Científicos mexicanos buscan inversionistas para escalar producción del factor de transferencia

Zacatecas, Zac.- Con leucocitos obtenidos de bancos de sangre certificados, científicos de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) han desarrollado un medicamento denominado Transferon®, conocido también como factor de transferencia, que ayuda al sistema inmune a combatir enfermedades infecciosas, alérgicas, autoinmunes e inmunodeficiencias.

La materia prima para llegar al producto final, un extracto dializable de leucocitos humanos, es obtenida a partir de leucocitos donadores sanos. Gracias a un convenio de colaboración con bancos de sangre en la Ciudad de México, la ENCB puede obtener los hemoderivados. Una vez que se hace la recolección del componente sanguíneo, que dicho sea de paso los leucocitos no se emplean en medicina transfusional, se empieza el proceso en una planta piloto, la cual se encuentra ubicada en el departamento de Inmunología de la ENCB.

Dicha planta ha ido creciendo con el tiempo y hoy día es el único laboratorio para fabricación de hemoderivados orales e inyectables con licencia vigente en el país. A un lado de la planta se encuentra la oficina del investigador Sergio Antonio Estrada Parra, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la inmunología y enfocado sus esfuerzos a la investigación básica, clínica y pionero en el uso de extractos dializables leucocitarios de uso humano. 

“Lo que se hace es romper los leucocitos, luego se hace una especie de colado grueso y lo que se obtiene se purifica y nos quedamos con moléculas por debajo de 10 mil dáltones. Es decir, nos quedan pequeños péptidos, moléculas capaces de incidir sobre el sistema inmunológico y regularlo”, explicó en entrevista la doctora Sonia Mayra Pérez Tapia, actual directora ejecutiva de la UDIIMEB (Unidad de desarrollo, investigación e innovación médica y biotecnológica de la ENCB), la cual se encarga de la fabricación de Transferon ®.

Por su parte, el investigador Estrada Parra, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, explicó la manera en que funciona este medicamento que regula el sistema inmunológico. Dijo que todas las personas tenemos inmunidad innata y adquirida, que es la resistencia o la capacidad de enfrentar ciertas enfermedades. “Lo que Transferon® hace es modular; si nuestro sistema inmunológico está bajo lo sube (pacientes con enfermedades infecciosas), y cuando está alto lo baja (en pacientes con alergias o enfermedades autoinmunes)”. 

El producto, su patente y los estudios clínicos

De acuerdo con Estrada Parra, las observaciones sobre el factor de transferencia fueron postuladas por Sherwood Lawrence en 1954, pero al no haber evidencia científica y una descripción adecuada, se satanizó este producto. “En la ENCB yo empecé a estudiar los extractos de leucocitos o factor de transferencia y gracias a la colaboración de un equipo de trabajo comprometido, hoy sabemos qué contiene, cuánto contiene y para qué sirve el Transferon®”.

El extracto dializable leucocitario, es una mezcla de 400 péptidos perfectamente identificados, que pertenecen a más de 106 proteínas del cuerpo humano. “En el IPN logramos caracterizar el producto y tenemos validado el proceso de fabricación. La patente internacional que tenemos –hasta 2032– es sobre las mejoras al proceso”, narró Pérez Tapia.

La farmacoquímica e inmunóloga experta en el desarrollo de productos biotecnológicos, explicó que este extracto entra en la categoría de medicamento complejo, es decir, el principio activo de Trasnsferon® no presenta una farmacodinamia y una farmacocinética tradicional.

 Además, la monografía del producto se puede consultar en www.farmacopea.org.mx, donde se da constancia que el extracto dializable leucocitario es un hemoderivado. La preparación se realiza a partir de un extracto de leucocitos, sometido a un proceso farmacéutico donde se realizan varios procesos de filtración asegurando la calidad biológica del producto. 

Una vez que se logró caracterizar el producto, entre 2008 y 2010, y la identidad del producto fue clara y precisa, se tiene un ranking de publicación entre 5 o 6 artículos anuales (en revistas farmacéuticas, de procesos, de leucocitos y clínicas) sobre el Transferon. “Actualmente tenemos una producción estandarizada de aproximadamente 600 mil frascos anuales.

Por ello, “el paso que nos gustaría dar es escalar a nivel industrial, conseguir inversión para la producción, pero también para estudios clínicos que demuestren científicamente su beneficio como coadyuvantes en padecimientos como el cáncer”, señaló la investigadora.

Agregó que los estudios de fase tres a los que se ha sometido al factor de transferencia obedecen al financiamiento disponible: enfermedades infecciosas, dermatitis, alergias, asmas, enfermedades de hipersensibilidad, dermatitis atópica.

“Tenemos demostrada la eficacia clínica en esas enfermedades, siempre como adyuvantes al tratamiento. No hay ninguna instancia regulatoria a nivel mundial que haya probado el uso exclusivo de un inmunomodulador, en cualquier terapia, porque es pedirle demasiado al cuerpo. Generalmente cuando un paciente tiene una enfermedad, como las arriba mencionadas, se les da un tratamiento con antibiótico u otros medicamentos más el inmunomodulador, y lo que se ha observado es una recuperación más rápida o disminución de los días de tratamiento”, concluyó Pérez Tapia.

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