SEQUíA… EN Mí‰XICO

Por: Juan Antonio Caldera Alaniz / Comandante del Departamento de Bomberos del Estado de Zacatecas

El número de desastres que devastan poblaciones y destruyen bienes económicos y sociales continúa aumentando.

Cada vez con mayor frecuencia ocurren sequí­as, causan pérdida de cultivos en áreas extensas y muerte de numerosas cabezas de ganado, corresponden a un fenómeno climatológico catastrófico. Desde tiempos ancestrales, hay referencia de grandes sequí­as en nuestro paí­s, esto permite adoptar polí­ticas de uso de agua con la finalidad de disminuir los efectos negativos durante la ocurrencia de este fenómeno, complicado en sus diferentes facetas para acotar su tratamiento adoptando un punto de partida desde su perspectiva, actividad económica que afecta la agricultura, ganaderí­a, industria, recreación, turismo, etc., aun con la carencia total de agua, el efecto de la sequí­a y su incidencia son discutibles.

La sequí­a es un fenómeno hidrometeorológico que ocurre durante uno o varios meses cuando la precipitaciones pluviales es menor que el promedio y afecta adversamente a las actividades humanas, como fenómeno extremo dista mucho de tener las caracterí­sticas de otros eventos, ya que su ocurrencia no es fácilmente detectable como tal, sino que se le reconoce por los efectos que causa, se le denomina no evento, la duración, magnitud en intensidad, gravedad, es parte del ciclo hidrológico que determina su cantidad y distribución temporal y especial generando sequí­a o no.

Las principales causas de la sequí­a relacionadas con el cambio de la presión atmosférica y alteraciones en la circulación general de los vientos por modificaciones en el albedo superficial, existencia de una espesa capa de polvo en la atmósfera, cambios en la temperatura superficial de océanos y mares el incremento de  anhí­drido carbónico (bióxido de carbono), originan variaciones espacio-temporales de la precipitación pluvial. Algunos años estos cambios en la circulación atmosférica lo provoca el fenómeno de El Niño, con el incremento de la temperatura cerca de la superficie del mar, es consecuencia de disminución en las presiones atmosféricas que resulta en impacto climático a escala regional y global.

Los efectos más desfavorables en una sequí­a repercuten en lo económico y social, ocasionan pérdidas de cultivo y de animales, paro en la producción industrial, reducción de poder adquisitivo de la población, emigración obligada de la fuerza laboral hacia otras regiones menores afectadas, retroceso en el nivel de vida y de las aspiraciones de la población. Las sequí­as pueden ocurrir en cualquier tiempo y en cualquier lugar, existen áreas especí­ficas sensibles determinadas básicamente en su ubicación geográfica, áreas lluviosas y húmedas, zonas de vientos secos y descendentes.

Gran parte del territorio mexicano está en la franja de alta presión, zona áridas y semiáridas. Desde tiempos antiguos han ocurrido sequí­as de gran magnitud, es difí­cil detectar periodos importantes de sequí­as y sobre todo los daños causados. Se tiene conocimiento de los efectos de la sequí­a en Zacatecas en el año 1962, en agosto, con una duración de cuatro meses sin lluvia, temperaturas máximas entre 42°C y 46°C promedio, la pérdida de miles de animales, pérdidas superiores a 100 millones de pesos en algodón, maí­z, frijol, etc. En septiembre de 1977, el retraso de lluvias provocó pérdidas de cultivo de 69,000 hectáreas donde se habrí­an cosechado 10,000 toneladas de frijol y 20,000 toneladas de maí­z, lluvias recientes generaron menos pesimismo. En mayo de 1993, sequí­a muy intensa, afectando la muerte de más de 5,000 reses. Especialmente en el año de 1998, en casi todo el paí­s fue un año crí­tico en lo relativo a sequí­a, la onda de calor e incendios forestales, acontecieron los  máximos valores históricos registrados, ocasionando alto grado de contaminación y la contingencia ambiental, la escases de agua en la mayor parte del paí­s. La demanda y la carencia de planificación para administrar agua durante una sequí­a presagian que el planeta afrontará una grave crisis de agua, la superficie del suelo queda libre de vegetación y en cierto grado las sequí­as se pueden auto perpetuar.

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