Carlos Vega Villalba: legado de valores en la niñez y juventud de Zacatecas

Staff / MIRADOR

Zacatecas, Zac.- Admirado y recordado es Carlos Vega Villalba, Don Carlitos, como cariñosamente le llamaban sus discípulos. Dejó en Zacatecas todo un legado de formación humana y deportiva en numerosas generaciones de zacatecanos, a quienes compartió y fomentó el amor y la pasión por el deporte, pero sobre todo, por el futbol.

A propósito del reciente aniversario luctuoso de Don Carlos Vega Villalba, entrevistamos a su hijo Carlos Vega Jr, quien de manera muy cordial, nos recibió en su hogar, que compartía con sus padres.

En una plática muy cordial, cuyo fondo estuvo enmarcado con música de Frank Sinatra, ídolo de Don Carlitos, su hijo nos habló de la vida de su padre, en ocasiones enjugándose las lágrimas, otras con una gran sonrisa en los labios tras recordar las travesuras que de pequeño lo hacían reir.

Presentamos una reseña de buena parte de su vida, de su familia, de su obra y la herencia de valores que dejó a través del deporte a muchas generaciones de zacatecanos, vista desde los ojos de su hijo, quien de diversas formas, le manifiesta su amor y admiración.

El futbol, su razón de ser desde niño

Carlos Vega hijo platica que a su padre desde niño le gustó mucho el futbol. “A pesar de que no era huérfano vivía en casa de unos tíos maternos, junto con su madre y su hermano mayor. Poco tiempo después fue ingresado a un internado público, un hospicio en la Ciudad de México. Ahí fue donde le nació el gusto por el fútbol antes que otra cosa, el estudio o cualquier otra cosa, siempre fue el futbol”.

“A él le tocó ir al internado como a los 6 o 7 años y a su hermano que era un poquito más grande, como 2 años más grande que él. Los dos estaban internados, salían a ver a su mamá los fines de semana pero en ocasiones, en lugar de irse a ver a su mamá, a mi abuela, se iban a los partidos de fútbol”, mencionó

Agregó que con el paso del tiempo “él se rozó mucho con la gente del Necaxa y como hermanos, se iban a los entrenamientos de ellos. México todavía estaba muy diferente de lo que es ahora, con mucho menos población y jugar con ellos era su ilusión”.

Su trabajo de bracero en los Estados Unidos

En su relato, Carlos Vega obvió parte de la juventud de Don Carlitos, y mencionó que como no siempre se dan las cosas, porque hay situaciones difíciles que se presentan, se remitiría ya a la vida de casados de sus padres, “en una ocasión ya casado con mi mamá, se fue a Estados Unidos de bracero, aunque en aquel tiempo no era nada más pasarse de mojado, sino que había facilidades para llegar, porque había convenio de, te contratas y vas y trabajas”.

Comentó que su padre trabajó de bracero durante tres temporadas “y en una de las ocasiones que estuvo allá, retomó la cosa del fútbol y como allá casi no se practicaba el fútbol en aquel tiempo,ahora ya un poco más, hacer equipos de fútbol era algo así como muy novedoso entre aquella gente”.

Durante sus estancias en Anaheim y Orange, California, por su dominio del futbol, Don Carlos Vega no solamente fue invitado a jugar en un equipo, sino que también a organizar y dirigir al equipo. Tal vez esa fue la primera vez que tuvo la responsabilidad de conducir a un equipo.

En Estados Unidos no progreso mucho en el tema del futbol, porque era raro hasta conseguir un balón de fútbol. “Yo me acuerdo que cuando vino de Estados Unidos, yo le pedía que me trajera un balón y me trajo uno de básquetbol porque allá no se conseguían los de fútbol”.

Regreso a Zacatecas; semillero de jugadores y equipos

Cuando regresó de Estados Unidos, recordó, ya tenía como 30 o 32 años de edad, por lo que ya se le había pasado el tiempo para ser jugador. En ese preciso momento inició el semillero de jugadores entrenados por Don Carlitos. “Aquí se encontró con muchachos con muchas facultades en la calle del Ángel, ahí estaba la escuela Enrique Estrada, atrás de la escuela había un corralón, era como un campito de fútbol. De ahí salió muchísima gente con muchas facultades para el fútbol, de ahí hicieron equipos, y creo le empezó a salir el gusanito por dirigirlos”.

