CAMINITO DE LA ESCUELA

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Código Político

·         Un millón de niños y Jóvenes desertan

·         Zacatecas, el reto de la educación

·         Acoso, maltrato y deudas educativas

Por: Juan Gómez Hernández

Este lunes inicia el ciclo escolar en el sistema educativo público del país y con ello, el regreso a clases de aproximadamente 25 millones de estudiantes del nivel básico que se sumarán a los casi 7.5 millones de jóvenes del nivel medio y superior que iniciaron clases hace dos semanas.

En Zacatecas regresarán a clases 350 mil 583 alumnos de nivel básico y normal este lunes, lo que nos hace reflexionar por un lado el potencial estudiantil que tiene el estado, pero también las debilidades que ofrece nuestro sistema educativo público.

El tema educativo es sin duda uno de los más preocupantes en el país y por supuesto Zacatecas no es la excepción, puesto que muchos de sus lastres que por décadas han impedido el avance y el desarrollo de México, prevalecen hoy día.

El analfabetismo es uno de los lastres que pesan sobre el desarrollo integral de México y Zacatecas, pues es un fenómeno que no se ha podido erradicar, pese a los programas y recursos que se canalizan.

En 1910 el 70 por ciento de los mexicanos era analfabeta, época en la que existían siete millones y medio, en tanto que al 2013 prevalecen casi seis millones de iletrados.

En entrevista con el diario Milenio de la ciudad de México el investigador Hugo Casanova Cardiel, del Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que “ahora hay más analfabetas en el país que hace poco más de diez años. Las variaciones son mínimas pero preocupantes; por ejemplo, en 2000-2005 teníamos cinco millones 742 mil, y cinco millones 747 mil, respectivamente. En 2010 sumaban cinco millones 948 mil”. (http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/4b24a298a1edb8957300232dce12bba9)

El investigador señala en el mencionado diario que en 1895 la proporción absoluta de iletrados era de ocho millones y medio; en 1900, de siete millones y medio; en 2010, de seis millones.

En este contexto señala que a finales del siglo XIX representaba el 80 por ciento de la población total, y ahora, los seis millones representan 7.6 por ciento. En 2000 había cerca de 56 millones de  mexicanos alfabetizados, ahora existen alrededor de 72 millones.

El tema de la alfabetización que tanto preocupó a José Vasconcelos y que con otros intelectuales inició una cruzada por la alfabetización en nuestro país, aún no concluye pero además, la perspectiva es desconsoladora.

En Zacatecas el tema no es alentador puesto que el 5.9 por ciento de nuestra población estatal de 15 años y más no saben leer ni escribir, lo que significa que de cada 100 zacatecanos seis son analfabetas, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Los mexicanos nos hemos acostumbrado a ese conformismo y a vivir con esa realidad. Es por ello que este tipo de deficiencias gubernamentales las pasamos por alto, las damos como una realidad ancestral con la que hay que convivir, pero no es así, puesto que constituye una debilidad del Estado y una muestra de la incapacidad gubernamental para superar este atraso.

Al problema del analfabetismo habría que sumarle tantos otros que laceran a nuestro sistema educativo, pero que evidencian la incapacidad del Estado y de las autoridades educativas para generar las bases del desarrollo integral de los mexicanos y mexicanas.

En este esquema se incorpora otra problemática como el de la reprobación y la deserción que, lamentablemente, es tan preocupante como el analfabetismo.

En México más de un millón de niños y jóvenes de primaria, secundaria y bachillerato abandonan las aulas cada año, debido a la migración y a la pobreza fundamentalmente, lo que aunado a los índices de reprobación generan pérdidas que oscilan en los 18 mil 599 millones de pesos (El Universal, 18 de agosto de 2013)

En Zacatecas por ejemplo el Secretario de Educación del gobierno del estado ha dado a conocer que la deserción y la reprobación en el nivel bachillerato es uno de los fenómenos que más preocupa a las autoridades estatales.

Pero el nivel de secundaria no escapa a esta realidad, puesto que en reciente entrevista con distintos medios de comunicación, Renato Rodríguez, director general de los Colegios de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Zacatecas, dio a conocer que la deserción en este nivel educativo es del 40 por ciento, puesto que de cada 100 alumnos que ingresan, 40 desertan.

En cuanto a la reprobación Antonio Jacobo de Luna, Subsecretario de Planeación y apoyo a la Educación dio a conocer recientemente que cada fin de ciclo escolar se estima del total de la población estudiantil de secundaria que es de 26 mil jóvenes, el quince por ciento reprueba materias.

Aunque no hay cifras exactas el año pasado reprobaron 3,500 alumnos en el último año de su instrucción secundaria.

Por otro lado el tema del sindicalismo, de las movilizaciones, maltrato, discriminación e ineficacia educativa, se suma a las cuotas “voluntarias” que deben pagar padres de familia y que en el marco de la reforma educativa se pretende que sean obligatorias, lo que relevaría a las autoridades educativas del mantenimiento y ampliación de la infraestructura escolar.

Asimismo estas deficiencias que hoy vemos plasmadas en libros de texto gratuito de Primero y Sexto año de Primaria costaron más de 166 millones de pesos, de acuerdo a la Comisión Nacional del Libro de Texto Gratuito, pero los que se entregaron para este ciclo escolar, están colmados de faltas de ortografías.

En Zacatecas nuestra realidad es lacerante pues había que sumar también el rezago en financiamiento educativo que supera los 1,800 millones de pesos, la falta de espacios para los cientos de egresados de las diferentes escuelas  normales del estado y además, las deudas que hoy suman 818 millones de pesos en la Universidad Autónoma de Zacatecas, y que está en proceso de una condonación ante las autoridades federales de Hacienda y del Issste.

Pese a todo, bienvenidos a la escuela.

 

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