ZONA DE REFLEXIӓN

Acciones por la vida

Por Lucí­a Lagunes Huerta*

México, DF, (CIMAC).- Tres males concentran la mayorí­a de las muertes de mujeres: El cáncer de mama, el cáncer cérvico uterino y las complicaciones durante el embarazo, parto o puerperio.

Esta triada provoca que cada año 17 mil 520 mujeres pierdan la vida. Mujeres productivas, muchas de ellas con descendencia. Vidas que no debieron perderse.

Es decir, en cinco años 87 mil 600 mujeres perdieron la vida por estos tres males, que en su mayorí­a son prevenibles o curables si se detectan a tiempo. La cifra representa más del doble de las ví­ctimas que ha dejado la guerra de la Presidencia contra el crimen organizado.

En este mes de mayo, cuando los elogios hacia las madres tienen su apogeo en el mercado, cientos de organizaciones civiles buscan salvar la vida de estas mujeres, de estos seres humanos que no debieron morir. Esta labor la llevan a cabo desde hace 24 años, cuando se instauró el 28 de mayo como dí­a de acción por la salud de las mujeres.

Muchas de estas organizaciones son feministas, quienes han dedicado tiempo, recursos y talento para documentar la tragedia que hay detrás de esta triada de males.

En cáncer cérvico uterino se apostó a que todas las mujeres tuvieran acceso a la toma del papanicolau, que se capacitara a los médicos para realizar las tomas y disminuir los falsos negativos o positivos, se impulsaron presupuestos para colposcopios pero aún falta mucho.

Algo similar se ha hecho para el cáncer de mama pero aún queda lejos para las mujeres el acceso a los servicios y una verdadera detección temprana.

Otro ejemplo es la muerte materna. En nuestro paí­s el 80 por ciento de las mujeres que perdieron la vida lo hicieron tras más de cinco consultas prenatales y dentro de las instalaciones de un hospital donde fueron atendidas por personal médico. ¿Qué falló ahí­?

Según organizaciones especializadas, como Ipas México, hay varias razones, entre ellas tres demoras.

La primera inicia en el seno de la familia de la mujer embarazada, donde al malestar, la hinchazón de pies, el dolor de cabeza, las luces que se llegan a ver se les da poca importancia, pues se cree que son normales y no se toma la decisión de ir al médico.

La siguiente demora ocurre en la comunidad cuando ante la emergencia obstétrica no hay transporte o camino para que la mujer embarazada pueda llegar.

Y la tercera demora sucede una vez que la mujer llega al hospital y se enfrenta a la sobrecarga institucional, a la ausencia de personal médico calificado, a la carencia de sangre y la falta de un protocolo claro que diga qué hacer, por ejemplo, en caso de hemorragia, en el que seis minutos son suficientes para que las mujeres se desangren.

Una acción tan sencilla como el verdadero acceso a los métodos anticonceptivos puede disminuir entre un 25 y 40 por ciento la muerte materna, sin embargo en México esto esta lejos de ser realidad.

Con el arribo de gobiernos conservadores desde Los Pinos hasta los municipios, las campañas de información sobre métodos anticonceptivos desaparecieron, las polí­ticas instauradas en la práctica limitan a jóvenes y adolescentes a un verdadero acceso a ellos.

Por ejemplo los jóvenes, si tienen 14 años no podrán acceder a condones, y si tienen 15 se les entregarán tres condones por mes.

Para las mujeres jóvenes las opciones son aún más limitadas: el DIU y las inyecciones serán algunos de los métodos que podrán acceder, nada de condón femenino o parches o implantes, no importa que estén en la Norma Oficial.

Y luego los mismos que se oponen al condón desde los púlpitos, los partidos o las organizaciones civiles se quejan por que hay muchas jovencitas embarazadas y promueven que si ese embarazo es producto de la violación se llegue a término porque hay que salvar la vida del feto.

Si la vida de la joven o de miles de mujeres se pierde será el precio que se paga, los daños colaterales en esta cruzada que han iniciado en México para criminalizar el aborto, el derecho a decidir de las mujeres y el libre ejercicio de la sexualidad con información.

Estos son los señores de la doble moral que lo mismo reciben 30 millones del erario público según para salvar la vida de las mujeres y usan el dinero para invertirlo en la Bolsa de Valores de Nueva York, comprar plumas o tangas.

Son los mismos que aprueban fast track las reformas constitucionales de 17 entidades federativas para llevar a las mujeres a la cárcel.

Qué polí­tica será más benéfica para nosotras, qué redituará más para el paí­s.

* Directora general de CIMAC A.C.

 

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