México requiere de más mujeres en la ciencia

Investigadoras de distintas instituciones académicas participaron en la mesa “Acciones propositivas en ciencia y género” del XXIV Coloquio Internacional de Estudios de Género. En la imagen: Martha Pérez, del Grupo Mujer y Ciencia; Lilia Meza, coordinadora de la Red Conacyt de Ciencia, Tecnología y Género; Ana Buquet, Directora del CIEG; Norma Blazquez, investigadora del  (CEIICH); y Susana Lizano, vicepresidenta de la Academia Mexicana de Ciencias. (Foto: Elizabeth Ruiz/AMC.)

Investigadoras de distintas instituciones académicas participaron en la mesa “Acciones propositivas en ciencia y género” del XXIV Coloquio Internacional de Estudios de Género. En la imagen: Martha Pérez, del Grupo Mujer y Ciencia; Lilia Meza, coordinadora de la Red Conacyt de Ciencia, Tecnología y Género; Ana Buquet, Directora del CIEG; Norma Blazquez, investigadora del (CEIICH); y Susana Lizano, vicepresidenta de la Academia Mexicana de Ciencias. (Foto: Elizabeth Ruiz/AMC.)

Zacatecas, Zac.- La participación de la mujer en la ciencia es importante y para que los números de esta presencia se incrementen, es necesario que las investigadoras estén en contacto con las estudiantes para que constaten que es posible realizar investigación, dijo la vicepresidenta de la Academia Mexicana de Ciencias, Susana Lizano Soberón, que hizo hincapié en la falta de un cambio cultural, ya que en el país la crianza de una familia recae mayormente en la mujer.

Al participar junto con otras especialistas en la mesa “Acciones propositivas en ciencia y género” del XXIV Coloquio Internacional de Estudios de Género, Lizano Soberón sostuvo que para las distintas academias de ciencia en el mundo la participación de las mujeres es diferente; la de México destaca por arriba de otras con una proporción muy importante pues de 2 700 miembros el 23.3% son mujeres, le siguen países como Colombia, Canadá y Estados Unidos, con 16.6%, 13% y 10% de presencia femenina, respectivamente.

Otros países como China, España e Italia incorporan 5.72%, 3.7% y 2.8% de mujeres en sus respectivas academias. “Nuestras colegas están distribuidas en todas las áreas de la AMC y vemos que la mayor representación la tienen en el área de humanidades donde casi consiguen la paridad, no así en otras áreas como matemáticas, en la que representan un 10%, por ejemplo”, precisó. 

Susana Lizano, del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM, señaló que “a enero de 2017 el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) contaba con 27 186 miembros, de los cuales el 36.72% son mujeres, sin embargo, al desglosar la cifra en niveles “nos damos cuenta que no hay una fuerte representación en las categorías más altas, lo cual es un indicador que se debe mejorar, para aumentar el número de mujeres en los niveles II y III del (SNI), que por ahora es del 32% y 21.7%, respectivamente”. 

En lo que respecta al número de graduados de doctorado, la científica mostró a través de una gráfica comparativa por género, 2016-2017, que a nivel nacional se está graduando casi el mismo porcentaje de hombres y mujeres. Resaltó igualmente que de las 63 mil 696 becas asignadas por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el 46% de las becas nacionales y el 41% de las becas en el extranjero son para mujeres. Además, de las poco más 1 300 plazas del Programa de Cátedras Conacyt, el 42% están asignadas a mujeres.

Y pese a que los jóvenes consiguen el doctorado en casi 50-50, las mujeres no continúan en la investigación, y cuando lo hacen no llegan a los niveles más altos. “En el área de ciencias exactas y naturales, por ejemplo, los doctorados son paritarios, sin embargo, el ejercicio profesional requiere de una preparación prolongada que incluye el doctorado y uno o dos posdoctorados”. 

“Y el camino hacia un trabajo en la industria o una empresa tecnológica o de innovación requiere el mismo esfuerzo, por lo que las opciones para las mujeres son posponer la familia o tener la ayuda de la pareja, lo que desalienta a las jóvenes a continuar en la investigación o en el sector productivo”, apuntó la astrónoma.

