NO A LA INTERRUPCIÓN DEL EMBARAZO: TELEVISA

Palabra de Antígona

Por: Sara Lovera

Mientras los grupos de mujeres apoyan al sector más crítico y democrático de “expertos” que estarán vigilando la reforma a las telecomunicaciones, Televisa lanzó, el 9 de marzo, a todo color, una serie de 10 historias que se trasmitirán los sábados a las 18 horas, dedicado a homenajear el embarazo, el parto y las bondades de la maternidad.

Nueva Vida, como se llama el programa, reforzará los cambios legislativos estatales en que se ha construido lentamente la idea de que interrumpir un embarazo no debe ser un derecho para las mujeres.

Llama la atención el nivel de alejamiento entre la crítica social, en este caso de las feministas, a los medios y la realidad. Se ha promovido una cadena epistolar para promover que la reforma en las telecomunicaciones sea equitativa y democrática; que se amplié el acceso de distintos sectores a las concesiones de cadenas y canales de televisión; que se ponga remedio al monopolio y que se abra todo el espacio radioeléctrico, sin reparar en el contenido misógino de la programación, el contenido retrógrado de las historias que en televisión abierta llegan a millones de personas.

Hasta ahora los sectores ocupados en la democratización de los medios no han proveído  el perfil discriminatorio del contenido de lo que transmiten los monopolios. Nadie puede hacerlo todo, se han ocupado perfecta y sistemáticamente en el tema de la propiedad de los medios. No tienen tiempo para analizar los contenidos. Eso supongo.

Durante décadas, las feministas han criticado la invisibilidad que se aplica a la mitad de la población, no obstante las discusiones y los acuerdos, la construcción del Capítulo J en los acuerdos de la IV Conferencia Mundial de la Mujer (celebrada en Pekin, China, 1995), no existe ninguna instancia feminista de discusión. Hay, como siempre, las antropólogas o académicas que en tubo de ensayo analizan los medios, pero el activismo y la práctica feminista está totalmente alejada de esta problemática.

Preocupa  que la reforma pasará por encima de nuestras cabezas sin saber qué sucederá en este sentido.

Tal vez por eso, sin pena ni gloria comenzó Nueva Vida, una serie de diez capítulos para reverenciar a la maternidad en el siglo XXI, producción a cargo de Luis de Llano, con una hermosa canción de cuna cantada por Yuri y con la actuación de un elenco muy reconocido en el público, entre ellos, Héctor Suárez.

De esta forma, Televisa a través de su pantalla, multiplicada hasta el infinito, dará juego a esa polémica que ha atravesado a los congresos de 18 Estados sobre el origen de la vida: a todo color se presentará cada sábado, el cigoto, en nombre de la vida. Una forma de apuntalar a la reforma constitucional que podría discutirse cualquier día en la Cámara de Diputados, cuya tendencia es anular las excepciones de ley sobre la interrupción del embarazo y por supuesto abatir el avance que en este sentido hemos logrado en el Distrito Federal.

Se anunció como un homenaje a las madres. Comenzó el 9 de marzo, cuando no habían sino comenzado las ceremonias, ritos, actividades y foros sobre la igualdad de las mujeres en torno al 103 aniversario del 8 de marzo. Cuando nos ocupábamos de invitar y convivir con la nueva administración, para defenestrarla enseguida y con una venda en los ojos que impide ver la construcción ideológica del poder.

¿Quién duda de la postura de Enrique Peña Nieto sobre el aborto? ¡Cuántos funcionarios y no sólo las mujeres del PRI condujeron el voto en los estados donde comenzó la andana contra la tradición despenalizadora del aborto en México?

Frente a la reforma en las comunicaciones Televisa está presta a coincidir con los deseos del señor presidente; tanto que tan pronto conoció del envío de la iniciativa de la reforma en telecomunicaciones, se adhirieron a ella, mientras activan a quienes como legisladores forman lo que se denominó como telebancada.

Es decir, las cosas no son aisladas unas de otras. Analizar a los medios, significa ver todo el panorama: medios que controlan la libertad de prensa de sus trabajadores y trabajadoras; que producen desde una perspectiva misógina y discriminatoria; tribunas para reafirmar los papeles tradicionales de hombres y mujeres, contrario a la ley que garantiza nuestros derechos, desde el artículo uno de la constitución; mecanismos de propaganda de la ideología del gobierno en turno; concesionarios de la propiedad de la nación a quienes debíamos pedir rendición de cuentas.

También violan la constitución en el tema del laicismo, después de las 12 de la noche, en canal 4, entran los sacerdotes y las iglesias a decir, actuar y difundir sus dogmas, todo ello contra la ley, como explica muy bien Raúl Trejo Delabre en un magnífico artículo del último número de la revista Zócalo.

Es muy parcial la participación feminista y como se dice desde la perspectiva de género en el debate de los medios de comunicación. Se ha dejado toda la cancha a especialistas poco sensibles a los derechos humanos de las mujeres, más preocupados por sus propios asuntos.

Debíamos también preocuparnos por la telebasura que ha impedido la alfabetización de mexicanos y mexicanas. Apenas este 12 de marzo, Emilio Chayffet, el secretario de Educación, aseguró que 15 millones de personas en México son analfabetas, pero seguro sí ven la televisión.

El horror de este entramado tendría que enfrentarse por todas sus aristas. Es muy importante, es básico quien los va a manejar, en la misma medida de cómo los manejan y qué contenidos se acuerdan.

Hasta ahora muchos sectores de la sociedad, incluidas las mujeres organizadas, progresistas y feministas, sólo piensan en los medios como instrumentos de propaganda, de sí mismas, de sus causas o sus dichos; se ha privilegiado tener algunos espacios de difusión  sobre el conocimiento.

Somos una sociedad donde los observatorios de medios, se han desarrollado para la cuestión ciudadana y electoral, pero vivimos un atraso tremendo sobre esa observación desde la perspectiva de  género. No tenemos un observatorio de género serio, con bases y con recursos que nos pudiera dar información profunda y análisis con hondura. Yo no creo en la crítica fácil acientífica, necesitamos saber y conocer.

Si hubiera crítica feminista, que no anda buscando presencia mediática únicamente, hace varias semanas que sabríamos y hubiéramos analizado el contenido de Nueva Vida, este programa que abonará contra nuestros derechos sexuales y reproductivos, y relevará la célula de nuestra opresión: la maternidad como destino principal de las mujeres.

En fin. Qué tarea tenemos. La sociedad mexicana tendría que tener claro que en la transformación de los medios de comunicación, su nuevo marco normativo, su renovación, no sólo está en la mesa de discusión lo de las concesiones y los plazos  de concesión, sino porque sus emisiones son fundamentales para contrarrestar la ideología que ha mantenido a la mitad de la población en posición subordinada, ignorante, sumisa e incapaz de contribuir a la vida y a la libertad de las mujeres. Saber que no es suficiente una cadena epistolar y golpes en el pecho.

Urge una postura desde los sectores de mujeres progresistas. Urge una comprensión profunda que lo que podrá pasar sin alterarnos y sin indignarnos. En fin, que la cosa no es para menos.

Veremos.

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