NO NOS DEJEMOS CONFUNDIR

La interpretación que los medios de comunicación alineados contra toda posibilidad de cambio progresista, pretenden hacernos responsables del resultado electoral al que tanto ayudaron con su evidente sesgo comunicacional, pero la realidad no es como la pintan, digamos por qué:

Nadie con un mí­nimo de honestidad niega el brillante papel desempeñado por Alejandro Encinas, ganador de todos los debates, en contraste con un candidato priista tan desinformado que prometió la eliminación del IETU siendo que se trata de un impuesto federal. Vaya desde Zacatecas una efusiva felicitación a Alejandro Encinas porque con su desempeño acreditó la valí­a de la verdadera izquierda.

Es el empeño en construir una alianza inadmisible con los que impulsan reformas contrarias al interés general como la ley laboral lo que produjo la sensación equivocada de que los resultados en el Estado de México son el anticipo de los del 2012, cuando la historia nos enseña que la ciudadaní­a mexiquense es la que tiene el récord de haber votado tres veces por un candidato presidencial distinto al PRI, en 1988 le otorgó el voto a Cuauhtémoc Cárdenas a pesar de que un año antes votó por un Gobernador priista; lo mismo sucedió en el año 2000, cuando el año anterior ganó el priista Arturo Montiel y en la elección presidencial siguiente le otorgó el voto a Vicente Fox.

En el 2005, los mexiquenses le dieron el voto a Peña Nieto, pero el año siguiente otorgaron el voto a Andrés Manuel López Obrador.

Con esos antecedentes, se demuestra la falsedad de que lo que pasa en el Estado México en este año, determina lo que sucederá en las elecciones presidenciales. Pero eso no es todo, admitiendo la lógica pragmática que sacrifica los principios en aras de ganar por ganar, tampoco se acredita como acertada, pues el resultado de las elecciones le hubieran dado un triunfo al PRI en contra de toda la oposición unida, lo que le permitirí­a a la televisión y demás medios que siguen sus dictados editoriales, crearle al PRI una aureola de invencibilidad más fácilmente.

Esperamos un balance objetivo y autocrí­tico de los responsables de la campaña de Encinas para extraer las lecciones, pero desde ahora podemos asegurar que la desigualdad extrema en recursos económicos, la subordinación al gobierno de Peña Nieto y la reforma a la ley electoral para reducir a sólo cuarenta y cinco dí­as el perí­odo de campaña, se combinan para hacer poco menos que imposible la construcción de una alternativa de oposición para derrotar al gobierno; sin embargo, el elevado abstencionismo del 57 por ciento revela que una porción mayoritaria de la sociedad decidió esta vez no manifestarse.

En Nayarit la victoria estuvo al alcance, bastaba que la candidatura recayera en la persona mejor posicionada para que eso sucediera, así­ lo revela el resultado electoral que demuestra la elevada competitividad de la diputada Martha Elena Garcí­a, miembro de la fracción parlamentaria del PRD en la cámara de diputados que decidió contender por el PAN cuando sintió que no le respetaban su mejor posicionamiento en el electorado.

En Coahuila los partidos de izquierda tienen una presencia limitada, testimonial, la alianza con el PAN la intentaron y la rompieron por decisión propia las fuerzas locales, pero es obvio que con alianza o sin alianza el PRI ganarí­a sin contratiempos.

Un dato para el análisis, en el 2006, la ciudadaní­a de Coahuila votó por Andrés Manuel López Obrador a pesar de la fragilidad partidaria.

En Oaxaca triunfó Gabino Cué por segunda vez consecutiva, su alianza verdaderamente fértil fue con las combativas organizaciones sociales, en Puebla y demás estados se ganó porque una porción significativa del priismo de esas entidades puso el candidato y los partidos coaligados el registro y parte de los recursos.

En el Estado de Hidalgo si se han concretado las alianzas con el PAN con resultados fallidos tanto en la gubernatura como en las elecciones locales. Ahí­ no hubo desprendimiento de priistas como tampoco en el Estado de México.

A los que hacen cuentas sombrí­as les pedimos que revisen los estados que ganamos en el 2006 no obstante ser gobernados por el PRI o por el PAN para que saquen sus conclusiones.

La propaganda adversaria se propone sembrar divisiones y desánimo entre nosotros, la única forma de atajarlos es con nuestra paciente labor difundiendo la información por nuestros modestos medios.

Tenemos programa, organización, lí­der, estrategia y muchas ganas de transformar la vida del paí­s.

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