Ya casado y con dos hijos, comenzó al formar un equipo de fútbol que se llamaba Los Latinos, después John Deere. “Fue cuando le empezó a salir el gusto por entrenar y dirigir equipos de fútbol. El primer equipo se llamaba Latinos, eran puros muchachos del rumbo de la calle del Ángel, del Patrocinio para un lado, Victoria y Ledesma para otro. Yo creo que todo el centro, frecuentaba el campito que estaba en la escuela Enrique Estrada y en ese tiempo se usaba que los equipos que destacaban aquí, eran de gente mayor, de personas de 25 años 28 años de edad”.

Comentó que en aquellos tiempos, la novedad era que él empezó a hacer equipos “con muchachos muy pequeños, muy chicos, muy jóvenes. Y con esos equipos empezó a ganarle a todos los de gente mayor, con muchachos muy jovencitos, a quienes empezó a llevarlos a torneos estatales y nacionales.

Sin apoyo en sus primeros campeonatos

Don Carlos, sin apoyo alguno llevó a competir a sus primeros equipos a niveles estatal y nacional. “Llevaba a los equipos representativos de Zacatecas sin apoyo de nadie, se iba a la buena de Dios, consiguiendo patrocinios. Tanto para ‘la papa del camino’, como para hospedaje; a veces se hospedaban en los cuarteles militares”, explicó su hijo, quien señaló que así fue durante mucho tiempo, pero siempre, con el afán de que Zacatecas fuera bien representado.

Refirió que durante mucho tiempo, cada vez más jóvenes se le acercaban y le pedían formar parte de su equipo base, él seguía trabajando y entrenándolos con mucha pasión. “Se juntaban los nuevos y esperaban como su turno, así fue trabajando y llegó a tener muchísima gente, siempre haciédolo por amor al arte”.

Su ingreso al IMSS

Luego de varios años de ir solo en el camino de la preparación de niños y jóvenes zacatecanos amantes del futbol, ya entre los años 1975 y 1980, autoridades del Instituto Mexicano del Seguro Social valoraron su trabajo y decidieron invitarlo .”Eso ya viene siendo como entre el 75 y el 80 y estuvo yendo a entrenar y a las competencias 11 años sin sueldo. El seguro social sólo se encargaba de hospedaje y alimento”, dijo Carlos hijo.

Mencionó que así pasaron varios años “hasta que finalmente se le hizo un poquito de justicia y las cosas ya como que mejoraron. Ya las salidas al fútbol no eran a la buena de Dios, mi padre ya iba con sus viáticos”.

Formó hasta 12 equipos simultáneamente; sus preferidos, los niños

Don Carlos llegó a entrenar simultáneamente hasta 12 equipos, desde niños hasta adolescentes y mayores, sus preferidos siempre fueron los niños, ya que, según comentó su hijo, ya cuando crecían “los muchachos, a veces, cuando empiezan a ser adolescentes y a convertirse en adultos se hacen un poquito soberbios, se creen que lo que está pasando es por méritos propios, entonces mi papá empezó a batallar mucho con los muchachos grandes, con los equipos mayores, por eso prefirió y decidió después de un tiempo, entrenar solo a niños.

“En el sentido de que a veces los muchachos no iban a jugar empezó a atender a niños más pequeños, eso fue realmente lo que lo hizo hacerse al lado de los niños, decía ‘no pues con los niños no hay esa soberbia y no hay ese tipo de conductas’, entonces empezó a entrenar a niños, a veces tenía hasta 12 equipos de niños en las diferentes categorías. Tenía dos en la dientes de leche, dos en la zorros, dos o tres en asqueles, pero ya de juveniles o mayores, de esos ya no”.

Decía que los niños de 4 años eran sus preferidos, “porque era mejor enseñarlos desde pequeños, era mejor que fueran desde 4 años o de 4 en adelante pero que no le tuvieron miedo al pelotazo, y es que cuando los llevaban, los niños a veces le pegaban para atrás y cosas así, los tenía que enseñar desde la nada y era muy malitos y las primeras veces que les tocaba jugar perdían”.