Ante estas problemáticas, la investigadora propuso pensar en políticas públicas adecuadas para las mujeres, desde guarderías en las instituciones académicas y de investigación de todo el país, y en todo aquello que abone a que las mujeres sean más productivas y alcancen niveles más altos. 

Redes de mujeres en la ciencia

Lilia Meza Montes, del Instituto de Física de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), dijo estar de acuerdo con lo expresado por Lizano Soberón, y añadió que desde su perspectiva es necesario contar también con más y mejores datos a través de la “generación de conocimiento, propuestas y acciones concretas”.

La también integrante de la AMC y coordinadora de la Red Conacyt de Ciencia, Tecnología y Género indicó que esta agrupación es reconocida por el Conacyt desde 2014, que aglutina a 56 investigadoras de 25 instituciones ubicadas en 12 estados de la República. “Contamos con ocho grupos de trabajo con tres ejes: investigación, formación y generación de propuestas políticas públicas.

Meza Montes, la primera mujer en obtener el título de doctorado en la BUAP, adelantó que como parte de un proyecto del Consejo Internacional de Uniones Científicas (ICSU, sus siglas en inglés), la Red y otras sociedades a nivel mundial de biología, matemáticas, física  y otras, como la UNESCO, trabajarán con base en tres objetivos: elaborar una encuesta global conjunta para detectar la situación en que desarrollan su trabajo  jóvenes e investigadores (hombres y mujeres); realizar un estudio de patrones de publicación (con perspectiva de género); y  crear un banco de propuestas y materiales que sirvan a niños, jóvenes, padres y organizaciones, para impulsar la inserción de más mujeres a las áreas de investigación y de las ciencias.

Al hacer uso de la palabra, Norma Blazquez Graf, investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, sostuvo que es importante estudiar la historia de la inserción de la mujer en las ciencias pues la mujer fue ganando terreno hasta hace poco tiempo, apenas a mitad del siglo XIX, cuando pudo empezar a apropiarse del conocimiento que le había sido expropiado.

“Se requiere hacer un recuento con datos de lo que ha sido la incorporación de la mujer en la ciencia y contribuir desde nuestra región para el mundo y no al revés, como suele pasar la mayoría de las veces”, subrayó la también integrante de la AMC.

 En esta mesa, moderada por Ana Buquet Corleto, directora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG), también participó otra integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, Martha Pérez Armendariz, de la Facultad de Medicina de la UNAM y directora del Grupo Mujer y Ciencia, fundado en 2006.

Pérez Armendariz dijo que se trata de una organización que agrupa a investigadoras y académicas de diferentes áreas de la ciencia con el objetivo de generar políticas científicas con perspectiva de género que ofrezcan a la mujer una igualdad de oportunidades para su desarrollo científico.

Recordó que los principales logros que se han obtenido es haber conseguido la inclusión de la perspectiva de género en la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación en 2013 con el interés de alcanzar la igualdad de género en el desarrollo científico. 

Martha Pérez señaló que aun cuando falta por llevar esas propuestas al plano de la operatividad, sin duda es un paso más. A nivel internacional, agregó, “hemos fomentado esta discusión y puesto a México entre los principales países líderes que cuentan ya con políticas científicas con perspectiva de género, ya que solo alrededor de 20 por ciento de las naciones en el mundo ha analizado y actuado al respecto. Tener un liderazgo internacional es importante porque significa que tenemos un camino recorrido, que contamos con políticas que son de utilidad al Estado y a la sociedad”.

Esta actividad del XXIV Coloquio Internacional de Estudios de Género Ciencia, Tecnología y Género, se llevó a cabo en la Torre II de Humanidades de la UNAM. La reunión se celebra anualmente desde 1992, año en que fue organizada por el Programa Universitario de Estudios de Género, actualmente Centro de Investigaciones y Estudios de Género.

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