EL LEGADO DE CALDERí“N PARA LAS MUJERES

Zona de Reflexión

Por: Lucí­a Lagunes Huerta*

Seguro de que pronto cerrará la puerta de la residencia oficial de Los Pinos, Felipe Calderón inicia su bombardeo propagandí­stico sobre los logros de su gobierno, nada de los aumentos en la canasta básica, por supuesto, ni de las deudas en materia de justicia para las mujeres.

Por eso es bueno refrescar la memoria y hacer un repaso de lo que se queda pendiente y que es trascendental para mejorar la vida de las mexicanas.

Después de que en diciembre de 2009 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) emitiera la sentencia de Campo Algodonero por 3 de los 8 casos de feminicidio ocurridos en ese lugar, aún se está en espera de lograr un cumplimiento cabal.

Entre las cosas que quedan pendientes es la creación de una página web con la información puntual de las acciones policiales que se realizan en la búsqueda y localización de mujeres y niñas en Chihuahua.

Los efectos del incumplimiento se registran en las vidas de las mujeres, pues mientras que en 2007 se registraron 53 asesinatos de mujeres en la entidad norteña, en 2010 hubo 584 casos de feminicidio.

En tanto que en el primer semestre del año ya hay 183 denuncias de mujeres y niñas desaparecidas, y sin que la autoridad ponga a funcionar al cien por ciento la Alerta Amber (mecanismo de búsqueda de personas desaparecidas).

Aquello que parecí­a un regalo para el inicio de la gestión presidencial de Felipe Calderón, hoy es una de sus mayores deudas, pues tras la publicación en 2007 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, quedan pendientes importantí­simos que a lo largo de seis años no se quisieron resolver.

Hasta el dí­a de hoy ninguna petición de Alerta de Violencia de Género se ha emitido: las cuatro solicitudes que han sido pedidas por las organizaciones civiles han sido rechazadas bajo argumentos legaloides, que en el fondo ocultan los intereses partidarios de quienes integran el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.

No sólo eso, sino que en entidades como el Estado de México, Puebla y Morelos las órdenes de protección o alejamiento para proteger las vidas de las mujeres agredidas por sus parejas no se aplican, o se implementan requisitos burocráticos que las alejan de estos mecanismos de seguridad.

Felipe Calderón tampoco deja buenas cuentas en cuanto a la reducción de la muerte materna (MM). Pese a que México se comprometió a disminuirla en tres cuartas partes para 2015, la cifra de decesos sigue prácticamente igual que al inicio del sexenio.

A pesar del Seguro Popular, y de los programas Arranque Parejo en la Vida y Oportunidades, la muerte de las mujeres durante el embarazo, parto o puerperio, sigue sin disminuir aunque el 90 por ciento de estos fallecimientos sean prevenibles.

Por ejemplo, hoy una mujer que viva en algún estado del sureste tiene cinco veces más probabilidades de morir por causas obstétricas que una mujer en un estado del norte.

La pobreza alimentaria que afecta a las mujeres incrementa hasta tres veces la posibilidad de muerte materna, que en aquellas mujeres que no la padecen. Seguramente con el aumento del huevo y de la canasta básica se elevarán las MM en nuestro paí­s.

Hay que decir que 91 por ciento de las muertes maternas que ocurren en nuestro paí­s se registran en el sistema hospitalario, y que 25 por ciento de las fallecidas eran beneficiarias del programa Oportunidades.

Sin duda los peores resultados para su gobierno los tuvo Calderón en Naciones Unidas el pasado 17 de julio, cuando las expertas del Comité de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) prácticamente reprobaron su gestión ante la falta de datos duros que sustentaran la retórica de los funcionarios que asistieron.

Como solemos decir: “mucho ruido y pocas nueces” deja tras de sí­ Felipe Calderón en materia de justicia para las mujeres.

*Directora general de CIMAC. Twitter: @lagunes28

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