Por: Gerardo Quiñónez Bañuelos*
Las autoridades japonesas reconocen que es imposible predecir cuándo finalizará la emergencia nuclear en la central de Fukushima y aunque el personal trabaja a marchas forzadas y realizando trabajos maratónicos, además de exponer su salud a altos niveles de radiación por supuesto, lo único que se ha logrado obtener con toda esta labor es evitar que la situación empeore. Â
Lo que sí hay que reconocer, es que se han obtenido varios e importantes avances, como la restauración del suministro de energía eléctrica en algunas salas de control de los reactores afectados. Sin embargo, el nivel de radiactividad sigue disparándose en las aguas marinas cercanas a Fukushima. Lo que sugiere que hay un escape de material contaminado ya sea por el drenaje, la red de tuberías o los conductos de ventilación de los reactores o peor aún, debido a alguna ruptura de la vasija que contiene las barras de combustible en alguno de los reactores afectados que ya todos conocemos.
Todo lo anterior es muy grave, puesto que en los próximos días la contaminación estará llegando a los países europeos y en un plazo no mayor a las dos o tres semanas dicha contaminación podría darle la vuelta al mundo; pero no hay porque preocuparse, no tendrá efectos nocivos para la salud.
Se presume de un incremento en los niveles de radiación en las costas del continente americano específicamente en Estados Unidos y Canadá, supuestamente procedente de la central nuclear de Fukushima, supuesto que no se ha confirmado aún, por ningún organismo competente.
Son varias las ciudades que se han alarmado por tales declaraciones y aunque la diseminación es inminente, los valores obtenidos de las mediciones se sitúan muy por debajo del límite considerado como un posible riesgo para la salud humana, argumento utilizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Además, la OMS señaló que se debe evitar la automedicación con yoduro de potasio, utilizado como supuesto profiláctico contra las radiaciones porque puede traer consecuencias negativas para la salud a menos de que esté aconsejado por las autoridades sanitarias competentes de cada país.
Por lo tanto, el consejo es que mientras nuestras autoridades no envíen un llamado de alerta, podemos y debemos vivir tranquilos. Que habrá incrementos en los niveles de radiación natural en nuestro país, por supuesto que los habrá, pero serán tan insignificantes que sólo en las costas se tendrá evidencia de ellos.Â
*Pasante de Maestría en Ciencias Nucleares de la Unidad Académica de Estudios Nucleares (UAEN) de la Universidad Autónoma de Zacatecas.