CARTA AL NUEVO RECTOR DE LA UAZ

Referente periodí­stico…

 Por Gerardo DE íVILA (*)

 Con problemas estructurales algo complejos, con una universidad que ha logrado superar algunas vicisitudes, con la necesidad irrenunciable de mejorar la calidad educativa, con el reto de instaurar modernos mecanismos de transparencia y, con el desafí­o de construir una nueva universidad dentro de la que ya existe, asumió su rectorado Armando Silva Cháirez. Nuevos paradigmas le esperan ya.

No pierda de vista que la voz de un rector en una sociedad cuenta, es respetada y tomada en cuenta. Su responsabilidad se vuelve mayúscula.

Reza un refrán popular: “no hay fecha que no se cumpla, ni deuda que no se pague”: la fecha llegó y también la ahora de cumplir los compromisos asumidos. Para ello, el nuevo rector, requerirá, irremediablemente de los mejores hombres y mujeres universitarias, capaces de llevar a la UAZ a buen puerto, en tiempos difí­ciles y de competitividad académica y laboral.

Sin renunciar a la “autonomí­a”, usted rector deberá guardar sana distancia tanto con la Federación como con el Gobierno del Estado, pero no cerrar las puertas para la negociación y el acuerdo tan necesarios. A continuación algunas reflexiones a su consideración, corriendo el riesgo natural de que éstas transiten en el desierto de la indiferencia.

Señor rector:

Como parte de la comunidad universitaria, en mi calidad de estudiante de los -más de 33 mil- que atiende la Universidad Autónoma de Zacatecas, me dirijo a usted como nuevo rector para el perí­odo 2012-2016, con el fin de compartir una serie de reflexiones que nos ocupan y preocupan. Todas del dominio público.

Desde luego, deseamos éxito en su encomienda, bajo el argumento de que si le va bien a usted en su responsabilidad, -de la mano de los universitarios, hombres y mujeres- le va bien a la universidad que tanto respetamos. Desde ahora el tiempo es valioso para la solución y consolidación de lo que ocurre al interior de la UAZ.

Las siguientes lí­neas tienen como propósito fundamental plantear la universidad pública que queremos en Zacatecas, luego de las experiencias sorteadas, muy en especial, por las últimas tres administraciones que encabezaron los ex rectores Rogelio Cárdenas Hernández, Alfredo Femat Bañuelos y ahora Francisco Javier Domí­nguez Garay.

De manera mayoritaria, la comunidad universitaria le dio el voto en las elecciones pasadas, por tanto, su triunfo es legí­timo, tan legí­timo es, que tomó ya protesta como nuevo rector de la máxima casa de estudios.

La comunidad estudiantil, administrativa, trabajadora, académica y cientí­fica de la UAZ, determinó que usted representaba la mejor opción y no Alfredo Salazar de Santiago. Ahora, hay que demostrarle a toda esa gente que no se equivocó y sólo hay una forma: dar resultados a corto, mediano y largo plazo. No hay otra ví­a.

Represento a la generación de universitarios que creció bajo una universidad en recurrentes problemas, que incluso se alejó de la misma sociedad. Por fortuna, se rectificó a muy tiempo, de lo contrario, ni este servidor hubiera podido seguir estudiando, ni usted fuera rector en este momento. Vino pues el rescate.

Y aunque el concepto de “autonomí­a” se ha perdido desde años atrás, es un buen momento y pretexto para recuperarla. No hay necesidad de pelearse con nadie, con ninguna autoridad, sólo recuperar los preceptos que se dieron en 1968, año en que el Instituto de Ciencias pasó a ser Universidad Autónoma de Zacatecas.

Señor rector, si usted es capaz de construir relaciones importantes con la SHycP y la SEP, en principio, aglutinar a las y los universitarios, la noble institución puede mirar hacia la nueva universidad. La capacidad de los universitarios está a la altura de cualquier otra institución de educación superior.

