ENDEUDAMIENTO RECURRENTE EN LA UAZ

Código Político

  • Rectoría incumplió compromisos con Hacienda y SEP
  • No hay disciplina presupuestal ni orden administrativo
  • ¿La solución es condonar y darle más recursos?

Por Juan Gómez

Por enésima ocasión la Universidad Autónoma de Zacatecas presenta una crisis financiera generada, entre otros factores, por el creciente endeudamiento interno provocado por un desfase en su asignación presupuestal y el alto costo financiero que ha generado su administración central.

Ante la situación que empieza a salirse de control financiero, el rector de la Máxima Casa de Estudios de Zacatecas, Armando Silva Chaires, plantea como única solución viable, un requerimiento de aumento extraordinario del orden de los 400 millones de pesos, para poder salir de la encrucijada financiera que hoy presiona a las arcas universitarias.

En este momento la administración central adeuda a los maestros e investigadores poco más de cien millones de pesos, por concepto de prima de antigüedad y bono vacacional, además de 700 millones de pesos por el incumplimiento de pago al Issste y otros conceptos.

El rector Armando Silva Cháirez ya le puso un calificativo a esta deuda millonaria. Ahora la nueva administración universitaria le llama “deuda estructural” y además “histórica”.

Se le olvida al rector universitario que precisamente la deuda “histórica” fue saldada durante la administración pasada, en la que participaron activamente tanto legisladores federales como la entonces gobernadora Amalia García Medina, y que se logró precisamente mediante un acuerdo firmado ante las autoridades hacendarias y la Secretaría de Educación Pública (SEP), en el que la UAZ se comprometía a no volver a caer en la misma situación y meter orden a las finanzas universitarias.

El rector Armando Silva Cháirez está en verdaderos problemas administrativos porque lo que él llama “deuda histórica y estructural”, tiene su origen en la administración heredada por el doctor Francisco Javier Domínguez Garay, a causa de no respetar los lineamientos y compromisos firmados con la Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Hacienda.

Cabe recordar que durante la administración del entonces rector Alfredo Femat Bañuelos, actual candidato por el Partido del Trabajo, se logró condonar 682 millones de pesos que se debían al Issste, deuda que se contrajo por no pagar las aportaciones obreras y patronales de 1991 a enero de 2003.

Además en el año 2011 bajo el rectorado del doctor Domínguez la Secretaría de Hacienda le condonó a la Universidad un pago por el orden de los 1,056 millones de pesos, en tanto que en mayo de 2012 le condonó también 256 millones de pesos, con lo cual, la Universidad Autónoma de Zacatecas quedó libre de deudas.

¿Qué fue lo que pasó?

Que la institución educativa no cumplió los compromisos pactados con las autoridades tanto hacendarias como educativas del gobierno federal, consistente en sanear sus finanzas, no contratar más personal de lo autorizado y no generar más gasto corriente entre otros conceptos. En pocas palabras, meter orden y disciplina al gasto universitario.

Como puede apreciarse, nada de eso ha sucedido.

La administración central no ha controlado su gasto y menos ha tenido disciplina presupuestaria, lo que le está presionando fuertemente en su ejercicio presupuestal que es insuficiente, puesto que gasta más de lo que recibe.

Para el presente ejercicio la rectoría de la Universidad Autónoma de Zacatecas presentó un presupuesto por el orden de los $2,100 millones de pesos, pero la federación solo le otorgó $1,048 millones de pesos, ante lo cual, Armando Silva Cháirez está solicitando una adelanto del subsidio de 400 millones de pesos y además, una ampliación presupuestal.

Como puede apreciarse el rector solicita solo más dinero, más recursos y más condonaciones a la federación, pero hasta el momento no hemos escuchado sus compromisos de disciplina presupuestal, de orden administrativo y sobre todo, de respetar los lineamientos con los que se comprometió la institución con la federación.

Ante esta situación la administración central recurrió en una primera instancia al aumento de las cuotas de inscripción en algunas unidades académicas, lo que levantó una ola de protestas por parte del alumnado.

La inconformidad hizo, al parecer, pensar razonablemente al rector Silva Cháirez quien de inmediato dio marcha atrás a la autorización concertada con sus directivos.

Esta primera muestra de la crisis financiera por la que atraviesa la Máxima Casa de Estudios de la entidad, es solamente la punta del iceberg de una serie de yerros, omisiones, excesos y desacatos que prevalecen al interior de la administración central, en donde la opacidad administrativa sigue prevaleciendo.

¿La solución a la crisis financiera universitaria será resuelta solo con más dinero?

Al tiempo.

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