Debido a esta situación, continuó, “los padres se desesperaban, les decía que así eran los primeros días, pero en cuanto empezaban a agarrar el modo, al ratito no había quién les ganara, y unos niños tímidos, con el entrenamiento se iban haciendo, iban desarrollando sus facultades. Entonces se fue encariñando más por los niños, porque el juvenil le empezaba a costar trabajo y a los mayores ya no los atendía, a pesar de que ellos siempre son los que más lucen”.

Del semillero de Carlos Vega Villalba, jugadores de la Ola Naranja

“A varios jugadores de la Ola Naranja y muchos otros que llegaron a destacar, mi papá los formó”, aseguró Carlos hijo. “Del semillero de muchachos pequeñitos que entrenaba mi papá, la gente que notaba que eran muy buenos, pero ya cuando los ven buenos, piensan que es fácil. La gente era escogida de los equipos de mi papá, la mayor parte de los muchachos que formaban los equipos grandes como La Ola Naranja y todos esos, eran gente de mi papá”.

El portero Lupe Martínez es un ejemplo. “Él de chiquito empezó con mi papá, ya después cuando era grande, se le notaban las facultades enormes que tenía y lo jalaron a la Ola Naranja. A los que hicieron la Ola Naranja les fue bien, porque el semillero lo tenían con los muchachos que formó mi papá. Prácticamente todo el equipo de la Ola Naranja eran de mi papá, era raros, dos o tres, que no habían sido que no habían salido de equipos de mi papá”.

“Carlos Llamas, que también había sido discípulo de mi papá empezó a notar que tenía muchos prospectos y le dio por hacer un equipo, el Ola Naranja e invitarlos a campeonatos importantes, lo que no tenía mi papá, porque no tenía forma de andarse moviendo en niveles que no fueran aquí en Zacatecas” relató.

Consideró que el mejor momento de la Ola Naranja fue en 1977 “desde el 75 fueron jalando a los muchachos, pero la parte más importante fue en el 77; después hicieron otro que llamaron La Toma de Zacatecas, también llegaron a semifinales en los torneos de los barrios que organizaban los equipos de El Heraldo de México, pero toda esa gente era del semillero de mi papá”.

Y expresó que “mi papá no se molestaba ni nada, al contrario si él no les podía dar la proyección que tenían allá, era feliz que la tuvieran, aunque no fuera él. Era feliz verlos destacar”.

Lo que se siembra se cosecha, llegan los reconocimientos

Carlos Vega Villalba fue objeto de múltiples homenajes y reconocimientos, por fortuna, todos en vida. “Es lo que les digo, se van sembrando cosas, después de todas aquellas penurias empiezan a rendir los frutos”, refirió su hijo.

Todos los gobernadores, desde Genaro Borrego hasta Alejandro Tello, exaltaron, de una u otra manera, el trabajo y el legado de Carlos Vega Villalba. “Recuerdo que Ricardo Monreal tuvo a bien reconocerlo y frecuentemente hacerle homenajes, como lo veían que ya se iba haciendo grande, se sentía como que en cualquier momento nos va a faltar y preferimos todos hacerle un homenaje en vida. Eso empezó relativamente pronto porque desde Ricardo Monreal, hasta antes con Arturo Romo Gutiérrez, Genaro Borrego también lo reconoció, él había sido uno de los discípulos de sus equipos y también le dio sus reconocimientos”, continuó.

Carlos Vega Villalba, uno de los 450 personajes más importantes de Zacatecas

Don Carlos Vega fue invitado por el ex gobernador Arturo Romo Gutiérrez a formar parte de los 450 personajes más importantes de Zacatecas, entre los que se encontraba Ramón López Velarde y muchos otros más; esto, durante la conmemoración del 450 aniversario de la Fundación de Zacatecas, cuando se le entregó una medalla conmemorativa.

Añadió que “luego Ricardo Monreal también le entregó su reconocimiento. Amalia García Medina, en los eventos deportivos, en las inauguraciones de eventos relacionados con el deporte lo invitaba a que fuera su representante, cuando ella no podía acudir, recibió un montón de reconocimientos, todo ello pensado para hacerlo en vida. Con Miguel Alonso cada año le daban un reconocimiento, y no se diga ahora, con Alejandro Tello, él siempre estaba muy al pendiente de mi papá”.

