Zacatecas en su 480 aniversario

Por: Dra. Norma Julieta del Río

Cada 8 de septiembre, Zacatecas vuelve la mirada hacia su historia. En esta fecha de 1546, Juan de Tolosa llegó al cerro que hoy conocemos como La Bufa y comenzó una historia que, casi cinco siglos después, sigue escribiéndose todos los días.

Pero celebrar un aniversario no debería ser solamente recordar una fecha. También tendría que ser una oportunidad para preguntarnos qué significa Zacatecas para México, qué hemos construido desde esta tierra y, sobre todo, qué podemos seguir aportando al país.

Porque Zacatecas es mucho más que una postal de cantera rosa, que sus calles y callejones, que La Bufa o que la imagen de una ciudad minera que forma parte del patrimonio cultural de México. Zacatecas es una entidad que, desde distintos sectores, tiene una importancia que muchas veces no alcanzamos a dimensionar.

Zacatecas mantiene el primer lugar nacional en producción de plata, plomo y zinc, y ocupa el segundo sitio en producción de oro. Tan solo en junio de este año, de acuerdo con cifras del INEGI, se registraron 144 mil 767 kilogramos de plata producidos en la entidad. Son recursos que han formado parte de la historia económica de México y que hoy siguen colocando a nuestro estado como un referente de la minería nacional.

Además nuestro campo tiene una importancia estratégica para la alimentación del país. Somos el principal productor y acopiador de frijol en México y, durante este año, Zacatecas concentró 56.4 por ciento del volumen nacional de frijol acopiado por Alimentación para el Bienestar. Es decir, cuando hablamos de uno de los alimentos fundamentales en la mesa de las familias mexicanas, hablamos también de las manos de miles de mujeres y hombres del campo zacatecano.

Detrás de cada tonelada de mineral, de cada cosecha y de cada producto que sale de nuestro territorio hay historias de esfuerzo. Hay familias que durante generaciones han aprendido a trabajar la tierra; trabajadores que conocen los riesgos y la responsabilidad de la minería; comerciantes, artesanos, investigadores, estudiantes, maestras y maestros, emprendedores y profesionistas que todos los días hacen su parte para que Zacatecas avance.

Pero hablar de Zacatecas también es hablar de su gente. quienes hemos tenido la oportunidad de nacer, crecer o hacer nuestra vida en esta tierra sabemos que hay algo que difícilmente puede medirse con estadísticas y es la nobleza de nuestra gente. Esa disposición para ayudar, para abrir las puertas de la casa, para compartir la mesa, para tender la mano cuando alguien lo necesita.

Somos una tierra de gente trabajadora, generosa y solidaria. Una tierra que ha aprendido a levantarse muchas veces y que, aun frente a las dificultades, conserva una profunda capacidad para mirar hacia adelante.

No podemos negar que Zacatecas enfrenta desafíos. Sería irresponsable hacerlo. Hay problemas que nos duelen, asuntos pendientes que requieren atención y circunstancias que han puesto a prueba a nuestra sociedad. Pero una cosa es reconocer nuestras adversidades y otra muy distinta permitir que ellas definan quiénes somos.

Zacatecas no puede reducirse a sus dificultades. Tampoco debemos permitir que unos cuantos comportamientos negativos borren el esfuerzo de miles de personas que todos los días hacen las cosas bien.

Porque los buenos somos más. Lo vemos en quien abre temprano su negocio, en quien sale al campo antes de que salga el sol, en quien trabaja en una mina, en quien estudia y sueña con quedarse para transformar su comunidad, en quien desde una institución pública procura servir con honestidad, en quien enseña, investiga, emprende o simplemente ayuda a un vecino sin esperar nada a cambio.

Los buenos somos más cuando entendemos que amar a Zacatecas no significa negar sus problemas, sino tener la voluntad de enfrentarlos. No significa pensar que todo está bien, sino creer que podemos estar mejor. Y tampoco significa cerrar los ojos ante lo que nos lastima, sino defender aquello que vale la pena conservar y construir.

Este 8 de septiembre, al celebrar un aniversario más de nuestra fundación, vale la pena mirar a Zacatecas con orgullo, pero también con responsabilidad.

Orgullo por nuestra historia, por nuestra cultura, por nuestras tradiciones y por lo que aportamos a México. Responsabilidad para cuidar nuestro patrimonio, fortalecer nuestras instituciones, generar oportunidades para las nuevas generaciones y construir condiciones para que quienes nacieron aquí puedan encontrar razones para quedarse.

Casi cinco siglos después de aquella llegada a La Bufa, Zacatecas sigue siendo una tierra que tiene mucho que decir y mucho que aportar.

La mejor manera de celebrar nuestro aniversario es  recordar de dónde venimos, reconocer lo que somos y trabajar para que, cuando las próximas generaciones miren hacia atrás, puedan decir con orgullo que también nosotros hicimos nuestra parte. Para muchos de nosotros, Zacatecas es la tierra que llevamos dentro.

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