EL OTRO 2 DE OCTUBRE

Referente periodí­stico…

Por Gerardo DE íVILA (*)

Apesar de lo trillado de la frase: “2 de octubre no se olvida”, de la distorsión que hay hoy del movimiento estudiantil del 68, de los mitos y la nostalgia, el pasado martes, miles de jóvenes y adultos marcharon por las ciudades principales del paí­s para recordar los 44 años de la matanza de estudiantes en Tlatelolco.

1968, fue el año de los Juegos Olí­mpicos en México en su edición XIX, por cierto, uno de los pretextos que utilizó el gobierno federal para matar y desaparecer a un grupo de estudiantes, lí­deres e intelectuales ávidos de un cambio. Cambio que se frustró por la irracionalidad de una clase polí­tica ya en decadencia, autoritaria y totalitaria.

Por esa matanza y desaparición de mexicanos, -hasta la fecha el número exacto de ví­ctimas no se conoce-, un presidente se sintió orgulloso: Gustavo Dí­az Ordaz. ¿A 44 años de la tragedia nacional qué ha pasado? ¿El Estado mexicano continúa siendo el mismo? ¿Sirvió para algo la matanza? ¿Por qué se utilizó la violencia?

No faltamos a la palabra cuando decimos que el Movimiento Estudiantil de 1968, fue sin duda, uno de los episodios más vergonzosos en la rica historia mexicana. 44 años después, las preguntas siguen imperando sobre las respuestas. No hay un pedazo de tierra en México para que el gobierno represor esconda la cabeza.

¿Qué ha cambiado de aquel entonces a la fecha? ¿Dónde están los protagonistas? ¿Valió la pena aquella protesta de estudiantes? ¿Fue legí­tima la lucha de quiénes se manifestaron? El otro 2 de octubre, el del México moderno tampoco encuentra una respuesta que convenza.  Vendrán otros más, pero no las explicaciones.

Esta entrega no es para recordar aquellos que fueron masacrados por el gobierno priista de Dí­az Ordaz, tampoco para elogiar a quienes golpeados y todo han vivido para contarla. Aunque con algunas distorsiones, pero quienes han escrito sobre el 68 lo han hecho de manera clara y puntual. Para qué abundar.

¿En verdad no se ha olvidado?

Más allá de los personajes que aún viven, todos bajo las secuelas de la matanza y la persecución, la realidad polí­tica, económica, social y cultural en México parece no haber cambiado, el modelo económico somete a la mayorí­a de los mexicanos, la falta de oportunidad persiste, la ideologí­a se mantiene pero sólo en el recuerdo.

¿Cómo entender el otro 2 de octubre, el de ahora? ¿Cómo explicar el México real? ¿Cómo decirle a las nuevas generaciones la falta de compromiso por cambiar el estado de cosas? Nos parece, que a 44 años del Movimiento Estudiantil del 68, es un buen momento para recordar, pero también para contribuir al cambio.

Resulta pertinente, ubicarnos como nación dónde estamos parados a 44 años de la tragedia. No basta salir a las calles y gritar consignas, no basta recordar esa tragedia que enlutó a México, sino asumimos una posición crí­tica frente a un paí­s fragmentado por un modelo neoliberal voraz.

El movimiento del 68, aunque distorsionado y todo por las nuevas generaciones yace en la otra historia de México: la de las luchas sangrientas. ¿Pero qué hemos hecho quiénes no vivimos ese momento? ¿Sólo con recordarlo cumplimos? ¿Qué nos ha dejado el 68? ¿Se volverá a repetir la historia?

Sobre los acontecimiento del 68 pues, se ha escrito mucho, de los hombres y las mujeres que con orgullo mal entendido mandó matar o desaparecer un gobierno miope e insensible. ¿Pero en el nuevo milenio hacia dónde vamos? Simplemente, la enseñanza del movimiento nos debe servir para dar la lucha en la batalla de las ideas. Sólo así­ cambiará el estado de cosas. Hay otras variables a considerar.

La realidad es que, Tlatelolco sigue de pie, recordando a sus muertos mientras el  1 de diciembre, el PRI regresa al poder. ¿Cuál será ahora el discurso de Enrique Peña Nieto frente a la historia y la matanza del 68, donde un ex presidente de su partido mandó acribillar a muchos y desaparecer a cientos?

Para qué abundar, todo se ha dicho sobre el 68, la historia oficial dista mucho de lo que pasó el 2 de octubre. Es necesario, que el 2 de octubre, el del México de hoy, no se repita como el de hace 4 décadas. Ciertamente el paí­s ha cambiado y la sociedad, lamentablemente no como quisiéramos, la realidad es que seguimos en el subdesarrollo y ahí­ nos vamos a quedar por un buen tiempo.

Para el anecdotario:

1) Los católicos andan contentos y con fe. Muy legitimo. Desde el pasado martes, la Diócesis de Zacatecas, que la conforman -35 de los 58 municipios- tiene nuevo Obispo. Se trata de Sigifredo Noriega Barceló. Las primeras impresiones que ha causado el jerarca de la iglesia, entre otras, es que es un hombre informado y abierto, que ha dejado huella a su paso en otras Diócesis. En su primera homilí­a habló fuerte y de todo: polí­tica, religión, migrantes, poder, gobierno, inseguridad, empleo, sociedad, fe y la familia. Estaremos atentos a su trabajo en lo posible.

* Una frase del obispo: “La gente no debe esperar que el gobierno resuelva todo”.

2) No debe extrañar, que el proceso electoral de 2013 adelante sus tiempos como luego ocurre. Por lo pronto, vemos a varios “aspirinos” adelantados en Zacatecas, Fresnillo y Guadalupe. Suenan nombres y hombres que están perfilados para un cargo de elección popular: pretenden ser diputados o presidentes municipales. De aquí­ a diciembre habrá mucho ruido y pocas nueces, pero en enero se desatará la jaurí­a.

* En breve, vendrán las renuncias, solicitud de licencias y traiciones… Al tiempo.

3) Se viene la discusión del Presupuesto de Egresos para el 2013, y si la bancada de diputados federales y senadores de la República no van juntos a la discusión y el debate, el gobernador Miguel Alonso Reyes, poco o nada podrá hacer. Dicho en otras palabras, si Zacatecas aspira a un nuevo “presupuesto histórico” deben ir juntos a la lucha por la repartición. Por cierto, la prensa da cuenta que el Jefe del Ejecutivo se reunió con algunos legisladores, aunque fue notoria la ausencia de los ex gobernadores Ricardo Monreal ívila y Amalia Dolores Garcí­a Medina, así­ como de David Monreal ívila. Es importante ir en un solo frente sólido para que los grandes tiburones no se lleven todo.

* Suena utópico pero hay que ir unidos por más recursos.

4) La semana que entra inicia la “pasarela” de funcionarios en la LX Legislatura del Estado. Un ejercicio de rendición de cuentas poco eficaz. Al final, no pasa nada de nada, pero de nada. Esto poco parece importarle los “representantes del pueblo”.

* Nos parece que urgen mecanismos más modernos y eficientes.

Es mi opinión.

(*) Periodista

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