EXPOSICIÓN FOTOGRAFICA LA COMEDIA URBANA

Exposició..

Zacatecas, Zac.-La Cineteca Zacatecas y La Alianza Francesa exhiben en el vestíbulo de este espacio cinematográfico la exposición fotográfica colectiva titulada “Comedia urbana”, de los fotógrafos Ragnar Chacin, Guillaume Corpart Muller y Jan Smith, teniendo como invitado al videasta Israel Solórzano, quienes,  presentan un periplo visual y sonoro de diversos países del mundo, en la cual captan a las personas-actores  de las  grandes ciudades en su entorno urbano.

Gaby Marcial, y Anne Leyniers, ambas directoras de la Cineteca Zacatecas y de la Alianza Francesa  respectivamente, así como, Manuel Meza, Subdirector del Sistema de Museos del Instituto Zacatecano de Cultura, realizaron el corte inaugural y con la presencia del director del Centro Cultural Ciudadela del Arte, Héctor Ávila Ovalle, estudiantes de francés y  público en general,  se dio paso a la proyección del video y la apreciación de las fotografías montadas, para luego llevar a cabo el tradicional brindis dedicado a los exponentes.

Y con el texto de  la escritora guanajuatense Úrsula Fuentesberain,  el público se da una idea imaginaria de esta obra:

“En la Divina comedia Dante plasmó el status quo y la psique del hombre medieval. De manera paralela, con La comedia humana Balzac planteó una historia de los moeurs (los usos y costumbres) del hombre decimonónico.

La comedia urbana hace lo propio con el hombre contemporáneo. Es una puesta en escena protagonizada por las ciudades del siglo XXI y sus habitantes.

Dice Fuentesberain, en el caso de Guillaume Corpart Muller, Jan Smith Ramos y Ragnar Chacín –integrantes del colectivo StilL– los escenarios de esta comedia son Marsella, Niza, Tolosa, Melbourne, Windhoek, Pointe Noire, Hong Kong, Londres, Montreal, Panamá, Bogotá y Quito.

Comenta que por su parte, Israel Solórzano, el videasta invitado a este proyecto, eligió ciudades provinciales de los estados de Oaxaca, San Luis Potosí, Morelos, Quintana Roo y Chiapas. Las únicas urbes en las que estos cuatro proyectos coinciden son precisamente París y la Ciudad de México.

Aunque se diferencian en tono y estilo, las imágenes de Guillaume Corpart Muller y Ragnar Chacín se encuentran en diálogo constante. Ambos artistas detonan la misma pregunta: “¿Qué clase de obra teatral se está escenificando aquí?”

Los ojos de Guillaume y Ragnar trabajan como la pluma de Balzac: capturan las escenas, los movimientos, los gestos de los protagonistas de esta comedia humana/urbana.

El montaje de las imágenes enfatiza su carácter de puesta en escena. Las fotografías de Guillaume se articulan a partir de un espiral que recuerda a una molécula de ADN y hace pensar que quizás los hilos que mueven a estos actores urbanos no son más que su evidente e ineludible humanidad. Ragnar recurre al cubo para jugar con la idea del objeto polifacético, del monstruo de muchas caras.

Dos de esas caras nos devuelven nuestra propia imagen distorsionada por fragmentos de espejo, como si con esto el autor lanzara una advertencia: “Esto es un escenario, todos aquí representan un papel, esta es una comedia”.

Las fotografías de Jan Smith Ramos, por su cuenta, recuerdan al cómic o mejor aún, a la mini ficción. Son secuencias brevísimas pero completas. En apenas en cuatro imágenes, Jan cuenta historias que tienen desarrollo, nudo, clímax y final. Están protagonizadas por policías, prostitutas, mirones y hombres que entran furtivamente siempre al mismo burdel en Hong Kong. Aunque más que personajes profundos y ricamente escritos, los protagonistas de estas mini ficciones visuales parecen arquetipos: no alcanzamos a ver sus caras ni sus gestos, así que los juzgamos por su ropa, por las formas de sus cuerpos y por la manera en la que se apropian del espacio.

Finalmente, que en los timelapses de Israel Solórzano los protagonistas son el tiempo y la ciudad. La gente aparece como un elemento transitorio, casi insignificante, como una corriente de viento que desaparece sin dejar rastro. La ciudad es lo único que permanece.

Los habitantes de la ciudad contemporánea se perciben como una masa informe, homogénea, con

próxima fecha de caducidad. En una de las secuencias, el sol cruza el firmamento en segundos y borra los hermosos trazos que dibujaban las sombras de unas sillas, parece que el tiempo eliminará al hombre posmoderno así también: sin esfuerzo, de un solo golpe.

Dice la escritora, que la puesta en escena que aquí se monta está más inclinada hacia lo trágico porque plantea una pregunta que ella misma resuelve: “¿Si sacamos al hombre del escenario el mundo se acaba?” La respuesta es, Solórzano lo deja muy claro, no”.

La muestra tendrá una permanencia hasta el 24 de julio del año en curso.

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