En suma, si bien los poco más de mil millones de pesos que recibe la UAZ como presupuesto anual no corresponden a la realidad ni a la matrí­cula que atiende la universidad, la gestión se vuelve una prioridad en la agenda. Hay que ir por las grandes bolsas con proyectos viables y programas acreditados.

A poner cuidado:

No está a discusión que la administración saliente hizo cosas importantes, resolvió problemas de antaño, pero hay otros pendientes que corresponde ya al naciente rectorado atender y resolver. Son más o menos los siguientes:

a) El orden financiero en la UAZ debe ser sigilosamente cuidado.

b) Las jubilaciones y pensiones requieren atención seria e inmediata.

c) La acreditación y reconocimiento de los programas deben ser una prioridad.

d) La calidad educativa es impostergable. En cuatro años se puede fortalecer.

e) No debe haber más descuidos en la deuda con el ISSSTE, SHyCP y el SAR.

f) La rectorí­a debe replantear su relación con los sindicatos: SPAUAZ-STUAZ.

g) La infraestructura universitaria en las unidades académicas requiere atención.

h) Deben implementarse modernos mecanismos de transparencia en el uso de los recursos públicos. La rendición de cuentas se vuelve impostergable.

i) El programa de becas para estudiantes y profesores tiene que ser revisado.

j) La relación con proveedores y acreedores debe ser clara.

k) La buena relación institucional con el Estado y la Federación es fundamental. Colaboración sí­, pero nunca sumisión.

Así­ las cosas, los problemas estructurales históricos de la Universidad Autónoma de Zacatecas no pueden poner más en jaque a la institución, si son atendidos de manera eficaz y gradual, se puede aspirar hacia una nueva universidad, la que exigen los tiempos y la sociedad.

Corresponderá a la comunidad universitaria y a la sociedad juzgar lo hecho por el ex rector Francisco Javier Domí­nguez Garay. La percepción es que hizo las cosas bien, aunque como todos deja pendientes por resolver.

La UAZ no inicia ni acaba hoy, pero si es importante definir el rumbo que tomará por los próximos cuatro años o más. Usted tiene la palabra rector. Como parte de la comunidad universitaria estaré atento.

Para el anecdotario:

1) El sábado 8, en el marco del 476 aniversario de la ciudad, Miguel Alonso Reyes informará a Zacatecas sobre el estado que guarda la administración a su cargo. Hay la percepción popular de que persisten más las dudas que las respuestas en los problemas estructurales que aquejan al Estado. Dos años es poco tiempo para dar resultados tangibles. Por lo pronto, más allá de lo que se informe, el discurso de culpar al gobierno anterior ya es insostenible. El jefe del Ejecutivo lo sabe.

* Le quedan cuatro años al gobernador para mostrarse.

2) Hay voces que comienzan a surgir, que el gobernador de Zacatecas terminará en el gabinete de Enrique Peña Nieto. Bajo ese supuesto, para cuando termine Miguel Alonso su mandato, al aún presidente electo le quedarán sólo dos años de gobierno. Hasta lo que conocemos el mandatario estatal ha dicho que terminará su administración y eso será en el 2016.

* A menos de que el jefe del Ejecutivo estatal se vaya antes.

3) Aunque el presidente electo pidió no hacer “futurismo”, reacciones de todo tipo provocó la designación del -equipo de transición- del presidente electo Enrique Peña Nieto. Por supuesto, no extrañó ver al frente tanto a Luis Videgaray como a Miguel íngel Osorio Chong. Sin que requiera mayor atención llamó la atención los nombres de Rosario Robles, Marí­a de los ángeles Fromow y Roberto Campa Cifrián, entre algunos otros. Por cierto, ni Fox ni Manuel Espino se vieron

* Evidentemente, muchos no quedarán en el gabinete legal ni ampliado.

Es mi opinión.

(*) Periodista.

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