“Se vino una época en que prácticamente recogía el fruto de lo que fue sembrando, y como nunca se apartó del futbol, cuando se jubiló del Seguro Social fue una época un poquito difícil, se desesperaba de estar aquí en la casa y se iba a entrenar con los muchachos que seguía teniendo”.

Regresa al servicio público, siempre en lo que más amó, el futbol

El heredero de Don Carlos Vega, ingeniero civil de profesión, evocó cómo “en una de esas salidas a los entrenamientos con sus muchachos, que eran en el Incufidez, Luis Maldonado, que era el director, le ofreció que trabajara ahí, aunque ya estuviera jubilado, porque ya estaba jubilado en el Seguro y lo invitaron a trabajar en el Incufidez y ahí encontró otra vez la posibilidad de hacer las cosas que le gustaban”. Ahí laboró durante 12 años más “y nunca dejamos de pensar en hacerle sus homenajes, siempre pensando en hacerlo en esos momentos, en vida”.

Nombrar al estadio de futbol Carlos Vega Villalba, su mejor reconocimiento

Carlos Vega Jr. aseguró que su padre disfrutaba mucho sus homenajes y sus reconocimientos, “pero el más sobresaliente, el que más disfrutó, fue cuando le pusieron su nombre al estadio. Lo disfruto bastante, en ese tiempo ya no se podía desplazar muy bien y el gobernador Alejandro Tello mandó un vehículo especial y lo llevaron al evento y estuvo muy contento”.

Su decisión de dejar de trabajar nos tomó desprevenidos

Por sus problemas de salud, Don Carlitos Vega decidió dejar de ir a trabajar, a los 90 años, dos antes de morir. “A todos nos tomó desprevenidos, porque él no quería dejar de ir a trabajar, el día que se decidió fue muy de pronto y mi sobrino, que era el que lo recogía, con su celular tomó el último día que Don Carlos fue a trabajar y así lo subió al Facebook, y empezó la gente, cómo lo van a dejar ir así nomás, qué gobierno ingrato y no sé qué tantas cosas, nada más así dejó de trabajar tantos años y lo van a dejar ir? pero todo eso fue porque nos tomó desprevenidos”.

Ante esas reacciones de muchos zacatecanos, recordó, el doctor Adolfo Márquez, titular del Incufidez explicó que sí estaban organizando algo, un homenaje, porque,dijo que el gobernador estaba muy interesado en que se le haga un reconocimiento al decidir dejar de trabajar. Sí se le hizo, como a los tres meses, fue un homenaje en el que estuvo en condiciones muy estables y lo disfrutó mucho, fue muy sonado porque invitaron a todos los que quisieran ir de sus ex alumnos, se llenó el Incufidez, fueron como 2 mil o 3 mil gentes”.

“Hubo muchas personas que no pudieron asistir –continuó-, algunos se lamentaban de no haber podido estar, porque hasta fueron representaciones de los tres poderes el Poder Judicial, el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, se hizo muy en grande. Así fue que dejó de ir a trabajar”.

En sus últimos días, Don Carlitos Vega Villalba sufrió mermas importantes en su salud, “padeció principios de Alzheimer, pero siempre fue atendido muy bien por su sobrino y discípulo Jesús Fernández Candelas, el médico internista.

Con orgullo Carlos Vega Jr. aseguró que su padre, Don Carlos Vega Villalba vivió y disfrutó profundamente su pasión por el futbol, hasta los últimos días de su vida. “Su vida fue como un partido de futbol, sus 90 años fueron como los 90 minutos de un partido, murió a los 92, por lo que los dos años fueron como el tiempo de compensación”.

A Don Carlos Vega Villalba le sobreviven su esposa y cuatro hijos. “Ella, sigue siendo una mujer muy fuerte, siempre estuvo muy orgullosa de mi papá. Hoy no extrañamos a mi papá porque él sigue aquí, con nosotros, es raro pero es bonito, reconforta saber que siempre estará entre nosotros, en nuestro corazón”.

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