delincuencia, el 62 por ciento de la población del paí­s percibe que vive un entorno inseguro, un 40 por ciento ha dejado de salir de noche, y los jóvenes de los 14 a los 21 años de edad se involucran en el 78 por ciento de los delitos cometidos.

Precisó que se ha insistido en que la descomposición social que azota a México se caracteriza por el creciente desempleo, la rampante desigualdad, el crecimiento de la pobreza, la expansión incontrolada del crimen, y todo eso es cierto, pero no se ha dicho que uno de sus rasgos fundamentales es la mediocre dirección polí­tica.

ES EL MOMENTO DEL CAMBIO DE ESTAFETA

Ante este escenario, el dirigente nacional del PRI resaltó que la crisis se resolverá modificando su vértice polí­tico: “si colocamos a la cabeza del gobierno y del Estado a un dirigente capaz de conducirnos como nación, como el enorme paí­s que somos, integrado por diferentes regiones y pueblos, y por millones de individuos diferenciados. La solución comienza por escoger a un lí­der y por establecer el imperio de nuevas polí­ticas públicas de contenido económico y social”.

Es el momento del cambio de estafeta, es ya el tiempo de que volvamos a entonar el himno a la vida y no de promover polí­ticas de muerte, afirmó.

Pedro Joaquí­n Coldwell dijo que Peña Nieto se ha ido perfilando como el lí­der de una nueva generación de mexicanos y mostró su capacidad de conducción popular en el Estado de México: multiplicó los empleos y las inversiones productivas, la infraestructura, la oferta educativa, la calidad de vida y mereció el reconocimiento a su labor por medio de una abultada votación para el candidato que lo siguió en el cargo del Gobierno del Estado.

Agregó que, con frecuencia, en la historia se presentan saltos generacionales e individuos de la población más joven asumen el poder. “Eso mismo va a ocurrir en México ahora con Enrique Peña Nieto; con él llegará a los cargos directivos de la nación una nueva generación dispuesta a emprender una profunda renovación del paí­s”.

Para avanzar, mencionó, requerimos abatir el pervertido sistema educativo, en el que los niños y los jóvenes son engañados con un simulacro de educación.

“La pobreza no se vence con dádivas y subsidios, sino con empleos permanentes y bien remunerados, con una efectiva y sustentable seguridad social”.

El presidente del PRI destacó que hay tarea por delante, pues no sólo se trata de vencer dificultades polí­ticas y materiales, “tenemos que volver a sembrar la mí­stica de que éste es un paí­s poderoso, capaz de superar las adversidades, volver a tener fe en nosotros mismos y en nuestras potencialidades”.

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